El fin de los subsidios “para todos y todas”
Conceptual y fiscalmente los subsidios, son un gasto. Son una transferencia del Estado que implica bajarle los costos al consumidor mediante el dinero estatal. La pregunta es si todos los consumidores necesitan ser subsidiados.
El nuevo Gobierno considera que no. Y tiene sentido esta posición si se considera la sinrazón de que, tomando como referencia la Capital Federal que es donde mejor se refleja, reciba la misma bonificación quien puede solventar una vivienda en Recoleta donde el metro cuadrado ronda los 7.000 dólares que quien habita en un barrio de obreros como Villa Lugano. En números promedio, la factura de luz bimestral que paga uno y otro es de 50 pesos. ¿Alguien puede decir que esto está bien? Podemos decir que los subsidios son siempre procedentes pero no como se los estaba aplicando. La revisión, cancelación y volver a barajar, corresponde y es necesaria, por muchas razones.
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Tal como el nuevo Gobierno anunció apenas asumir, se avanzará con las quitas parciales de subsidios al gas y la luz. La letra grande de la noticia hace pensar en una medida antipática y poco popular, pero la letra chica habla de una iniciativa para racionalizar estas subvenciones de manera que lleguen a quien realmente lo necesita.
El esquema de subsidios aplicados durante los últimos 12 años no ha dado resultados, toda vez que ha aumentado la inequidad a favor de los que más tienen y ha supuesto una distorsión del mercado, especialmente el energético, razón por la cual no se han realizado las inversiones necesarias en infraestructura ni ha sido posible abrir el juego a que los paquetes accionarios de las empresas concesionarias reciban alguna inyección de capitales. Todo lo contrario, se convirtieron en subsidio dependientes. Es que desde 2002, por la Ley de Emergencia Económica, se dictaminó el congelamiento de tarifas de los servicios públicos. Aquella crisis se superó, salimos de patacones, lecop y otras cuasimonedas, y el congelamiento quedó, hasta el día de hoy. Pero en paralelo, en todos estos años, el monto de los subsidios a los servicios (gas, luz) aumentó 110 veces. Es decir, que el Estado utilizó su dinero, el nuestro, para acompasar la pérdida de las empresas por la inflación, más que para aliviar el bolsillo de las clases más bajas, que es, al fin, el objetivo de un subsidio.
Alguna vez en nuestras páginas relevamos una situación que se daba con la garrafa social y que indignaba a sus genuinos destinatarios. Sucedía que las filas para retirar el gas subsidiado se encontraba tanto a quien a duras penas juntaba el dinero para calefaccionar su precario hogar y a quien se bajaba de su camioneta 4x4 y lo llevaba para su casaquinta de zona residencial. Atentos a esta situación, desde la Anses se pergeñó un mecanismo para que la ayuda llegara a quien realmente la merecía y ya en este invierno sólo accedieron al descuento quienes estaban inscriptos en algún plan social.
Visto que el Estado no ha cumplido en este tiempo el cometido de equidad al aplicar subsidios a las empresas de manera generalizada y que por su parte las empresas los han utilizado únicamente para compensar el congelamiento de tarifas y no para inversiones, es una buena noticia que se replanteen los mecanismos para que las empresas adecúen sus tarifas a los costos reales y los usuarios paguen lo que corresponde y quien requiere la ayuda del Estado la reciba. Por otro lado, al tener las empresas los números reales del negocio, pueden buscar inversores que se sumen e inyecten el capital necesario para mejorar las prestaciones.
No habrá inversión extranjera ni nacional sin la quita de subsidios, advirtió Jorge Lapeña del Instituo Argentino de Energía General Mosconi (IAE), quien agregó que sumados a la alta inflación, las empresas prestatarias de servicios públicos sufrieron quebrantos patrimoniales y todo redundó en baja calidad de servicios, cosa que se comprueba en términos prácticos cuando la luz se corta.
Este fenómeno, asegura, ha terminado por distorsionar la microeconomía energética, o sea, las empresas empezaron a ser impotentes o incapaces de afrontar los desafíos de nuevas inversiones.
