El Gobierno sincera los números de la inflación
Así como no ahorramos críticas al Gobierno por las decisiones que toma cuando no las vemos beneficiosas, al percibir un giro positivo –comenzando por un sinceramiento- como en el caso que nos ocupa, destinamos esta misma página a destacarlos.
Nos hemos quejado infinidad de veces de los índices de precios manipulados por el Indec estos últimos años, de cómo por una estrategia de Néstor Kirchner para pagar menos intereses a los bonistas, se descalificaba a un organismo prestigioso y se expulsaba a técnicos de carrera para poner en su lugar a funcionarios adictos que elaboraran estadísticas a partir de las fórmulas engañosas pergeñadas por Guillermo Moreno y de cómo luego, la presidenta en particular y el resto de los funcionarios en general, aprovechaban esos índices fabricados para negar el proceso inflacionario que se iba acrecentado.
Las mas leidas de Importados
Argentino, Alem, Pinzón y Gimnasia, en la última parte de la pretemporada
Carlos Castagneto visitó nuestra ciudad y otorgó importantes beneficios económicos
Nos vamos a Sportivo Belgrano con todo bien
Comienza el Festival de Cine en el Complejo
“Romeo y Julieta” se despide hoy y mañana
Después de siete años, se vuelve a fojas cero; bien puede decirse que todo lo informado “oficialmente” en ese lapso, fue una fantasía, como bien siempre supimos los ciudadanos. Ahora sí, reconociendo la realidad podemos pensar en que el Gobierno va iniciar un camino hacia una salida airosa. Esa senda empezó ayer, al reconocer que la Argentina tiene una inflación muy alta. Lo hizo al presentar el nuevo Indice de Precios al Consumidor Nacional Urbano (Ipcnu), que elaboró bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional. Y hete aquí el artífice del cambio: el organismo mundial que avala el necesario endeudamiento que todo país requiere para crecer. El crédito es progreso, no es una mala palabra. Y quienes estén dispuestos a prestarnos ese dinero, exigen ciertas condiciones, tal cual sucede cuando un ciudadano se acerca a un banco a solicitar un préstamo que, bien destinado, ayuda a crecer. Idénticos parámetros le caben a un país que solicita un crédito internacional. Ya lo dijo Scioli recientemente: lo que hace falta es más Argentina en el mundo y más mundo en Argentina.
Según el nuevo indicador, los precios subieron en enero 3,7 por ciento respecto de diciembre, la mayor suba mensual en 12 años.
El número resultó creíble para los que realizan sondeos privados y lo han tomado como un primer paso para que el organismo recupere la confianza perdida.
La presentación, que a diferencia del IPC anterior, tiene cobertura en todo el país, corrió por cuenta del ministro de Economía, Axel Kicillof, y, curiosamente, de las dos personas que fueron las encargadas de la desafortunada intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) desde enero de 2007 por parte de Moreno a instancias del fallecido Kirchner: Ana María Edwin y Norberto Itzcovich.
“Era imperioso actualizar el índice de precios por los cambios de estructura productiva, los cambios en regiones, de poder adquisitivo de los salarios y en estructura de consumo”, esgrimió Kicillof. El ministro reconoció que los índices de precios se habían transformado en una “cuestión de polémica”, pero no admitió que por la manipulación de las cifras oficiales, que hasta él mismo había cuestionado desde el Cenda, el grupo de librepensadores que había creado cuando trabajaba como economista en el sector privado.
El Ipcnu toma como base el último trimestre de 2013 y contempla a todos aquellos que viven en localidades de 5.000 habitantes o más (el 86,7 por ciento de la población). Para ponderar el consumo de los distintos bienes, tomó como base la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares realizada entre 2012-2013. Este índice surge, a su vez, de un relevamiento mensual de unos 230.000 precios en más de 13.000 locales en todo el país, y se conocerá entre ocho y 10 días hábiles después de vencido el mes.
En enero, según el Gobierno, el rubro de alimentos y bebidas subió 3,3 por ciento con respecto a diciembre de 2013, mientras que el de indumentaria aumentó 0,8; vivienda y servicios, 2,2; equipamiento y mantenimiento del hogar, 4,3; atención médica y gastos para la salud, 5,9; transporte y comunicaciones, 5,4, y esparcimiento, 4,8 por ciento.
Al igual que la presidenta Cristina Kirchner, Kicillof dijo que el Gobierno había sido víctima de una campaña fuerte, furiosa, en la que empresarios habían aprovechado para hacerse de “ganancias extraordinarias que no tienen justificación”.
En realidad el sector privado y el oficialismo tienen cada uno parte de la razón: en la Argentina hay actualmente una alta especulación con los precios, con subas injustificadas de productos en pocos días, pero no es menos cierto que en ningún momento explicó cómo la inflación llegó a transformarse, ahora oficialmente, en una de las más altas de la región ni qué planeaba hacer para morigerarla.
Tampoco qué va a hacer el Gobierno con el resto de los indicadores cuestionados, como el PBI, o incluso con la proyección de 10,4 por ciento de inflación que incluyó para todo el año en el Presupuesto nacional 2014, ya muy lejana a la del Indec.
Como moraleja de este episodio habría que decir que nunca hay que escupir para arriba. Nos hemos cansado de escuchar diatribas y discursos populistas que declamaban un nacionalismo mal entendido e imposible para un país que para subsistir exporta el 80 por ciento de lo que produce su tierra, tan generosa gracias a Dios. No existe prescindencia del mundo ni del sector privado; para progresar ambos son tan importantes como el Estado y la Nación. Por eso en este último tiempo vemos cómo, silbando bajito, volvemos a esos lugares de dónde el relato oficial no decían que era “imperioso” salir: el Fondo Monetario Internacional y la privatización de las concesiones, con el ferrocarril e YPF a la cabeza.













