Desarrollaron una jornada mariana en el Santuario de la Virgen en San Nicolás

El administrador diocesano Héctor Cardelli presidió la misa en la que destacó sus cualidades. El Evangelio es la Buena Noticia para nosotros, y María es la Catequista que con su vida, su entrega y su amor a Jesús lo calcó para sí, expresó monseñor.
DE LA REDACCION. Días pasados, el Santuario de la Virgen del Rosario de San Nicolás fue el punto de encuentro de fieles que se congregaron para participar de una jornada mariana.
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Asistencia maternal
Durante la misa, que fue presidida por el administrador diocesano, Héctor Cardelli, se destacaron las cualidades de la madre de Jesús.
Si se apaga en nuestros ojos la luz sobrenatural, solo nos queda la pobre claridad de nuestra inteligencia, incapaz de descubrir la dimensión eterna de la vida.
María es madre; Jesús nos la dejó para que ejerza su asistencia maternal a quienes les encomendó como a hijos. Aquí, en San Nicolás, con un lenguaje sencillo y adaptado a quienes vivimos hoy, nos aconseja como una Madre lo hace con su hijo, destacó Cardelli.
Orientadora
En otro pasaje de su homilía, monseñor sostuvo que vivimos en un mundo desordenado y con pérdida del sentido sobrenatural de la vida; pero la Virgen nos orienta como madre y maestra recordándonos lo que nos dijo Jesús e invitándonos a escuchar, aceptar y a anunciar esa verdad, la única capaz de ordenar el mundo según Dios y descubrir que el nuevo orden mundial no es posible sin Dios.
El Evangelio es la Buena Noticia para nosotros, y María es la Catequista que con su vida, su entrega y su amor a Jesús lo calcó para sí, y podemos decir que es el fruto más espléndido de la Salvación.
Escuela espiritual
También, Cardelli, se preguntó ¿Cómo no reconocer en Ella un magisterio tan excelso y adaptado a cada uno de nosotros hoy, tan carentes de guía espiritual en el tumultuoso mundo que se aleja de Dios?, y se responde: La escuela espiritual de María la da en sus mensajes que ilustran nuestra realidad con la Palabra Divina de las Escrituras y la ternura pedagógica de la Madre, que nos la adapta a cada circunstancia que vivimos, aportando consejo, sabiduría, orientación y fortaleza para nuestros Sí tan necesitados de robustez, para crecer en la respuesta de amor y transformadora en nuestra conductas.













