El Centro Padre Galli: un dispositivo de escucha

Allí funciona un espacio para padres, madres, familiares, amigos y allegados de personas que tienen problemas con el consumo de sustancias.
Desde hace un tiempo, en el Centro “Padre Galli” funciona un dispositivo de escucha para padres, madres, familiares, amigos y allegados de personas que tienen problemas con el consumo de sustancias.
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En diálogo con LA OPINION, la psicóloga Florencia Roteta, brindó precisiones respecto del funcionamiento de este espacio que retomará sus actividades en los próximos días.
“En el Centro Padre Galli creamos este dispositivo porque veíamos una necesidad de que existiera un espacio para los papás, un lugar que fuera más de orientación y escucha que de asistencia terapéutica. La idea es que pudiera venir el padre, un vecino, un amigo o el hermano que estuviera preocupado por alguien atravesado por la problemática del consumo”, indicó recordando los comienzos.
El dispositivo funciona los jueves de 14:00 a 15:30. “Lo armamos en ese horario para facilitar que la gente pudiera venir fuera de los horarios laborales. Así se fue armando un grupo inicial que fue creciendo y que se sostuvo en el tiempo”, señaló la profesional, que coordina este dispositivo con la trabajadora social Luciana Silva.
A los encuentros asisten padres, madres, abuelas, vecinos, novios y novias de personas con problemas a raíz del consumo de sustancias. “Mayormente quienes concurren son mujeres, aunque también han venido papás, acompañados por sus esposas”, relató Roteta, refiriendo que cada vivencia es particular.
“Cada uno encuentra aquí un espacio donde poder plantear lo que les está pasando a raíz de tener cerca a alguien que consume”, agregó la profesional que recordó que las personas que viven o están próximas a otras que consumen sufren una serie de sentimientos vinculados a la angustia, la frustración y la tristeza que merecen “contención y estrategias”.
“Ese espacio de escucha es siempre grupal, pero no inhabilita que alguien pueda tener una terapia individual. Ha pasado que ha venido una abuela y después de una serie de entrevistas y de un trabajo se consiguió acceder al nieto para acercarlo al Centro”, contó la psicóloga.
En cada encuentro y de acuerdo a la historia individual que acercan los participantes se trabaja sobre estrategias e insumos de abordaje de una problemática que es siempre compleja y singular. “Aquí se les brinda orientación para que se sientan acompañados. Tratamos de que entiendan que las personas que consumen no siempre están dispuestas a consultar, pero que el que está al lado puede poner en marcha una serie de estrategias para contener y guiar”.
“Siempre les decimos a los familiares que tienen que venir porque acá trabajamos con herramientas sobre la singularidad de ese caso para abordarlo y lograr que en un determinado momento la persona que consume pueda llegar a un espacio de asistencia”.
Quienes llegan al dispositivo son personas que han experimentado fracasos en el modo de abordar a la persona que consume. “Trabajamos sobre esos sentimientos y la respuesta es variable. Algunos siguen viniendo, otros toman alguna orientación y no vuelven, pero hay un grupo que sostiene este espacio en forma permanente”.
La mayoría llega por demanda espontánea y al respecto Florencia Roteta recordó que no es necesario solicitar turno. “Si alguien viene a consultar, le brindamos un espacio de escucha. El dispositivo funciona los jueves, pero en el Centro estamos todos los días de 7:30 a 14:00 y siempre tenemos las puertas abiertas para poder consultar”.














