Evitar los excesos con el alcohol
El consumo de alcohol es un hábito que, en la mayoría de las personas, se repite con mayor frecuencia en las fiestas de fin de año. Pero beber en exceso puede provocar consecuencias no deseadas. Y como no existe un límite seguro de consumo lo más recomendable es beber con moderación ya que la ingesta desmedida puede tener efectos nocivos para la salud.
Según la Organización Mundial de la Salud la ingesta desmedida de alcohol provoca pérdidas sociales y económicas importantes.
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El organismo también advierte que los efectos perjudiciales del consumo desmedido de alcohol sobre la salud son los mismos con todas las bebidas de este tipo, aunque el impacto en el organismo de cada individuo depende de la graduación alcohólica que tenga la bebida y, por supuesto, de la cantidad que se ingiera.
El hígado es el órgano que lleva la peor parte cada vez que una persona se excede en el consumo de alcohol. Esto es así porque solo un porcentaje muy pequeño del alcohol consumido (cercano al diez por ciento) puede ser eliminado a través de la orina y el sudor, mientras que el resto se metaboliza a través de este órgano que ayuda al organismo humano a digerir los alimentos, almacenar energía y eliminar toxinas. Como se sabe, los menores de 18 años no deben tener acceso a este tipo de bebidas, ya que su consumo afecta al sistema nervioso central y el organismo de los menores no está preparado para metabolizar en forma adecuada el alcohol.
Un informe de la Fundación Interamericana del Corazón advierte que las personas que tienen un inicio temprano en el consumo, especialmente aquellas que comenzaron a beber con frecuencia durante la adolescencia, tienen mayor propensión a consumir alcohol con un patrón de riesgo y son más vulnerables al consumo de alcohol y a sus efectos que las personas adultas.
En este sentido, observa la entidad, se ha detectado que quienes comienzan a beber antes de los 15 años tienen cuatro veces más probabilidades de convertirse en dependientes del alcohol, y casi siete veces más probabilidades de sufrir lesiones en un accidente de vehículo o una pelea física.
Por otra parte, distintos estudios revelan que existe una estrecha relación entre la edad de inicio al consumo de alcohol y la probabilidad de ser diagnosticado con abuso y dependencia hacia el alcohol. Dicho de otro modo, cuanto más temprano se empieza a beber, mayor es la posibilidad de que haya abuso y dependencia en la vida adulta.
Si bien existen normas que prohíben la venta de alcohol a menores de 18 años, muchas veces la sociedad tiende a naturalizar el consumo en edades tempranas. De manera que los adultos tienen frente a esta realidad la tarea de generar conciencia sobre las consecuencias que tendrán esos consumos en la vida adulta. Según los especialistas, el consumo problemático en adolescentes incrementa en forma notable las probabilidades de sufrir en la etapa adulta algunas enfermedades como cirrosis hepática, o provocar hipertensión arterial, afecciones cardíacas, gastritis y frecuentes trastornos de la memoria.
Otro de los problemas que están vinculados con esta cuestión es el hábito que han adquirido algunos jóvenes de mezclar bebidas energizantes con alcohol con el fin de prolongar la resistencia durante las salidas nocturnas de los fines de semana. Sobre este tema, se observa que la combinación de la estimulación del sistema cardiovascular por la cafeína y los efectos del alcohol puede aumentar la frecuencia cardíaca y la presión arterial, lo que a su vez puede incrementar el riesgo de sufrir arritmias cardíacas, ataques al corazón y otras complicaciones cardiovasculares.
También existe la posibilidad de que esta mezcla lleve a beber aún más, elevar los niveles de excitación y acelerar la intoxicación, con todo lo que eso significa. Y, por supuesto, está presente el riesgo de protagonizar un siniestro vial ya que el consumo excesivo produce una falsa sensación de seguridad. Brindar sin excesos puede resultar para algunas personas todo un desafío en esta época del año en la que se repiten las celebraciones. Pero disfrutar de las fiestas en familia y con amigos sin sobrepasar las medidas recomendadas para el consumo de alcohol sigue siendo, en todos los casos, lo más recomendable.











