El Papa Francisco meditó en la mezquita Azul de Estambul

Cuando somos nosotros quienes deseamos crear la diversidad, y nos encerramos en nuestros particularismos y exclusivismos, provocamos la división; y cuando queremos hacer la unidad según nuestros planes humanos, terminamos implantando la uniformidad y la homogeneidad, dijo el Pontífice que ayer se reunió con el jefe de la Iglesia Ortodoxa.
ESTAMBUL, (AFP-NA) - En el segundo día de su visita a Turquía, el Papa Francisco meditó unos minutos ayer en la célebre Mezquita Azul de Estambul, señal de su voluntad de promocionar el diálogo entre las religiones en un país musulmán fronterizo con Irak y Siria en guerra.
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Francisco meditó durante dos minutos, con los ojos cerrados y las manos juntas, junto al gran muftí de Estambul Rahmi Yaran que rezaba a su lado.
Fue un bonito momento de diálogo interreligioso, dijo a la prensa el portavoz del Vaticano, el padre Federico Lombardi.
Ocurrió lo mismo hace ocho años con Benedicto, recordó Lombardi.
Francisco, que cambió ayer el coche blindado en el que se desplazó en Ankara por un vehículo común, se dirigió luego a la basílica de Santa Sofía para una breve visita, bajo las llamadas a la oración de los almuecines desde los minaretes cercanos.
Esta enorme iglesia bizantina, visitada cada año por millones de turistas, fue convertida en mezquita tras la toma de Constantinopla por el Imperio Otomano en 1453, y se transformó en museo en 1934 por decisión del fundador de la Turquía moderna y laica, Mustafa Kemal Atatürk.
A los quince siglos de su construcción, el futuro de Santa Sofía sigue alimentando la tensión entre cristianos y musulmanes, que reclaman regularmente que vuelva a ser una mezquita.
La gira del Papa en el barrio de Sultanahmet de Estambul no movilizó una muchedumbre a su alrededor, al contrario de lo que ocurre en cada una de sus salidas.
Libertad religiosa
El Papa celebró ayer a la tarde una misa en la catedral del Espíritu Santo para la minúscula comunidad cristiana de Turquía, apenas 80.000 miembros y más de 75 millones de musulmanes.
Cuando somos nosotros quienes deseamos crear la diversidad, y nos encerramos en nuestros particularismos y exclusivismos, provocamos la división; y cuando queremos hacer la unidad según nuestros planes humanos, terminamos implantando la uniformidad y la homogeneidad, dijo el Papa.
Según el Vaticano, Francisco podría aprovechar para visitar a cristianos de Irak o Siria, refugiados en la mayor ciudad de Turquía tras escapar de la guerra y de la amenaza yihadista.
Francisco destacó desde su llegada los generosos esfuerzos de las autoridades turcas, que acogen a cerca de dos millones de refugiados de ambos países.
En su primer día en Turquía, el Papa deploró las graves persecuciones o exacciones inhumanas sufridas por los cristianos y denunció el terrorismo y el fundamentalismo.
En presencia de su anfitrión, el presidente islamista conservador Recep Tayyip Erdogan, Francisco incitó a Turquía a dar ejemplo de diálogo interreligioso.
También recordó el deber de proteger la libertad religiosa y conceder los mismos derechos a todos los ciudadanos sea cual fuere su confesión.
Desde que dirige el país, Erdogan, musulmán practicante, se presenta como protector de las religiones pero le acusan regularmente de querer islamizar la República laica turca fundada en 1923.
Erdogan criticó el auge de lo que consideró islamofobia en el mundo occidental.
Los prejuicios se desarrollan entre los mundos musulmán y cristiano, deploró, y denunció el doble discurso de los dirigentes occidentales contra el terrorismo de Estado, practicado, según él, por Israel y Siria.
La segunda jornada turca del Papa Francisco concluyó con un encuentro con el jefe más prestigioso de la iglesia ortodoxa, el Patriarca Bartolomeo I, destinado a reducir la fractura entre las dos Iglesias desde el cisma de 1054.
Ambos asistieron ayer a una ceremonia en la iglesia de San Jorge, el principal catedral ortodoxa griega, en Estambul.


















