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Cuánto nos cuesta la especulación política

03 de noviembre de 2018 a las 12:00 a. m.

La Dirección Nacional Electoral publicó, el lunes de esta semana que ya culmina, el cronograma de elecciones nacionales de 2019. Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (Paso) serán el 11 de agosto, mientras que las elecciones generales serán el 27 de octubre. En tanto, si es necesaria una segunda vuelta entre los candidatos presidenciales más votados, se realizará el 24 de noviembre.

Se trata de las elecciones para elegir a un presidente y vicepresidente de la Nación para el período 2019-2023. Y la renovación de las cámaras del Congreso. Pero también el año que viene los argentinos elegiremos autoridades y legisladores provinciales y distritales. Lo lógico sería que estos comicios se produjeran en simultáneo con los nacionales, tanto para facilitar la tarea al votante como para, especialmente, hacer un uso racional de los recursos económicos y humanos que se movilizan en todo proceso electoral: Ejército, correo, autoridades de mesa y tantos otros gastos que implica una votación. 

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Sin embargo, hay un buen número de provincias (entre 12 y 17 de las 24) que están pensando en desdoblar las elecciones regionales de las de presidente y vice. Todo de acuerdo  a las necesidades políticas de los gobernadores, buscando el clásico “traje a medida”. Es decir: al mandatario que le conviene el arrastre nacional, hace coincidir la fecha de elecciones con presidente y vice y al que no le conviene, elige otra fecha para capitalizar las preferencias. De este modo hay provincias donde habrá dos elecciones: las Paso y las generales y otras donde habrá tres elecciones, las Paso, las provinciales y las generales.

Los mandatarios pueden ser clasificados en tres grandes grupos, visto a groso modo: los peronistas (desde kirchneristas hasta anti-K), los oficialistas de Cambiemos y los de partidos provinciales. El conjunto más importante es el del justicialismo. Totalizan 14 mandatarios, sobre un total de 24. Aún faltan algunos meses para que se inicie el calendario electoral de 2019 y en ese lapso todos estarán pendientes de lo que pueda pasar en la política nacional, sobre todo si se agudiza la crisis financiera que atraviesa el oficialismo. Incluso en este escenario, considerando la posibilidad de que el macrismo no se transforme en una ola amarilla que los arrastre como sucedió en las legislativas 2017, la estrategia general de los gobernadores peronistas es desdoblar las elecciones de las nacionales e ir por la reelección en sus terruños. Total, la “fiesta” electoral la pagamos nosotros; los que en algunos casos irán cuatro veces en un año a votar somos nosotros. Y todo para sacar alguna ventaja sobre la especulación del votante “bobo”, que puede ser “engañado” o “arrastrado” por una boleta larga. O con la certeza de que persisten en muchas zonas de nuestro país maneras inconfesables de cautivar a ciertos votantes, siempre y cuando se trate de una elección de candidatos de proximidad.

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De los 14 mandatarios provinciales, hay solo tres que no pueden ir por la reelección. Juan Manuel Urtubey (Salta) y Sergio Casas (La Rioja), porque tienen la reelección vedada por su constitución. El salteño completará tres períodos consecutivos y el riojano, dos. El tercer gobernador, Alberto Rodríguez Saa, avisó que no planea buscar seguir al frente de San Luis. Intentará dejarle el lugar a su hermano, Adolfo. Tanto Urtubey como Alberto buscan posicionarse como candidatos presidenciales. Los otros 11 gobernadores justicialistas están habilitados a ir por la reelección provincial. Ellos son: Schiaretti (Córdoba), Manzur (Tucumán), Uñac (San Luis), Verna (La Pampa), Insfrán (Formosa, sería su séptimo mandato), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Bertone (Tierra del Fuego), Arcioni (Chubut), Bordet (Entre Ríos), Corpacci (Catamarca) y Peppo (Chaco). La mayoría de ellos, se presume, intentará permanecer en sus gobernaciones.

En definitiva, se espera un calendario electoral escalonado, con comicios provinciales uno tras otro pero cada uno de acuerdo a sus necesidades. La carrera se inaugurará en marzo, con las elecciones en Catamarca.

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Cambiemos tiene cinco gobernaciones-, Vidal (Buenos Aires), Rodríguez Larreta (Ciudad de Buenos Aires) y Gerardo Morales (Jujuy) que irán por su reelección. En Mendoza, Alfredo Cornejo intentó reformar la constitución para un nuevo período pero por el momento no lo logró: deberá dar un paso al costado. Todos estos distritos, se presume, votarán “enganchados” con la Nación en octubre. Más allá de que es sujeto al sentido común que planteamos, lo hacen con la misma lógica de conveniencia que utiliza el PJ en sentido contrario. Porque cuando se trata de respetar las instituciones, todos nuestros políticos, sin distinción de colores, son erráticos. No decimos con esto que la posibilidad de mover en las provincias las fechas electorales sea ilegal, solo que este resquicio que deja la ley es utilizado con fines políticos y sin apego al espíritu de una elección. Mucho menos con criterio de oportunidad acorde al momento económico del país y los dolorosos esfuerzos que estamos haciendo para equilibrar las cuentas. Y vienen estos señores a engrosar el gasto público graciosamente, planteando un proceso electoral que demandará medio año cuando podría circunscribirse a un fin de semana, ¿Hay crisis económica o no? Nos hacemos el interrogante porque nos sigue pareciendo (como muchas veces hemos planteado) que el ajuste solo lo paga el hombre común, el sector privado y los trabajadores. La política sigue despilfarrando el dinero que no nos sobra para salud, educación o seguridad. Porque las últimas elecciones generales, para darnos una idea, costaron 6.000 millones de pesos y las Paso 2.800 millones. Solo de la presidencial estamos hablando. En 2019 saldrán más caras, como es obvio plantear y a eso hay que agregarle el gasto que cada provincia planea hacer al desdoblar los comicios por especulación electoral.

Nadie ignora que en temas electorales las provincias son soberanas para elegir la fecha de sus comicios y que no están obligadas a seguir el calendario nacional. Lo que estamos planteando es que acompañen en el esfuerzo a una sociedad que está atravesando un momento muy duro, precisamente por responsabilidad del modo en que los políticos administran el país.

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