El acceso a la educación y la salud por parte de extranjeros en el centro del debate electoral
En el marco de la campaña electoral de las distintas fuerzas políticas rumbo a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) del mes de agosto, son diversos los temas que ocupan la agenda pública y se transforman en cuestiones de debate social. El diálogo a menudo se reduce a la...

En el marco de la campaña electoral de las distintas fuerzas políticas rumbo a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) del mes de agosto, son diversos los temas que ocupan la agenda pública y se transforman en cuestiones de debate social.
El diálogo a menudo se reduce a la confrontación entre los propios candidatos, tanto de aquellos que compiten hacia adentro de sus propios espacios como de quienes aprovechan este tiempo para posicionarse de cara a la contienda general del mes de octubre.
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Uno de los temas que se instaló durante los últimos días surgió de declaraciones de los integrantes del espacio de Patricia Bullrich que se refirieron a la presencia de estudiantes extranjeros en las universidades nacionales y el acceso a los servicios de salud por parte de ciudadanos de países vecinos que se atienden en hospitales públicos argentinos. A uno y otro lado del arco ideológico, las apreciaciones generaron polémica por cuanto toca un aspecto sensible de lo que representa la convivencia con las poblaciones migrantes en un país que ha forjado asu propia identidad gracias a las corrientes migratorias que nutrieron a esta geografía de diversidad cultural y de una potente fuerza de trabajo.
Aunque lo que señalaron tanto Patricia Bullrich como Luis Petri está en el imaginario colectivo como una cuestión a resolver, lo que abrió un debate.
Respecto de los estudiantes universitarios extranjeros y la posibilidad de arancelar su ingreso a las universidades públicas, la propuesta causó no pocas controversias y motivó cruces con referentes del propio espacio de Juntos por el Cambio. Los datos aportados en cuanto al volumen de los estudiantes que llegan de otros países para estudiar en Argentina no son ni tan abultados ni representan un problema para el sistema universitario argentino. A contracorriente de ello, las propias universidades cuentan con programas de internacionalización que fomentan no solo que los extranjeros lleguen, sino que muchos jóvenes argentinos realicen experiencias de formación en otras geografías. Hace apenas unos días en este mismo espacio editorial se planteaba una reflexión en torno a la necesidad de establecer condiciones y políticas para acompañar la realidad que viven las personas migrantes en relación al respeto y garantía de sus derechos y al cumplimiento de sus obligaciones. Quizás el camino en materia educativa no sea arancelar, sino incluir en un plano de igualdad entendiendo que muchos de los que llegan a estudiar a las casas de estudios argentinas invierten en el país que los recibe, pagan alquileres, contratan servicios y se insertan en la sociedad a partir de su participación activa en diversas actividades. También nutren al sistema formativo de los aspectos de su cultura y de su identidad sin avasallar el derecho de nadie.
El problema educativo argentino, tal vez no sea el de los extranjeros que vienen para estudiar, sino el de los propios jóvenes argentinos que no logran incluirse en el sistema porque no culminan sus estudios secundarios o no encuentran en la educación esa llave que les abra las puertas del porvenir. El interrogante, tal vez es, como generar las condiciones para que todos lleguen y puedan convivir en el contexto de un sistema universitario que siempre ha sido inclusivo y que, a pesar de todos los avatares, sigue siendo de alta calidad.
En lo que concierne al aspecto sanitario, la cuestión es discutible. Por un lado, hay ciudadanos extranjeros que residen en el país y por esa razón tienen derecho a acceder a los servicios de salud sin ninguna restricción. Esto es norma en el país y habla de la receptividad con la que Argentina siempre ha definido sus políticas migratorias. Distinta pareciera ser la situación de los "tours" que se organizan para facilitar que personas que viviendo en el exterior lleguen al país para realizar determinadas prácticas médicas por las posibilidades que ofrece el sistema sanitario. En este aspecto, lo que inmediatamente surge como argumento de quienes consideran que es necesario establecer otras condiciones para el acceso a estos servicios es observar lo que sucede cuando la situación es a la inversa y son los argentinos los que deben pagar sumas onerosas para atender cualquier situación de salud que los afecte en el extranjero si no se tuvo la previsión de contratar un servicio de asistencia especial.
En este aspecto, resuena la cuestión de la reciprocidad como una cuestión que sí debe atender la política y ocuparse de establecer los acuerdos que resulten necesarios para garantizar que, así como el acceso a las prestaciones de salud es irrestricto para habitantes de los países vecinos, lo sea también para los argentinos en geografías de países hermanos. Las alianzas vigentes para otros múltiples aspectos de la política internacional y los espacios de convivencia e intercambio que existen resultan los ámbitos propicios para abordar estas y otras tantas cuestiones estratégicas que se imponen en un mundo globalizado y donde pareciera que la única salida no puede ser la restricción, algo que contradice la génesis de nuestra propia identidad.












