El salario del intendente, mitos y verdades
En esta semana que pasó generó revuelo y se terminó ventilando en el Concejo Deliberante el salario que cobran el intendente y los secretarios del Departamento Ejecutivo de la Municipalidad.
Se dio a conocer, por ejemplo, que el intendente tiene un recibo con un sueldo bruto de 118 mil pesos, un salario importante para los tiempos que se viven. Aunque las aclaraciones posteriores demuestran que con los descuentos de ley y el impuesto a las Ganancias, estamos ante un sueldo de bolsillo de 77 mil pesos.
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Es claramente subjetivo analizar si se trata de un valor alto o bajo, porque el dato duro pasa necesariamente por el tamiz de quién lo recibe. Es decir, si lo comparamos con el salario promedio de un trabajador obviamente parecerá un sueldo muy importante; en cambio, si lo ponemos cerca de un gerente de banco o de un magistrado veremos que las diferencias no son sustanciales.
Lo que se pondrá sobre la mesa, en todo caso y a medida que avance el análisis, es la proporcionalidad y la racionalidad con quienes menos ganan en la escala municipal, donde los salarios alcanzan concretamente los 5700 pesos.
Para poner blanco sobre negro, un gerente de banco cobra alrededor de 55/60 mil pesos entre básico, antigüedad y otros adicionales. En algunos casos la cifra puede elevarse cuando se suman premios por metas, de acuerdo con la entidad de que se trate. Algunas dan incentivos muy importantes en relación a la forma en la que se mantiene la cartera de clientes, por ejemplo. Mientras que un ingresante en la carrera bancaria tiene un básico de 20 mil pesos al que , sumados los premios por presentismo y metas, generalmente representan alrededor de 25 mil en mano. Es decir que entre un gerente y un ingresante la diferencia salarial es el doble o un poco más.
Acá vemos que la brecha es notablemente más estrecha entre los que menos ganan y los que más ganan respecto de lo que sucede en la Municipalidad.
En lo que hace a la Justicia, que es un ámbito donde el salario no es bajo, un juez de primera instancia tiene un básico de 26.500 pesos y el de un juez de Cámara llega a los 31.000 pesos. Pero hay dos datos centrales a tener en cuenta: el primero es que a esos básicos se les suma la antigüedad (que en este caso no es de un punto por año sino mayor), una compensación funcional y bloqueo de título, lo que engrosa el salario, y lo segundo es que no pagan impuesto a las Ganancias, lo que determina que, en consecuencia, un juez de primera instancia con 20 años de carrera en el Poder Judicial cobre en mano unos 60/65 mil pesos.
Hay una diferencia que no es menor entre la política y el resto de los ejemplos que estamos exhibiendo: un cargo electivo, como es el caso de un intendente, carece de estabilidad y obliga a dejar la actividad privada por cuatro u ocho años (si obtiene una reelección) de modo que lo que percibe no genera un derecho adquirido, como sí sucede en el ámbito judicial, el bancario o el de los mismos agentes que trabajan en la comuna.
Tampoco se puede desconocer los niveles de responsabilidad que se establecen junto con el salario, un juez cobra más que un empleado del Correo sencillamente porque la materia que tiene en sus manos es claramente sensible y con ello va de suyo que percibe un suelo acorde a la función que cumple. Lo mismo sucede con el jefe comunal y los agentes de la Municipalidad, hay un nivel de responsabilidad muy distinto, sin entrar en el terreno de la eficiencia donde cada uno tendrá que buscar la vara más alta para lo que realiza.
Lo que generó irritabilidad en el caso del sueldo del jefe comunal no fue el valor absoluto de lo que percibe sino la enorme diferencia que se genera para con los que menos ganan en la administración municipal. Podemos valorizar como justo, medio o alto el sueldo del intendente, lo que no se puede desconocer es que hay una diferencia de veinte veces en relación con los empleados que menos cobran.
No hay, en este caso, problema legal alguno, el salario del intendente es lo que la normativa prevé que debe percibir, mediante un cálculo que se realiza, por el cual teniendo una comuna de 20 ediles, como Pergamino (ya que es proporcional) no puede cobrar, porque así la Ley Orgánica de las Municipalidades lo establece, menos que 16 veces un salario mínimo.
¿Qué les resuelve a los empleados municipales o a los vecinos que el jefe comunal ganase diez mil pesos menos o donara un porcentaje de su salario? Nada, en realidad. Porque no está el problema en lo que gana el intendente sino en el bajo sueldo que cobran los empleados de la menor categoría.
Porque cualquiera sabe que con poco más de cinco mil pesos no se puede mantener servicios básicos y alimentación. Y es allí donde se debiera poner el eje cuando se trate el presupuesto del año que viene, no rematando los salarios políticos a la baja, sino elevando el piso de los que menos ganan.
Porque hay una realidad que tampoco podemos ignorar y es la importancia que tiene, tanto para Pergamino como para cualquier otro distrito, lograr que el intendente y los funcionarios sean útiles y eficientes. Y con salarios que no están acorde a las funciones, los profesionales y especialistas en las áreas que se necesitan para que funcione un gabinete comunal, no se logra. Por el contrario, terminan sumándose a los staff comunales aquellos que en el sector privado no logran un nivel de vida que se corresponda a su especialidad.
Los buenos salarios en los cargos ejecutivos son la base para garantizar que aquellos profesionales que tienen conocimientos vastos y experiencia, dejen por unos años su actividad privada y se dediquen a mejorar al Estado. Incluso, muchas veces, ganando menos que lo que lograban en su labor profesional.
Debemos sincerar estas cuestiones porque de lo contrario se ejerce la crítica como un deporte sin profundizar en los objetivos que como pergaminenses pretendemos.
Insistimos, no obstante, en los bajos salarios de los sectores de empleados que tienen menos categoría en el escalafón municipal, donde no debieran haber sueldos de poco más de cinco mil pesos porque es allí donde se pierde la razonabilidad respecto de lo que cobran las autoridades. Es esa diferencia enorme la que hay que achicar, logrando subir el piso de esos bajos salarios, no bajando el techo de los que más ganan.















