El sistema de salud con la mirada puesta en las enfermedades inmunoprevenibles
La pandemia ha dejado consecuencias en distintas dimensiones y el retraso en el cumplimiento de los esquemas de inmunización que impacta directamente sobre la mayor incidencia de enfermedades inmunoprevenibles es una de ellas. El conjunto del sistema sanitario observa con preocupación el hecho de que las metas de inmunización estén...

La pandemia ha dejado consecuencias en distintas dimensiones y el retraso en el cumplimiento de los esquemas de inmunización que impacta directamente sobre la mayor incidencia de enfermedades inmunoprevenibles es una de ellas. El conjunto del sistema sanitario observa con preocupación el hecho de que las metas de inmunización estén por debajo de lo deseable y que lo sucedido durante la emergencia sanitaria por Covid-19 empiece a expresar sus implicancias. Hay una circulación adelantada de virus respiratorias -propiamente estacionales- y enfermedades que cursan con mayor virulencia. También se advierte un incremento de casos de patologías como la meningitis, algo que se atribuye a una mayor cantidad de población susceptible debido a que durante la pandemia prácticamente se interrumpió la vacunación o se demoró en el tiempo.
Estas cuestiones han sido señaladas por autoridades sanitarias nacionales en el último boletín epidemiológico en el que se dedica un apartado especial a analizar el comportamiento que están teniendo algunas enfermedades transmisibles para las cuales hay vacunas preventivas. Aunque la mirada está puesta fundamentalmente en las patologías respiratorias, cuya incidencia crece en esta época del año, también se sigue de cerca la evolución de otras situaciones epidemiológicas. A la par de ello se instrumentan una serie de estrategias orientadas al rescate de los esquemas de vacunación en una acción orientada a que los distintos distritos incrementen sus niveles de cobertura para las vacunas que integran el calendario obligatorio.
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Qué dice el boletín epidemiológico
En el marco de la vigilancia de virus respiratorios, se verifica un aumento paulatino de los casos de influenza en contexto de una actividad estacional de virus sincicial respiratorio adelantada en comparación con años previos. En el periodo analizado, además de Sars-COV-2, se detecta circulación de virus sincicial respiratorio, influenza, parainfluenza, adenovirus y metapneumovirus.
En relación a la bronquiolitis, el boletín epidemiológico nacional confirma que el número de notificaciones en menores de dos años entre las semanas 1 y 22 de 2023 en establecimientos con regularidad mayor al 90 por ciento muestran un aumento progresivo desde la semana 11 que se acelera en las últimas semanas.
Asimismo, si se comparan los casos de virus sincicial respiratorio (uno de los principales agentes asociados a casos de bronquiolitis) acumulados entre las semanadas 1 y 22 de 2023 con lo notificado en el mismo periodo de los últimos años, se verifica que en el año en curso se registró hasta el momento un número de casos 84,9 por ciento mayor al registrado para el mismo período de 2019, año con el mayor número de casos de los últimos seis años.
Con respecto a la notificación de Enfermedad Tipo Influenza (ETI), el documento refiere que "es algo superior a lo registrado en 2018 en adelante, con excepción de 2022".
Sobre la neumonía, si bien en la presente temporada el número de casos registrados es menor en relación a períodos anteriores, se han reportado casos de mayor gravedad en pacientes susceptibles, varios de los cuales no estaban vacunados.
Los casos acumulados de Covid-19, en tanto, hasta la semana 23 del año 2023 se encuentran muy por debajo a lo registrado para el mismo período de los años 2021 y 2022 y se observa lo mismo para los fallecidos. A pesar de esto, la atención del sistema sanitario se centra en la vacunación, atendiendo a que el fin de la pandemia ha generado en la población la falsa idea de que el virus Sars-COV 2 dejó de circular y por esta razón ha bajado sensiblemente la demanda en relación a la colocación de vacunas para iniciar o completar esquemas de refuerzo, algo que puede tener impacto en aquella población con riesgo de desarrollar enfermedad grave en caso de contraer el virus.
A modo de conclusión, el documento que va acompañado de una serie de recomendaciones y guías para los profesionales de la salud y la comunidad en general, expresa: "En el momento actual se verifica un aumento paulatino de casos de influenza y ascenso de virus sincicial respiratorio con una actividad estacional adelantada. La circulación de Sars COV-2 permanece baja.
En comparación con el comportamiento de los virus respiratorios en años anteriores, describe:
"La curva de casos positivos de virus respiratorios por semana muestra un marcado descenso para el año 2020 en coincidencia con el desarrollo de la pandemia por Covid-19, y a partir de 2021 y en 2022, se verifica nuevamente la circulación de otros virus respiratorios".
