Eduardo “Douglita” Vigil: un apasionado del fogonero

Es uno de los tantos simpatizantes de Douglas Haig que siguen aferrados al club de sus amores, separados por la distancia y los compromisos laborales. Se llama Eduardo Carlos Vigil, o Douglita, como lo denominan sus amigos. Tiene 61 años y vive en San Antonio de Areco, ciudad en la que nació, se crió y conoció a su mujer. Trabaja en una panadería, es mensajero y si bien como futbolero inclina sus gustos por Boca Juniors, se declara un fanático del fogonero, a pesar de que nunca asistió al estadio Miguel Morales. También lo seduce el automovilismo. LA OPINION dialogó ayer con este particular hincha del rojinegro, que contó cómo nació su pasión por estos colores y dice tener un anhelo por cumplir.
- ¿Cuándo comenzó su pasión por Douglas Haig?
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- Trabajé 18 años en el restaurante Don Pancho que estaba ubicado en la ruta 8, en el kilómetro 113. Empecé en 1982 y me fui en 2000. En ese tiempo, más o menos entre 1984 y 1987, el plantel de Douglas Haig y la delegación de dirigentes iban a cenar al restaurante. Ahí nació mi relación con el club y la amistad con el presidente Dinardo (Héctor), que venía los miércoles a comer en un Ford Sierra porque tenía reunión en la AFA. Fue en ese entonces cuando empecé a hacerme hincha de Douglas Haig.
- ¿Cómo hace para conservar esa pasión a la distancia y controlar las ansias de ver jugar al equipo?
- Por mi trabajo nunca pude ir a ver a Douglas Haig. Recién los domingos a las 14:00 salgo de trabajar, pero muchas veces sigo haciendo mandados en otras casas de comida. Mientras hago mis tareas, mi desesperación es saber cómo va Douglas Haig, trato de buscar los resultados y de informarme, encima no soy muy amigo de la tecnología y a veces tengo que esperar hasta la noche o al otro día para saber. Muchas veces he llamado a Pergamino para preguntar los resultados. No sé por qué, pero lo vivo de esa manera, siempre lo tengo presente.
Un anhelo por cumplir
- ¿Si tuviera algún fin de semana libre en el trabajo, para qué lo utilizaría?
- En 61 años fui solamente tres veces a Pergamino y en colectivo, porque no tengo auto. Y en todas las oportunidades para acompañar a mi mujer al médico. La última vez que fui tuve un poco más de tiempo, pregunté donde quedaba la sede social y me dijeron que era lejos de donde estaba, incluso hasta me quise comprar la camiseta, pero después no se dio. Realmente no conozco nada, por eso mi anhelo sería alguna vez tener la posibilidad de pisar la cancha del fogonero, para mí sería un objetivo cumplido y sé que lo voy a lograr.
Lamentablemente nunca he podido ir porque tengo la necesidad de trabajar, tengo 61 años y hace 40 que estoy alquilando, y tengo que juntar la plata para pagar. Igualmente al equipo lo sigo siempre cuando juega por televisión, esos partidos no me los pierdo. Los últimos dos que vi fueron contra Ferro y Villa Dálmine, tengo DirecTV y lo miro.
- ¿Le gustaría ver a Douglas Haig en primera división?
- Me encantaría porque sé que se lo merece, me han comentado que la gente de la comisión está trabajando muy bien. Cuando los proveedores de Pergamino van a las casas de comida de San Antonio de Areco me cuentan que el club está bien. Para mí es un halago que me hablen así de Douglas Haig, no sé por qué, pero es un sentimiento que me nació y que lo mantengo.












