Evitar el desperdicio de alimentos
Reducir el hambre, mejorar la nutrición y evitar el desperdicio de alimentos. Son los objetivos que guían el trabajo de los llamados Bancos de Alimentos que, en todo el país, se esfuerzan por asistir a millones de argentinos que necesitan de la ayuda de estas y otras organizaciones solidarias, como los comedores comunitarios, para poder acceder a un plato de comida todos los días.
El esfuerzo que realizan los Bancos de Alimentos para llegar en cada jornada a la mayor cantidad de gente es enorme. Nacidos tras la crisis de 2001, en los últimos tres años la labor de estas organizaciones, lejos de disminuir, ha aumentado. Es que, según datos aportados por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, en el primer trimestre de 2019 la pobreza alcanzaba ya a 14.175.000 argentinos, y la indigencia a casi tres millones. Una verdadera tragedia silenciosa que ocurre en un país en el que se desperdician 16 millones de toneladas de alimentos al año.
Las mas leidas de Opinión
Salir de la intolerancia, la trampa de este vertiginoso Siglo XXI
Estar educados para el nuevo mundo de las finanzas
Matemática, a marzo
El plan es durar y que le explote al que sigue
La ciencia y la tecnología en un país en crisis
Frente a esta contradicción, los responsables de los Bancos de Alimentos no solo apuntan a agilizar su trabajo sino también a hacer más eficiente el recupero de alimentos. En ese sentido, merece destacarse el trabajo que viene llevando adelante la organización sin fines de lucro Banco de Alimentos de Buenos Aires, que acaba de lanzar una aplicación llamada Banco de Alimentos que tiene por objetivo mejorar la distribución de donaciones y contribuir así a reducir el hambre. Se trata de una plataforma digital que servirá para acelerar y hacer más eficiente la gestión de donaciones de menor volumen y su entrega a las organizaciones sociales que tienen comedores comunitarios. Los responsables de la iniciativa explican que esta herramienta permitirá mejorar el ofrecimiento de alimentos y productos a las organizaciones sociales como así también la posibilidad de coordinar de manera más directa la logística. La aplicación permite a las distintas personas que intervienen en el proceso de comunicarse a través de un chat.
Los Bancos de Alimentos son organizaciones que solicitan donaciones de productos aptos para el consumo que por distintos motivos fueron sacados de circulación. Una vez que reciben los alimentos donados, los clasifican con ayuda de voluntarios, los almacenan en depósito y, por último lo distribuyen entre organizaciones sociales.
Los donantes, por lo general, son empresas de la industria alimenticia, supermercados y productores de frutas y verduras. A la cadena de distribución se suman también empresas de logística que realizan fletes en forma gratuita para transportar los alimentos.
Existen alrededor de 30 organizaciones de este tipo en todo el país. En Córdoba, por ejemplo, el Banco de Alimentos de esa provincia repartió el año pasado 3,7 millones de kilos entre 234 organizaciones sociales, según indica en su memoria anual. El de Santa Fe, en tanto, informó que rescató y entregó 30.706 kilos de alimentos en lo que va de 2019; mientras que en Jujuy la organización local indicó que provee de frutas y verduras a alrededor de 6.000 personas, en un 95 por ciento niños, que asisten a unos 60 comedores y merenderos de San Salvador de Jujuy y otras localidades de esa provincia. Experiencias similares se repiten a lo largo y ancho del país, con acciones solidarias que buscan contrarrestar el drama de la pobreza que padecen millones de argentinos.
En octubre del año pasado el Congreso de la Nación aprobó la modificación de la ley 25.989, también conocida como Ley Donal, que creó un régimen especial para la donación de alimentos, restituyendo el artículo 9 que brinda un resguardo para las empresas. La modificación permite deslindar de responsabilidades a los donantes por los daños y perjuicios que pudieran producirse, siempre y cuando la donación se hubiese efectuado de buena fe y sin ocultar potenciales peligros de los productos donados, para lo cual, además, se debe dar cumplimiento a los controles bromatológicos exigidos por el Código Alimentario Argentino.
La modificación del marco normativo animó a nuevas empresas, cadenas de supermercados, restaurantes y comercios que elaboran y comercializan productos alimenticios a sumarse a la campaña de los Bancos de Alimentos.
Pero la crisis económica y el aumento de la pobreza y la indigencia en todos los rincones del país obligan, una vez más, a redoblar los esfuerzos y la solidaridad de todos los sectores de la sociedad, a fin de erradicar el flagelo del hambre en la Argentina, un país que, paradójicamente, produce alimentos para 400 millones de personas.













