El Papa Francisco pidió una “condena clara” de la violencia ante representantes religiosos

Ciudad del Vaticano, (AFP-NA) - El papa Francisco pidió ayer a 200 representantes de diversas religiones del mundo entero una condena clara de la violencia y el terrorismo, durante una audiencia en el Vaticano.
El acto se celebró con motivo del Jubileo, el año santo de la misericordia, que termina el 20 de noviembre, y que es un asunto familiar para numerosas tradiciones religiosas y culturales, recordó el Pontífice, que acogió a cristianos, judíos, musulmanes y budistas.
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Rechacemos el camino del desacuerdo y del rechazo. Que las religiones, a causa del comportamiento de algunos de sus fieles, dejen de transmitir un mensaje deformado, sin tener nada que ver con la misericordia exhortó Francisco.
Tristemente no pasa un día sin que no oigamos hablar de actos de violencia, conflicto, secuestros, ataques terroristas, asesinatos y destrucción. Es horrible que a veces, para justificar actos bárbaros, se invoque el nombre de la religión o de Dios deploró.
Mil prisioneros invitados
Mil detenidos, encarcelados en Italia y en España, así como 3.000 miembros de sus familias, personal penitenciario y voluntarios del sector carcelario acudirán este fin de semana en la Plaza de San Pedro para un jubileo de los detenidos, un hecho inédito en el Vaticano.
El Pontífice ha visitado en varias ocasiones a detenidos, tanto en Italia como en el extranjero, principalmente en Bolivia y México, para hacerles llegar un mensaje de cercanía y esperanza, recordó ayer ante la prensa Monseñor Rino Fisichella, presidente del Consejo Pontifical para la Promoción de la Nueva Evangelización. Pero es la primera vez que el Vaticano recibirá a tantos detenidos.
Tanto las mil personas encarceladas en Italia como algunos exprisioneros proceden de doce países. Además, 35 prisioneros acudirán desde cárceles españolas.
Si bien algunos de ellos están en libertad vigilada o de permiso, otros están condenados a cadena perpetua y serán escoltados, precisó Monseñor Fisichella, que no aportó detalles sobre las medidas de seguridad.
Mañana, todos podrán confesarse y cruzar la puerta santa de la Basílica de San Pedro. Al día siguiente, asistirán a una misa dominical en la basílica. La celebración contará con cuatro testimonios, incluido uno de un detenido que se convirtió y se reconcilió con su víctima, y con los cantos de un coro de prisioneros de Bolonia (norte).












