Exportar más para retomar la senda del crecimiento
La economía argentina sufre, en forma cíclica, de un insuficiente flujo de divisas que la mayoría de los economistas atribuye al bajo crecimiento de las exportaciones comparado con el desempeño que cada año muestran las importaciones. De esa manera, aseguran, no se logra salir del círculo vicioso que no permite retomar la senda del crecimiento.
Un informe del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), que lleva por título Exportar para crecer, aborda este tema y advierte que el país lleva varias décadas encerrado en una trampa de decrecimiento interrumpido. Es más, el estudio observa que desde mediados del siglo pasado, Argentina experimentó 16 ciclos recesivos que representaron, nada más ni nada menos, que 25 años de contracción económica. Es decir, una recesión cada tres años.
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El trabajo del equipo del Cippec señala, por otra parte, que casi en su totalidad, las interrupciones del crecimiento ocurrieron por problemas de balanza de pagos, para observar luego que un factor determinante ha sido el conflicto entre las demandas materiales de la sociedad y la capacidad productiva de la economía.
El conflicto genera presiones a la apreciación cambiaria que erosionan los estímulos a la inversión y expansión de la oferta de bienes y servicios transables. El ritmo de crecimiento de las exportaciones tiende a ser bajo en relación al de las importaciones y, consecuentemente, el flujo neto de divisas es insuficiente. El crecimiento se interrumpe porque faltan dólares, remarca el informe, a la vez que observa que ante el escaso financiamiento externo disponible que arrastra el país desde 2018, un crecimiento económico sostenido durante este nuevo mandato presidencial requerirá que las exportaciones aceleren su crecimiento. Para que la economía crezca al tres por ciento y la balanza comercial se mantenga equilibrada, las exportaciones de bienes y servicios deberán sumar unos U$S 25.000 millones adicionales para 2023. Ese volumen de divisas no podrá ahorrarse restringiendo importaciones e imponiendo controles, ni se obtendrá solamente de exportaciones de productos primarios. Argentina deberá apuntar a una estrategia diversificada que combine exportaciones primarias, manufactureras y de servicios, recomiendan los economistas del Cippec, a la vez que observan que Argentina debería construir una estrategia integral de desarrollo exportador que trascienda la concepción exclusivamente de acceso a mercados y facilitación de comercio. Esta debería articular el desarrollo productivo con un entorno de política macroeconómica propicio para el objetivo general de incrementar las exportaciones.
El informe al que aquí se hace mención incluye otras reflexiones que bien merecen un debate serio y profundo, en el que no deben faltar, por supuesto, las voces de aquellos sectores que componen la oferta exportable argentina.
El desarrollo económico también depende de la capacidad de una sociedad de incorporar el conocimiento, es decir, los saberes de la ciencia y la tecnología, a su actividad económica y social. También es de destacar que la acumulación de conocimiento se refiere no solamente a este aspecto puntual de la producción de bienes y servicios, sino que atañe también al propio comportamiento de la sociedad en todos sus planos; en las instituciones, por ejemplo, la acumulación de conocimiento en la capacidad institucional. En este punto, las sociedades europeas avanzadas fueron acumulando capacidad de gestión, de administración, de equilibrio entre los poderes y los distintos intereses en juego, de manera tal que la sociedad funcionara conforme a reglas que permitieran desplegar el conocimiento y la capacidad de sus habitantes. En otras palabras, la acumulación de conocimiento hace referencia también al plano institucional, a la capacidad de construir instituciones sólidas para que la sociedad despliegue su actividad, para que el sistema político arbitre en los conflictos que son inevitables en todo proceso que experimenta transformaciones.
Todo parece indicar que en los últimos años la sociedad argentina ha aprendido de sus errores del pasado y por eso hoy existe una mayor conciencia sobre la importancia del respeto a las instituciones. Es de esperar que en los próximos años el país pueda superar los ciclos recesivos que apartaron a la sociedad de la senda del crecimiento.












