Equipos obsoletos y falta de inversión dejan a los vecinos sin luz
Los cortes de luz, que hace casi un mes han tenido en jaque a la Ciudad de Buenos Aires, continuarán hasta fines de año. Y esto es así porque el Servicio Meteorológico Nacional anticipó que la ola de calor no disminuirá en los próximos días, al mismo tiempo que las distribuidoras de electricidad siguen sin solucionar la falta de suministro que alcanza a un arco cada vez más amplio de barrios del área metropolitana.
En nuestra ciudad, los cortes generalizados y repentinos han sido subsanados, en parte mediante el recurso de programar las interrupciones, por cortos lapsos en diferentes horarios y sectores de la ciudad, lo que permite evitar la saturación y ejecutar mantenimientos, según este medio pudo averiguar mediante fuentes no oficiales de la Celp.
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Ante la falta de luz, muchos vecinos porteños y del Conurbano tampoco tienen agua y cuando transcurren, como viene sucediendo, varios días en estas condiciones, se viven momentos de enorme riesgo para enfermos, ancianos, menores y el padecimiento es generalizado.
Los vecinos más afectados por la interrupción del servicio ganaron las calles, con piquetes que complicaron el tránsito y la circulación de los trenes.
Hubo una llamativa proliferación de protestas callejeras durante toda la jornada. Y es lógico que así sea porque es la salud de la gente la que está en juego cuando estos servicios indispensables están ausentes.
Edesur en un comunicado informó que junto con la compañía estatal de aguas Aysa harán un operativo para facilitar la provisión de agua potable en los edificios de departamentos que no tienen luz, que gradualmente alcanzará a todos los edificios del área abastecida por esa concesionaria.
No obstante, la mayoría de los problemas con el suministro eléctrico continuaron tanto en la zona correspondiente a Edesur como en la de Edenor, aunque en esta última los cortes fueron más breves. Ninguna de las compañías brindó una estimación sobre cuándo cesarán las interrupciones en el suministro. Y esta es una cuestión que termina por enloquecer a los vecinos, tras varios días sin luz nadie les da explicaciones, nadie pone fecha al retorno de la energía y el agua y, finalmente, nadie se hace responsable de lo sucedido.
Mientras faltaba la luz y el agua y hacia una térmica de 39 grados a la tarde, el ministro de Planificación, Julio de Vido, aseguró que el Gobierno seguirá “velando para que las distribuidoras de electricidad cumplan con el contrato de concesión y resolver los problemas”. Tarde, porque esta preocupación y consiguiente ocupación debieron estar presentes en todo momento para no llegar a este punto en que se trabaja sobre el desastre. La realidad es que no se hizo nada en los años previos para aumentar la inversión de las empresas en infraestructura que podría haber evitado la crisis energética. Tampoco se han ejercido los controles que corresponde al Enre, respecto del uso de los recursos, especialmente los abultados subsidios que reciben cada mes las prestadoras.
Se han escuchado justificaciones de todo tipo de boca de Capitanich y De Vido. Por ejemplo, que hace 40 años no se producía una ola de calor de semejante magnitud, cosa que claramente no se puede anticipar pero que se sabe puede ocurrir, para lo que es menester estar preparado. También tenemos, como nunca antes, un reporte diario de cuántos megavatios se están consumiendo a diario, superándose día a día los récords, dándole un matiz de extraordinario a una situación que aunque esporádica puede suceder en cualquier momento. Además de estas explicaciones, están otras más irrisorias, como la de Capitanich que aseguró que esta crisis energética es un indicador de la prosperidad de una sociedad que consume cada vez más electricidad porque su bolsillo le permite adquirir más y mejores artefactos. O la trasnochada intención de la legisladora María José Libertino de culpar a Mauricio Macri de lo que sucede porque permitió muchas edificaciones en la ciudad, cuando en este caso el jefe de Gobierno porteño no tiene incidencia en el tema ya que no tiene acceso ni a la designación de concesionarios, mucho menos a su control.
La falta de previsión que llevó a los cortes ha generado situaciones dramáticas entre los vecinos mayores que viven en pisos altos de edificios y sus conocidos les suben botellas de agua, también están los insulino- dependientes que no pueden refrigerar el medicamento que deben inyectarse. Hay bebés que han padecido golpes de calor y han sido internados de urgencia.
Pero lo que más enardece a los vecinos son las excusas, las explicaciones, como algunas de las que aquí hemos volcado. Pero de soluciones nadie habla y menos en el corto plazo.
En Pergamino la Cooperativa Eléctrica, como decimos, ha optado por cortes rotativos por barrios y sectores de dos horas, aproximadamente. Una forma más benévola de atravesar el momento. Pero también aquí hay equipos obsoletos y falta de inversión.