"Durante el año 2022 se ha registrado un comportamiento inusual tanto en la estacionalidad y número de casos registrados de Influenza con un ascenso entre las semanas 3-14 y semanas 34-45, éste último a expensas fundamentalmente de Influenza A (H1N1) e Influenza B; así como también por la frecuencia y distribución, fundamentalmente de metapneumovirus para el cual se registró una elevada frecuencia absoluta y relativa entre las semanas 16 y hasta la 26", agrega.
"Desde la primera semana epidemiológica de 2023 se observa circulación de Sars COV- 2, adenovirus, virus sincicial respiratorio y parainfluenza, con algunos casos positivos para metapneumovirus. A partir de la semana epidemiológica 13 comienza el ascenso del virus causante de la bronquiolitis, alcanzando un pico hasta el momento en la semana epidemiológica 20. Desde la semana 18 comenzó a aumentar el número de casos de Influenza A principalmente A (H1N1)- y una baja detección de Influenza B/linaje Victoria. En la semana 22, en tanto, se detecta circulación de virus respiratorios en orden de frecuencia: virus sincicial respiratorio, Sars-COV 2, influenza y otros virus respiratorios".
A vacunarse
En el contexto epidemiológico actual, dada la estacionalidad que implica la circulación de virus respiratorios virus sinicial respiratorio, influenza, parainfluenza y Sars-COV 2-, actores del sistema sanitario insisten en la importancia de mantener completos los esquemas de vacunación del Calendario Nacional de Inmunizaciones, incluyendo la vacunación antigripal, antineumocócica, contra Bordetella Pertussis, contra Haemophilus Influenzae b y la vacunación contra Covid-19, según las recomendaciones nacionales.
En este sentido, la última comunicación emitida por el Ministerio de Salud de la Nación en relación a este tema ratifica que "la vacunación antigripal incorporada al Calendario Nacional de Vacunación tiene como objetivo reducir las complicaciones, hospitalizaciones, muertes y secuelas de la infección por virus influenza en los grupos poblacionales de alto riesgo para el desarrollo de enfermedad complicada". Y recuerda que deben recibir la vacuna contra la gripe las personas gestantes en cualquier trimestre de la gestación (en caso de no haberse vacunado durante el embarazo, la madre debe hacerlo dentro de los 10 días posteriores al parto); niños y niñas de seis a 24 meses, a quienes hay que brindarles dos dosis separadas por al menos cuatro semanas si no hubieran recibido anteriormente dos dosis de vacuna antigripal (aquellos que sí cuentan con al menos dos dosis de vacuna antigripal, deberán recibir solo una dosis). También tienen prescripción de vacunación los grupos de riesgo: personas de dos a 64 años que presenten ciertas condiciones como enfermedades respiratorias y cardíacas; diabéticos; inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (no oncohematológica); personas con obesidad pacientes oncohematológicos y trasplantados; convivientes de enfermos oncohematológicos; personas con insuficiencia renal crónica en diálisis o con expectativas de ingresar a diálisis en los siguientes seis meses; personas con retraso madurativo grave en menores de 18 años de edad; quienes mantienen tratamiento crónico con ácido acetilsalicílico (aspirina) siendo menores de 18 años; personas con síndromes genéticos; con enfermedades neuromusculares con compromiso respiratorio y malformaciones congénitas graves y convivientes de prematuros menores de 1.500 gramos. Para recibir la vacuna de manera gratuita solo deben presentar orden médica (excepto las personas con obesidad, a quienes no se les requiere).
Asimismo, la recomendación sanitaria subraya que deberán administrarse la vacuna contra el neumococo niños y niñas a los dos, cuatro y 12 meses de vida; personas adultas mayores de 65 años (esquema secuencial de dos vacunas); personas de cinco a 64 años con problemas en su sistema inmunológico o con enfermedades crónicas (respiratorias, cardíacas, hepáticas, diabetes, entre otras). Las personas con factores de riesgo pueden presentar orden médica o cualquier documentación que acredite la existencia de dicha condición.
En tanto, contra el Covid-19, deben recibir esquema primario y dosis de refuerzo cada seis meses personas con alto riesgo de enfermedad grave y complicaciones, es decir personas de 50 años o mayores; personas con inmunocompromiso y personas gestantes. Por su parte, deberán recibir el esquema primario, una dosis de refuerzo a los seis meses y luego una dosis de refuerzo anual las personas con riesgo intermedio, o sea menores de 50 años con comorbilidades no inmunosupresoras (enfermedades crónicas y obesidad); personal de salud y personal estratégico. Por último, recibirán un esquema primario completo y un refuerzo anual quienes presentan bajo riesgo, esto es personas menores de 50 años sin comorbilidades.













