El calendario de feriados en el ojo de la tormenta
En esta argentina sumamente irritable no hay medida por ingenua que parezca que no produzca rebotes, a veces indeseados. Posiblemente es porque la crisis económica que atravesamos es un telón de fondo que pone sal y pimienta a todos los temas. Por eso después de que se conociera el decreto presidencial que estableció un nuevo régimen de días feriados, el nuevo calendario se transformó en una suerte de escándalo.
En principio al eliminar feriados puente, hoteleros y dueños de empresas de servicios de lugares de vacaciones pusieron el grito en el cielo, porque afirman que las flacas temporadas actuales no alcanzan para sostener sus negocios y estos findes extra largos les permitían sobrevivir todo el año. Sus voces en este caso se neutralizaron con las de comerciantes e industriales de zonas no turísticas que se veían muy perjudicados por tantos feriados, ya que eran días de venta muertos y de trabajo en las industrias parados o pagados dobles. Al fin algunos feriados puentes se eliminaron, pero quedaron unos cuantos días no laborables como para que cada sector viera el vaso medio lleno y no medio vacío.
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Pero lo que fue más difícil de sostener y que aún genera quejas, críticas y presiones, son las opiniones contrarias a la transformación del 24 de marzo en un feriado de los movibles. Y se sumaron críticas también contra los traslados del 2 de abril y del 20 de junio. Son fechas señaladas sin dudas y la verdad es que darles movilidad a los feriados para llevarlos a los viernes o los lunes, con total desaprensión de lo que implica esa celebración o recordatorio, habla a las claras de que se ha perdido en la sociedad argentina todo valor por las fechas.
El panorama comenzó a tomar temperatura cuando la presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, tuvo palabras muy duras contra el Gobierno nacional por el cambio del feriado del 24 de marzo, considerándolo una nueva provocación del macrismo. Taty Almeida, miembro de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora dijo que la medida se trata de un nuevo agravio de Macri. Es tremendo y lo repudiamos totalmente. A su vez, la exdiputada y dirigente de los derechos humanos Graciela Fernández Meijide le sugirió al presidente Mauricio Macri que no tocara y dejara fijo al feriado del 24 de marzo. Fernández Meijide, que fue integrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), pidió al jefe de Estado que revea la decisión de hacer la fecha movible.
Según el decreto firmado por el presidente, este año, el feriado correspondiente al Día de la Memoria no se conmemorará el 24 de marzo sino el 27. Las modificaciones dispuestas por el Gobierno en el calendario de feriados también alcanzaron al 2 de abril, día en el que se recuerda a los caídos durante el conflicto bélico de Malvinas en 1982. Esto también generó enojos y pedidos de rectificación. Como es el caso del gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, que consideró un gran error trasladar fechas fundamentales y muy importantes como el 20 de junio, el 24 de marzo y el 2 de abril. Asimismo, consideró que se trata de una falta de consideración y respeto hacia millones de argentinos que valoran esas fechas como fundamentales y muy importantes. También se quejaron desde los distintos institutos Belgraniano y otras entidades intermedias. Según ese cronograma, este año, el feriado por el Día de la Bandera, sería trasladado al lunes 19 de junio.
La verdad es que el tema debe pasar por el Parlamento y allí todo puede cambiar o no, veremos qué temperamento toman los legisladores, teniendo en cuenta que Cambiemos está en minoría y este es un año electoral, de modo que no será tan sencillo conseguir acuerdos de gobernabilidad y menos en temas como éste que dividen tanto a la sociedad.
Lo que es criticable es que el presidente siga insistiendo con Decretos de Necesidad y Urgencia en temas que no son de necesidad ni de urgencia como el calendario de feriados, lo que genera malestar en el Congreso y se asegura de antemano un debate muy duro, un resultado incierto y un costo político que está pagando a dos puntas: con los sectores de derechos humanos por el 24 de marzo y con los argentinos profundamente patriotas por el 2 de abril y el 20 de junio. No olvidemos que el Día de la Bandera Nacional, desde 1938 hasta 1998 fue celebrado el 20 de junio en forma inamovible. En 1998, fue modificado y comenzó a ser movible hasta 2011, cuando, por gestiones de las autoridades y legisladores santafesinos, se logró la sanción de una ley para que no sea corrido.
Todo parece indicar que con este asunto habrá discusiones duras entre los legisladores y recién allí tendremos el calendario definitivo de 2017.
















