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Extrañas operaciones mediáticas envuelven al Vaticano

24 de octubre de 2015 a las 12:00 a. m.

Tras el falso anuncio de un tumor, crecen las versiones de complots contra el Papa.

Un día después del revuelo por la falsa noticia de un tumor cerebral que padecería el Papa, desmentida categórica y reiteradamente por el Vaticano, los diarios italianos derramaron ríos de tinta sobre “la sombra” de conspiraciones, complots, confabulaciones y tramas ocultas que acechan a Francisco.

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Los medios y varios cardenales relacionaron la versión de la visita secreta del Papa a una clínica de Pisa para ver a un experto japonés en tumores cerebrales, publicada por el grupo de Bologna Quotidiano Nazionale Il Resto del Carlino - La Nazione, con la serie de episodios que en las últimas semanas sacudió al Vaticano en pleno sínodo de obispos, una cita crucial para el pontificado reformador de Francisco, que tiene una creciente oposición conservadora.

Aunque suene contradictorio por las bases que sustentan a la Iglesia como institución, no hay que olvidar que está conformada por humanos. Muchos de ellos llevan décadas trabajando de cierto modo (no calificamos como bueno o malo) y la llegada de un jefe reformista o que al menos quiere hacer las cosas de otro modo, los pone en jaque y más de uno, como humano que es, está reaccionando, como se ha podido constatar al comienzo del sínodo, cuando el cardenal Peter Erdo pretendió marcar la agenda del encuentro con un claro matiz conservador en contraposición del temario propuesto por el Pontífice.

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El Vaticano es un Estado con todas las de la ley y, como tal, un centro de poder. Desde allí hacia abajo y hacia todo el mundo, cada parroquia, diócesis y arquidiócesis es también un espacio de poder y jerarquía. Por eso los potenciales enemigos de Francisco se podrían contar por miles, agazapados todos ante la posibilidad de un cambio en su status quo.

Tal fue el revuelo sobre los supuestos complots, que hasta el cardenal Walter Kasper, figura del ala más liberal del sínodo y cercano a Jorge Bergoglio, denunció en la prensa italiana “un burdo intento de condicionar la labor de la asamblea. Pero no lo conseguirán. Nadie logrará manipular al Papa”.

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Entre los sobresaltos que ha tenido este encuentro sinodial, cabe recordar que en vísperas de la asamblea tuvo lugar la “salida del armario” del alto prelado de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Krzysztof Charamsa, que ahora vive felizmente con su novio catalán en Barcelona, tras ser suspendido del sacerdocio.

Una semana más tarde, se filtró una carta que 13 cardenales conservadores le entregaron el primer día del sínodo al Papa en la que cuestionaron la nueva metodología de la asamblea y lo acusaron de querer predeterminar su resultado. La existencia de esa carta explica por qué, al segundo día de la reunión, que culmina este fin de semana, el Papa sorprendió al recordar que nadie ponía en duda la doctrina tradicional sobre el matrimonio y al pedir que no se cayera en “teorías conspirativas”.

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Fue un llamado que, como muchos se esperaban, cayó en saco roto vista la aparición de la denominada “bufala” (bolazo) el martes sobre el tumor benigno del Papa en el cerebro, una noticia desmentida hasta por Takanori Fukushima, el médico japonés de renombre que había sido implicado.

Como se informó, el mismo L’Osservatore Romano, diario de la Santa Sede, destacó que el momento elegido para lanzar semejante falsedad revelaba “el intento manipulatorio” de la publicación. Tras semejante afirmación del diario del Vaticano, la mayoría de los periódicos italianos siguieron esa interpretación de que se trataba de una “trampa” o “conspiración” contra el Papa.

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Lo que cualquiera podría pensar, de que se trató de una estrategia mediática con fines meramente amarillistas, esconde un trasfondo palaciego. 

El Corriere della Sera, decano de la prensa italiana, no dudó en denunciar una operación que”’podría haber sido pensada en el subsuelo más turbio del Vaticano para deslegitimar a Francisco”, aunque también en “ámbitos externos a la Iglesia” que le son hostiles. Es decir: no se habría tratado de una guardia periodística que siguió al Papa y lo vio en la clínica especializada de Pisa o con el médico en cuestión y de allí pergeñó lo que pensó sería “la” noticia, sino que el dato lo habría suministrado gente de adentro del Vaticano.

En sintonía se manifestó el diario La Repubblica, que hasta mencionó “un complot diabólico para atacar al Papa”, según monseñor Gianfranco Girotti, y aseguró: “Se refuerza la sospecha de que detrás de los ataques puedan estar las jerarquías”.

“Esta es una suerte de estrategia apocalíptica -también presente en las Escrituras- para desacreditar a quien tiene el poder: hablar mal de él, difundir noticias absolutamente falsas, de modo que más personas empiecen a pensar que hace falta un recambio”, dijo a La Repubblica el arzobispo argentino Víctor Manuel Fernández, rector de la Universidad Católica Argentina, cercano al Papa. “Pero es un juego conocido y por este motivo no creo que Francisco se vaya a dejar impresionar’, agregó.

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¿Tantos enemigos tiene Francisco?

Fernández, miembro de la comisión para el documento final del sínodo, y que ayudó al entonces arzobispo Bergoglio a redactar el documento de la conferencia de Aparecida, Brasil, en 2007, dijo al respecto: “Pienso que hay personas a las que no les cae bien este pontificado. Quizás el éxito que Francisco tuvo en Estados Unidos no haya caído bien y a alguien le preocupe. Y este alguien no puede hacer otra cosa que intentar debilitar a la figura del Papa, su persona’.

Muchos analistas evocaron el denominado “Vatileaks”, el escándalo por filtraciones de documentos reservados por parte de “topos” anónimos que sacudió el último tramo del pontificado de Benedicto XVI.

“Los mismos cuervos que hicieron caer a Benedicto XVI ahora quieren ir por Francisco”, dijo a un veterano vaticanista italiano radial. Otra fuente del Vaticano, alarmada, confió que pensaba que se trataba tan sólo del comienzo de una campaña en su contra que dará más sobresaltos.

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Alejados de estos venenos, a puertas cerradas, en tanto, los 270 padres sinodales recibieron ayer por la tarde un primer borrador del documento final, que integró algunos de los 1.300 “modos” (enmiendas presentadas a lo largo de las tres semanas de debates sobre el Instrumentum Laboris por los grupos lingüísticos).

Esta es la parte oscura que tiene la Iglesia Católica de Roma, heredada de los tiempos de los papas que eran reyes y tenían dominios territoriales, y alimentada a través de los años por toda la corrupción política y económica que penetra en cualquier Estado. Sólo que del Vaticano, la sociedad espera algo distinto para mejor. Seguramente lo mismo que ansía Francisco y que por eso a tantos les molesta.

Estas intrigas palaciegas le han costado la vida a más de un pontífice. Quizás el caso más recordado por su cercanía en el tiempo sea el de Juan Pablo I, Albino Luciani, que llegó a la silla de Pedro con una larga lista de propuestas reformistas que no pudo concretar porque falleció a los 33 días en su habitación. Oficialmente se habló de un infarto, pero las sospechas de un envenenamiento nunca fueron descartadas.

No es fácil la tarea que se ha propuesto Francisco, es David contra Goliat, el Quijote contra los molinos de viento. Una tarea titánica que difícilmente pueda conseguir en los plazos que él quisiera. 

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