Publicidad
Pergamino
La Opinión Online
LO SportsLO Campo
FúnebresLO365
Opinión

El incomprensible abandono de bebés

19 de noviembre de 2015 a las 12:00 a. m.

Desde que la beba recién nacida fue arrojada en un tacho de basura y abandonada en una estación de servicio en el baño, el tema fue puesto en la mira pública. Le salvaron la vida en el hospital Santojanni y la bautizaron como  Faustina. Es el caso más reciente, pero no el único caso de bebés abandonados al frío, al hambre y a la desprotección en la vía pública. 

Son noticias que nos duelen, nos sorprenden ante cada nueva historia que se conoce y nos lleva a preguntarnos cómo una madre puede ser capaz de tener semejante actitud. Podría haber dado la criatura en adopción si no tiene la vocación necesaria para ser mamá, pero arrojar el bebé como un objeto o un desecho no tiene una explicación sencilla.

Publicidad

¿Hay circunstancias que pueden justificar que una madre abandone de ese modo a una criatura tan indefensa?

Habiendo sistemas de adopción, más burocráticos o menos, nada justifica tirar a un bebé. Hay que estar psicológicamente muy afectado para hacerlo, tener algún grado de psicopatía que impide sentir culpa. En definitiva algo muy serio sucede con esa mujer que pudiendo dar un niño a una familia que lo ame y cuide, decide tirarlo a la basura.

Publicidad

Detrás de estos casos seguramente hay historias tristes, mujeres abandonadas, sin dinero para criar un niño, problemas sociales. O comunes infidelidades con consecuencias que no se quieren asumir, tras la primera irresponsabilidad de mantener sexo sin recaudos. Pero no se puede justificar que tiren al bebé en un tacho de basura, pudiendo entregarlo.

¿Cómo explicarle al niño, cuando es mayor, cómo fue el inicio de su vida, el desprecio con que fue tratado?

Publicidad

Porque nadie puede pensar que ese niño no tendrá secuelas cuando sepa la verdad, aun cuando sus adoptantes resulten ser una familia maravillosa, ese dolor profundo del inicio de su historia lo arrastrará en su vida adulta.

¿Qué sienten ante estos casos las millones de mujeres que se someten, sin éxito, a duros tratamientos para ser madres?

Publicidad

Tratamientos invasivos y dolorosos, que conllevan riesgos para la salud de las mujeres, pero el deseo de ser madres es más fuerte, como un mandato natural que no pueden eludir, una necesidad profunda y muy íntima.

Nadie dijo que la vida es sencilla pero siempre hay mejores caminos que desechar un bebé como si fuese basura.

Publicidad

En la Argentina existe un procedimiento legal que respetar para la adopción, que se simplificó a partir de la entrada en vigor del nuevo Código Civil, aunque en los casos de abandono de un bebé sigue siendo complejo. Una vez que un bebé es hallado, comienza el proceso previsto en la Ley Nº 26.061 de protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Cada jurisdicción tiene autonomía para aplicarla, debe adherir a ella y, a partir de la Ley Nº 25.854, aportar sus datos para el primer Registro Unico de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos. No obstante, la primera intervención de la Justicia va dirigida a que esa criatura restablezca el vínculo con sus padres biológicos o al menos sus familiares, que tendrán la prioridad sobre su guarda frente a progenitores no aptos.

Hay 10.000 menores en situación de adoptabilidad y 7.100 postulantes inscriptos, siempre hablando de adopción legal, no de aquellos casos en que se entrega directamente un niño a una familia, que es un acto más piadoso que abandonarlo en un baño pero es ilegal y desleal.

La psicoanalista Eva Giberti, autora del libro “Adopción Siglo XXI: leyes y deseos” y comentarista de la ley de adopción, reconoce que los reclamos que se escuchan permanentemente coinciden en una misma línea: “En este país no se puede adoptar porque hay mucha burocracia y pasan años antes de que se ‘consiga’ una criatura”. Esa es la afirmación de los adultos, inscriptos en los registros oficiales, que añaden: “Yo me inscribí hace seis años y nunca me llamaron. En cambio, a unos amigos que sólo esperaron unos meses, la semana pasada les dieron un bebé”. Según la profesional, “esta modalidad es responsabilidad de algunos jueces que argumentan el interés superior del niño para elegir a determinados candidatos que solicitan la guarda de un niño. La aplican a pesar de que en los registros existan –esperando su turno– personas que tienen las mismas calidades que los seleccionados”.

O bien se da otra situación: “Una gente que conocemos se contactó con una mujer que quería entregar a su bebé. Por medio de un abogado se arreglaron con ella y después de un año de criarlo consiguieron la guarda porque el juez dijo que no se los podía sacar aunque no habían hecho ningún trámite, porque separarlo de esa familia podía ser traumático para el chico”. Esta modalidad se llama guarda puesta y es “prima hermana” del tráfico con niños. Son prácticas habituales protagonizadas por aquellos pretensos adoptantes que eligen saltearse la ley acompañados por profesionales y avalados por algunas decisiones judiciales. O sea que para Giberti “las postergaciones no resultan de la burocracia, sino de los propios preadoptantes cuyas estrategias –a veces producto de la desesperación– interfieren el orden de las inscripciones en los registros provinciales y en la Ciudad de Buenos Aires”.

Publicidad

Lo importante es que para los padres biológicos que no tienen intención de ejercer su rol ni nadie en su familia quiere asumir la responsabilidad, la inscripción al registro es gratuita; la evaluación psicológica y de aptitud, también. Además, se erradicaron todo tipo de intermediarios, como las ONG. Por lo que no hay nada que justifique el abandono más que una psicopatía con instinto criminal. 

Apenas salidos del vientre de sus mamás conocieron la soledad, el frío, la humedad y aguardaron a la intemperie a las personas que los rescataron y así salvaron sus vidas.  En nuestra provincia el promedio de abandono de bebés  en 2014 fue de uno cada cinco días. Los chicos dejados en la calle son casos aislados y generalmente toman estado público por los medios. La mayoría de las veces los chiquitos son abandonados en los hospitales en los que nacieron, por mamás que se van antes de que les den el alta.

Faustina, la niña nacida en el baño de una estación de servicios, sigue bajo la tutela del Consejo del Menor y la Familia de la Ciudad, que ya elevó su caso ante el Juzgado en lo Civil N° 81. En teoría, la Justicia tiene 90 días para aceptar o rechazar el pedido del Consejo: que se dicte estado de abandono y situación de adoptabilidad. Es decir, que el juez considera que no hay chance para la revinculación biológica.

 

Publicidad

Si los trámites se extienden más de lo debido, los chicos crecen y las chances para ser adoptados se van esfumando porque los padres adoptantes, generalmente, ansían de bebé. Esta es la realidad. Por eso, con los cuidados de cada caso, el Estado que debe acelerar al máximo posible el proceso y, por otro lado, las familias que quieren un niño deben estar preparadas y ser asistidas para recibir un hijo que no sea necesariamente un recién nacido. Y tal vez más, para que su sueño de ser familia no destruya el lazo preexistente entre hermanos.

WhatsAppXFacebook

Comentarios

🔓

Desbloqueá los comentarios

Hacete socio LO365 y sumate a la conversación.

Cargando comentarios...