El cannabis con fines medicinales y su control de calidad
La necesidad de acceder a medicamentos producidos en base a extractos de la planta de cannabis para aliviar dolencias severas padecidas por personas de todas las edades ha llevado a familiares de esos pacientes a transitar por muchos caminos y, a veces, a ser víctimas de engaños al adquirir productos falsos, sin ningún valor terapéutico. Pero a partir del mes que viene el Conicet ofrecerá a público la posibilidad de contar con estudios científicos que permitirán conocer la calidad de los preparados que se emplean con fines medicinales.
Si bien en el país está vigente la ley que regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados, hasta ahora solo unas pocas instituciones privadas ofrecían este tipo de controles de calidad. Por eso, organizaciones no gubernamentales que agrupan a pacientes que buscan una alternativa terapéutica con cannabis medicinal para diferentes patologías que no responden a tratamientos convencionales, coinciden en señalar que la puesta en marcha, a partir de marzo próximo, de este servicio de análisis medicinal por parte del Conicet, representa un importante paso adelante ya que permitirá a pacientes y familiares saber qué compuestos contienen los medicamentos y aceites elaborados en base a cannabis que se usan con fines medicinales y que se consiguen en el país.
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Según informaron las autoridades del Conicet, este servicio de análisis -denominado Servicio Tecnológico de Alto Nivel (Stan) de Control de Calidad de Cannabis-, contará con el apoyo de profesionales del Hospital El Cruce de Florencio Varela, en la provincia de Buenos Aires y de equipos técnicos de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, de la misma localidad. Se trata de una decisión que está en sintonía con lo que ocurre en otros países, como Estados Unidos (48 estados ya aprobaron los usos medicinales), Canadá e Israel, donde desde hace varios años se estudian los efectos terapéuticos de ciertos productos elaborados en base a cannabis, con el objetivo de regular el uso de estos preparados y evitar que los pacientes sean sorprendidos en su buena fe. En la Argentina, hasta ahora, en el caso del uso de aceite de cannabis la provisión sólo está autorizada para personas con epilepsia refractaria, y por eso los familiares de pacientes con otras patologías esperan que a partir de mejores y más estrictos análisis y controles se pueda autorizar el uso para aliviar otras dolencias crónicas o severas.
En nuestro país, además, funciona la Red de Cannabis para usos medicinales (Racme), un espacio que celebró semanas atrás en la sede central del Conicet la segunda reunión del año con la presencia de científicos, legisladores, representantes de los ministerios de Salud, Agricultura, Seguridad, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), de la Defensoría del Pueblo de la Nación y de organizaciones de la sociedad civil. En esa oportunidad se abordaron distintos aspectos, como son cuestión de la producción de cannabis para fines medicinales, de la reglamentación de la Ley 27350, de la investigación clínica, de la investigación básica, del control de calidad y de cómo comunicar sobre cannabis informar a la comunidad para superar los prejuicios instalados alrededor de la planta. También se planteó que en distintos países del mundo se avanza con investigaciones que buscan conocer la utilidad del ca-nnabis en pacientes con dolores crónicos, neurología y psiquiatría, y que por esa razón la puesta en marcha del Servicio Tecnológico de Alto Nivel de Control de Calidad de Cannabis bajo la órbita del Conicet, que permitirá aplicar diversas técnicas de análisis químico para detallar los componentes y su concentración en los aceites y preparados artesanales que se usan con fines medicinales, genera nuevas expectativas en muchos pacientes y sus familiares.
Según referentes del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular del Conicet, el problema que se presenta en la actualidad es que si bien existe evidencia médica que demuestra los beneficios que aporta el cannabis en cuestiones como manejo del dolor crónico, control de síntomas en los tratamientos oncológicos, neurología y varias condiciones psiquiáticas, entre otros problemas de salud, muchas personas que dependen de estos productos para mejorar su calidad de vida hasta ahora no tenían manera de saber si los preparados a los que accedían habían pasado por un estricto control de calidad.
Es de esperar que el servicio de análisis que aportará el Conicet permita derribar prejuicios y que la comunidad científica intervenga en la discusión, aportando luz sobre los efectos beneficiosos sobre la salud de medicamentos sobre la base de cannabis.










