Cuaresma: el viernes 11 de abril se realizará una jornada penitencial
DE LA REDACCION. El calendario litúrgico indica que estamos próximos a conmemorar la Semana Santa. Durante este tiempo de preparación a esa fecha tan importante que es la Cuaresma, los feligreses recuerdan y reviven, a través de las citas bíblicas, el paso de Jesús por este mundo, las enseñanzas cuyos puntos cúlmines son la pasión, muerte y resurrección.
La Cuaresma es un tiempo en que Dios invita a reflexionar acerca de la vida que se lleva, los errores o pecados, y a la conversión por medio de la reconciliación con el Padre, que “es rico en bondad y misericordioso”, como un padre bueno que todo lo perdona.
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Para acompañar este proceso, la feligresía pergaminense podrá participar de una jornada penitencial.
El viernes anterior al Domingo de Ramos, es decir el 11 de abril, en el templo del Colegio Nuestra Señora del Huerto, junto a la beata María Crescencia, se realizará una jornada penitencial. Será a partir de las 8:00, habrá permanentemente sacerdotes recibiendo a las personas que quieran acercarse al sacramento de la reconciliación. La jornada cerrará a las 16:00, con la exposición del Santísimo Sacramento.
Un padre que espera
Un padre jamás se cansa de amar y sus ojos no dejan mirar el camino de casa, para ver si el hijo que se fue y se ha perdido regresa. Así obra Dios, como un padre que siempre espera; no sólo nos deja la puerta abierta: espera. No hay amor como el de un padre a un hijo. Jesucristo, en su paso terrenal, refuerza el sentido del amor divino e invita a imitar su mismo de amar: “Como yo los he amado, así ámense también ustedes los unos a los otros” (Juan 13, 34). En la medida en que los cristianos viven este amor, se convierten en el mundo en discípulos creíbles de Cristo. El amor no puede soportar permanecer encerrado en sí mismo. Por su misma naturaleza es abierto, se difunde y es fecundo, genera siempre nuevo amor.
Es Dios quien perdona
El Papa Francisco tuvo esta semana su jornada penitencial en el Vaticano; durante todo el día jueves la Basílica de San Pedro estuvo destinada a recibir confesiones y sellar reconciliaciones, con numerosos presbíteros abocados a esta tarea, entre ellos el propio Pontífice que antes de empezar su labor, se acercó él mismo al sacramento, instancia que fue reflejada por todos los medios de prensa internacionales. A propósito de esta jornada cuaresmal dijo: “Muchas personas tal vez no comprenden la dimensión eclesial del perdón, porque domina siempre el individualismo, el subjetivismo, y también nosotros, los cristianos, lo experimentamos. Cierto, Dios perdona a todo pecador arrepentido, personalmente, pero el cristiano está vinculado a Cristo, y Cristo está unido a la Iglesia. Para nosotros cristianos hay un don más, y hay también un compromiso más: pasar humildemente a través del ministerio eclesial. Esto debemos valorarlo; es un don, una atención, una protección y también es la seguridad de que Dios me ha perdonado. Yo voy al hermano sacerdote y digo: ‘Padre, he hecho esto...’. Y él responde: ‘Yo te perdono; Dios te perdona’. En ese momento, yo estoy seguro de que Dios me ha perdonado. Y esto es hermoso, esto es tener la seguridad de que Dios nos perdona siempre, no se cansa de perdonar. Y no debemos cansarnos de ir a pedir perdón. Se puede sentir vergüenza al decir los pecados, pero nuestras madres y nuestras abuelas decían que es mejor ponerse rojo una vez que no amarillo mil veces. Nos ponemos rojos una vez, pero se nos perdonan los pecados y se sigue adelante”.