La falta de energía, la bajísima calidad de los servicios y la compra del faltante a altísimos precios en el exterior en el momento son la prueba latente de que el sistema de subsidios tal y como está no sirve. Hay que tomar cartas en el asunto, con medidas de alto costo político por su costado impopular, para obtener resultados distintos.
Sincerar tarifas significa que hay que pagar lo que vale el servicio y para quien no puede deberá estar la asistencia del Estado. Por eso, este sinceramiento debe ser bilateral: por un lado de las empresas y por otro de los usuarios, que tiene que dejar de hacerse los sonsos y pagar lo que pueden realmente, en lugar de colgarse de los bolsillos del Estado.
Debemos salir de este esquema según el cual un servicio está subsidiado para completar una subfacturación e ingresar en otro en que el legítimo beneficiario reciba la ayuda. También para que, de este modo, las empresas comiencen a registrar las ganancias que les permitan hacer las inversiones y sean atractivas a nuevos capitales.
Por otro lado, deberán revitalizarse los entes reguladores estatales creados en el mismo momento en que se privatizaron las prestaciones. Porque no faltan los empresarios inescrupulosos que a falta de un ojo que los controle no reinvierten ni cuando tienen ganancias. Y si el Estado no controla o, peor aun, está arreglado con los concesionarios se dan casos como el de Ricardo Jaime, cuyo resultado fue nada menos que la Tragedia de Once, con su juicio y sus resultados ejemplificadores en penas concretas (en primera instancia) para todos los implicados.
El propio ministro de Energía, Juan José Aranguren, confirmó que a partir del 1° de enero el Gobierno se comenzó a avanzar con la quita parcial de subsidios a la luz y el gas, lo que impactará de manera directa en las tarifas de los sectores de mayores ingresos. Si bien no precisó los porcentajes, afirmó que se mantendrá una tarifa social para los sectores más vulnerables. Incluso los hogares de menores recursos van a tener un block de consumo de 150 kilovatios por hora por mes gratuito.
La tarifa social ya existe, sin embargo era para un consumo tan menor que no se podía ni tener una plancha porque ya se pasaba el usuario de kilovatios y no ingresaba al plan. Mientras tanto estaban subsidiados a todos, aquellos para los cuales los servicios son como el vuelto de una compra de caramelos y para quienes hacen enormes esfuerzos para poder mantener los servicios.
Por eso el Gobierno está haciendo una revisión de las tarifas tanto de luz como de gas y aquel que esté en condiciones de hacer frente a una tarifa plena, real, del servicio que está recibiendo se verá alcanzado por esta medida.
Así como se hizo con la garrafa social, Aranguren dijo que están cruzados datos de las bases de la Anses y la Afip para ver quiénes son aquellos que necesitan mantener los subsidios para evitar un impacto mayor dentro de las tarifas que son de consumo familiar. No hay dicho aún cuál será el porcentual del incremento, porque dependerá de las zonas, ya que el propio ministro reconoce que el sistema tarifario es discriminatorio y no es lo federal que tendría que ser. Los privilegiados son los consumidores de la Capital y el Gran Buenos Aires. Sabemos muy bien que en Pergamino pagamos una de las facturas de electricidad más altas del país, incluso descontando los servicios cooperativos. En promedio son unas 15 veces más de lo que paga un porteño ya que aquí la facturación es mensual y allá bimestral. Es irrisorio.
Por eso creemos que ahora que se van a sincerar las tarifas, nuestra Cooperativa Eléctrica deberá dejar de aplicar los incrementos en concepto de cuota capital aprobados por el consejo de administración en reiteradas oportunidades para compensar el congelamiento. Sería lo justo y procedente. De lo contrario, los pergaminenses estaríamos pagando por dos sinceramientos: el oficial de ahora y el encubierto de los últimos años.
Aunque nos resulte antipática la medida, es coherente y necesaria.















