Daniel Scioli, el hombre que a fuerza de constancia y optimismo va por la Presidencia

En las Paso obtuvo el primer puesto con el 38,69 por ciento de los votos y ahora aspira a superar el 40 por ciento y conseguir, en simultáneo, una diferencia de 10 puntos con el segundo, lo cual le sellaría el triunfo en la primera vuelta. El gobernador es uno de los pocos dirigentes que goza de un ciento por ciento de conocimiento en el electorado nacional.
Buenos Aires, (NA) - Tras un período como vicepresidente y dos como gobernador bonaerense, Daniel Scioli intentará hoy ganar en la primera vuelta o, al menos, quedar bien posicionado para afrontar un balotaje que finalmente lo catapulte hacia el máximo objetivo de su carrera política.
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En su primer intento para acceder al sillón de Rivadavia, Scioli apuesta a quebrar la maldición que impide a los gobernadores bonaerenses ser electos presidente, más allá del caso de Eduardo Duhalde, que lo logró pero completando de manera interina el mandato de Fernando de la Rúa tras haber perdido los comicios con el dirigente radical.
En las Paso (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) de agosto pasado obtuvo el primer puesto con el 38,69 por ciento de los votos, y ahora Scioli aspira a superar el 40 por ciento y conseguir, en simultáneo, una diferencia de 10 puntos con el segundo, lo cual le sellaría el triunfo en la primera vuelta.
Surgido del ámbito empresarial (su padre era dueño de una cadena de casas de electrodomésticos) y conocido para el público a partir de su incursión en la motonáutica, el gobernador es uno de los pocos dirigentes que goza de un ciento por ciento de conocimiento en el electorado nacional.
Hincha de Boca, pese a que no suele exteriozarlo, hizo del futsal su cable a tierra y participa de los partidos oficiales de su equipo Villa La Ñata, aunque incursionó en varios deportes, incluso el tenis hasta que perdió el brazo derecho.
Fue en diciembre de 1989, en un resonante accidente en su lancha La Gran Argentina a la altura de Ramallo, luego de que una hélice de la embarcación le cortara la extremidad.
Este episodio lo obligó a forjar su temple para reponerse frente a las adversidades, según remarca el propio dirigente, y a partir de allí desplegó una carrera política que tiñó con fe y optimismo, el mantra de su filosofía de vida al que le añadió el color naranja como bandera distintiva.
No fue el único contratiempo en su vida: en 1975 un grupo armado secuestró a su hermano menor, José Pepe, hoy presidente de la Fundación Desarrollo Argentino (DAR), cuando tenía 14 años, y lo mantuvo tres semanas en cautiverio.
Scioli, además, es padre de Lorena, a quien reconoció cuando la joven tenía 15 años y que es fruto de un noviazgo con una exempleada de Casa Scioli -el local de electrodomésticos de su padre- y desde hace dos años y medio es abuelo de Camila.
Moviéndose con una extrema diplomacia y exhibiendo una notoria habilidad para acercar posiciones y eludir cualquier inconveniente, Scioli se ganó el mote de hombre de amianto.
El candidato del Frente para la Victoria cuenta con el respaldo de la estructura del peronismo tradicional y dio cada vez más lugar a su mujer, la modelo y empresaria Karina Rabolini, que ofició en la campaña como una suerte de embajadora política que recorrió el interior del país y se reunió con gobernadores e intendentes justicialistas.
Su esposa encuadra perfecto con un mundo en el que Scioli se mueve con soltura, el del espectáculo, al punto que es muy amigo de artistas como Ricardo Montaner, el dúo Pimpinela, Julio Iglesias y Marcelo Tinelli, entre muchos otros.
Mirado con cierta desconfianza por el kirchnerismo puro, el bonaerense finalmente fue ungido por Cristina Kirchner como el único postulante del oficialismo, que decidió apoyarlo masivamente al haber conformado fórmula con el secretario de Legal y Técnica de la presidencia, Carlos Zannini.
En paralelo a su intensa agenda proselitista, el gobernador además aprobó los exámenes de las materias que debía de su carrera en la Universidad Argentina de la Empresa (Uade) y a principios de este mes defendió con éxito su tesis y se recibió de Licenciado en Comercialización.
Apadrinado a mediados de los noventa por el entonces presidente Carlos Menem, Scioli se metió en política como parte de la renovación peronista.
De la mano del riojano obtuvo su primer cargo público en 1997, cuando asumió una banca en la Cámara de Diputados, el cual fue el primer peldaño hacia su máxima aspiración: la Casa Rosada.
Así pasó por la Secretaría de Turismo y Deporte en tiempos del interinato de Eduardo Duhalde, saltó a la vicepresidencia en 2003 acompañando a Néstor Kirchner y quedó a cargo de la gobernación bonaerense en los últimos dos períodos.
La biografía Scioli secreto, de los periodistas Walter Schmidt y Pablo Ibáñez, dejó en claro que el hoy candidato es un obsesivo de gustos culinarios sencillos como la pastafrola pero, sobre todo, que tiene desde hace muchos años la meta de ser Presidente y que estaba dispuesto a hacer lo necesario para lograrlo. Está más cerca.
















