El Papa dio una misa ante una multitud en el norte de Perú

Francisco llegó a Trujillo, donde recorrió la zona golpeada por inundaciones hace casi un año. Ustedes, al igual que los apóstoles, conocen la bravura de la naturaleza y han experimentado sus golpes, les dijo a los pobladores y les recordó que Jesús en la cruz quiere estar cerca de cada situación dolorosa para darnos su mano y ayudar a levantarnos.
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TRUJILLO, PERU (TElam) - El Papa Francisco llegó ayer a la playa de Huanchaco, en las afueras de la ciudad peruana de Trujillo, en la costa norte del país, para oficiar una misa multitudinaria ante miles de personas que se congregaron a orillas del océano Pacífico.
Francisco arribó en el papamóvil a la explanada donde luego ofició la misa, después de recorrer las calles de Trujillo desde el aeropuerto, y saludar a las personas que se apostaron en las avenidas para darle la bienvenida.
A su llegada a la playa, los asistentes saludaban con banderas al aire, globos blancos y amarillos, banderas peruanas y pañuelos al paso de Francisco en el papamóvil.
La devoción católica de los trujillanos y pobladores del norte de Perú ha hecho que se lleven más de 30 imágenes de santos y vírgenes, en procesiones, a la misa de ayer para recibir la bendición del pontífice.
Más tarde, el Papa visitó el barrio Buenos Aires, uno de los más afectados por las violentas inundaciones que hace casi un año derribaron miles de casas, cubrieron calles con capas de lodo y destrozaron tumbas en un cementerio. Miles de personas siguen viviendo allí en tiendas de campaña. La tragedia climática dejó más de 150 muertos y decenas de miles de afectados.
En ese contexto, el Papa se encontró con una población frustrada que espera que su visita pueda acelerar la reconstrucción tras el peor desastre medioambiental en el país en casi dos décadas.
“Me alegra saber que vinieron desde distintos lugares del norte peruano para celebrar la alegría del Evangelio”, comenzó su homilía el Papa. Recordó las inundaciones del año pasado, y dijo: “Por esto quise estar y rezar aquí con ustedes”.
“Ustedes, al igual que los apóstoles, conocen la bravura de la naturaleza y han experimentado sus golpes. Así como ellos enfrentaron la tempestad sobre el mar, a ustedes les tocó enfrentar el duro golpe del Niño costero, cuyas consecuencias dolorosas todavía están presentes en tantas familias.
“A esta eucaristía traemos también ese momento tan difícil que cuestiona y pone muchas veces en duda nuestra fe. Queremos unirnos a Jesús. El conoce el dolor y las pruebas, él atravesó todos los dolores para poder acompañarnos en los nuestros.
“Jesús en la cruz quiere estar cerca de cada situación dolorosa para darnos su mano y ayudar a levantarnos. Porque El entró en nuestra historia, quiso compartir nuestro camino y tocar nuestras heridas. No tenemos un Dios ajeno a lo que sentimos y sufrimos, al contrario, en medio del dolor nos entrega su mano”, explicó.
Francisco fue el segundo pontífice que visita la ciudad costera, que se ve sacudida periódicamente por las desastrosas lluvias causadas por el calentamiento de las aguas del Océano Pacífico. Juan Pablo II estuvo en Trujillo en 1985 durante una década en la que Perú se vio afectado, además de por El Niño, por la hiperinflación y la violencia política.
Tres décadas después, muchas de las desigualdades de entonces persisten en la sociedad peruana y las zonas rurales y pobres están todavía poco preparadas para enfrentar los daños causados por los desastres climáticos.
El viaje a Trujillo se produjo en la víspera de que Francisco vuele de regreso a Roma tras una semana de visita en Chile y Perú. Aunque su estancia en Chile estuvo marcada por protestas sobre la respuesta de la Iglesia Católica a los abusos cometidos por sacerdotes y ataques incendiarios a 11 iglesias, el Papa tuvo un recibimiento mucho más cálido en Perú. En esta nación profundamente católica, miles de personas esperaron en las calles por donde pasó para verlo y saludarlo.














