El cannabis medicinal versus la marihuana social
En la primera sesión ordinaria del año en el Senado se aprobó por unanimidad la ley de cannabis medicinal que, después de casi cinco horas de debate, vio la luz sin ningún senador que se opusiera.
Tal como se venía anunciando, la iniciativa tuvo el apoyo de todos los bloques por la urgencia para resolver la cuestión, vista desde el punto de vista de las enfermedades en que puede mejorar la situación de quienes las padecen. Para llegar a esta conclusión los senadores, previamente escucharon a médicos y madres de niños enfermos sobre los beneficios del uso medicinal de la planta de marihuana, una práctica que tiene al menos 5.000 años. Antes de lo que será la aplicación de esta norma, muchas mamás cultivaban cannabis en los fondos de su casa para contar con el insumo, aun cuando la planta de marihuana está prohibida en nuestro país, pero para venderla y en ese caso era solo para consumo del familiar enfermo.
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Por eso el proyecto tiene por objeto establecer un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico o paliativo de la planta de cannabis y sus derivados. Además, propone la creación, en el ámbito del Ministerio de Salud, de un programa nacional para el estudio del uso del cannabis medicinal. El Ministerio de Salud deberá garantizar el suministro de los insumos necesarios a los pacientes que lo requieran, permitiendo la importación y la producción de la planta y el aceite por parte del Estado, por lo que quedarían autorizados para cultivar la Comisión Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta). Además, la Anmat podrá importar el aceite de cannabis, cuya provisión será gratuita para quienes estén incorporados en el registro del programa nacional que crea la ley.
Esta ley, como es fácil advertir, no contempla el autocultivo, por eso los senadores se comprometieron a dar el siguiente paso con la ley aprobada para cuando el Estado no pueda proveer el insumo a los enfermos.
La norma que, como veremos en los efectos beneficiosos para los pacientes, era muy necesaria, no deja de abrir interrogantes en un país como el nuestro, toda vez que los controles, en todas las áreas que se planteen son invariablemente laxos, no resultan confiables, a veces por ineficiencia y otras por corrupción. Baste recordar el caso de la efedrina, un insumo que la industria farmacéutica necesita en la Argentina para muchos medicamentos. Sin embargo, no faltó el descuido de los controles y de un momento a otro terminamos siendo uno de los máximos exportadores de este precursor químico a toda América para la fabricación de drogas sintéticas. Y hasta que no se produjeron los asesinatos del triple crimen de General Rodríguez esta problemática oscura no salió a la luz.
En realidad, todo dependerá de que el Estado cumpla el rol de proveer solo a los enfermos de las dolencias específicas para el aceite de cannabis, debidamente certificados, porque de lo contrario en forma inmediata se armará un mercado negro para proveer a los pacientes, al mismo tiempo que se puede descontrolar la venta de marihuana en el país. Un tema que es parte de otro análisis ya referido al consumo social en la Argentina, ya que esta droga ha crecido considerablemente en las últimas décadas, ubicándose en una franja de edad cada vez menor.
No podemos ignorar que la marihuana, en tanto se utilice como droga social puede funcionar como punto de ingreso a drogas duras y más peligrosas como la cocaína y su distribución es prohibida por la ley, con la única excepción de la normativa recién votada para el aceite de cannabis medicinal.
Visto desde el punto de vista sanitario, que es el único desde el cual podemos considerar beneficiosa esta droga, es porque el principio activo de la marihuana, muestran que tiene propiedades antiinflamatorias, especialmente a nivel cerebral. Para la epilepsia refractaria es la enfermedad en la que demostró mejores efectos. Considerando que este tipo de epilépticos son los que más sufren sucesos, en muchos casos, el uso de cannabis disminuyó significativamente la frecuencia de las crisis. En el caso del Alzheimer, se utiliza para que el sistema nervioso entre en equilibrio y sedación y se produce un efecto de protección de la oxidación y de la inflamación neuronal, revirtiendo el proceso que describen como patológico en el caso del Alzheimer. La marihuana puede tener un papel en aliviar los síntomas de confusión y de agitación, que se producen en las demencias cuando comienzan y son leves o moderadas. Hay principios activos de la marihuana que ya están aprobados en más de veinte países para paliar enfermedades graves, tales como la esclerosis múltiple. Diferentes estudios en curso indican que también mejorarían los parámetros relacionados con obesidad, hiperglucemia y colesterol alto.
Desde el punto de vista medicinal es innegable que hay estudios prometedores, sobre todo con enfermedades donde aun no se ha encontrado la cura o un alivio que permita una mejor sobrevida, que es la razón por la cual los senadores tomaron la decisión de apoyar esta norma que ofrece un marco regulatorio para una sustancia que hasta ahora estaba prohibida. Lo que es de esperar es que el Ministerio de Salud y el Anmat cumplan con su cometido de proveer a los pacientes y de controlar el flujo de esta droga, a fin de que se utilice para efectos sanitarios y no para agrandar un sucio negocio de venta para consumo social.













