Criticar públicamente para que te atiendan en privado
No es una novedad que cuando se realizan alianzas, frentes para lograr un resultado electoral, las diferencias afloran más temprano que tarde, entre dirigentes que tienen una pincelada gruesa en común, pero provienen de historias diferentes y, sobre todo, han vivido experiencias distintas.
Y eso es lo que está aflorando en el PRO. Es inevitable que en la marcha de la gestión surjan estas internas y terminen desnudándose públicamente. Pasa con Elisa Carrió todo el tiempo, pero no solo ella hace de la comunicación pública un arma para que la escuchen puertas adentro.
Las mas leidas de Opinión
Frigoríficos exportadores temen una catástrofe con los precios de la carne

Inteligencia Artificial: el reto que enfrenta la humanidad
El día en que todo se volvió televisión

Estar educados para el nuevo mundo de las finanzas
Presos de una interna: los bonaerenses bajo la disputa del PJ provincial. El rol de Axel Kiciloff

El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, también abona al clima de tensión que se vive en el oficialismo y con las elecciones legislativas en la mira. Sin empacho alguno el dirigente cuestionó a la figura del principal asesor del presidente Mauricio Macri, el ecuatoriano Jaime Durán Barba, y hasta lanzó duras críticas contra el propio espacio político Cambiemos. No sé si Cambiemos es lo que va a perdurar. El espacio de Cambiemos se consolida como espacio de gestión, pero no como espacio político, fue la frase lapidaria, carente de toda inocencia o espontaneidad. Quien lo dijo sabe por qué y para qué lo dijo.
Monzó es un dirigente nacido en el peronismo (paso previo por la Ucedé); fue ministro de Asuntos Agrarios de Daniel Scioli y nada de lo que dice se le escapa, cuando habla sabe el peso que tienen las palabras y lo hace con intención de lograr un efecto.
El enojo de Monzó acumula varios capítulos, desde su corrimiento en la construcción política de la provincia de Buenos Aires, el escaso apoyo para su incorporación en el Gabinete, hasta la pelea con Marcos Peña y Durán Barba que dio origen al conflicto.
Cambiemos fue un esquema electoral con éxito, no seamos hipócritas. Ahora, hay mucha distancia en que se transforme en un cuerpo sólido como partido político. Hoy el común denominador es la responsabilidad de gobernar. No hay que tener prejuicios para sumar dirigentes, añadió. Lo que dice Monzó, palabras más o menos, es que el radicalismo fue útil para llegar, pero para seguir no es suficiente.
Y siendo la pata peronista del macrismo, Monzó reclamó la presencia de dirigentes de otros partidos políticos, con la idea de consolidar la imagen de su espacio: La política empieza a ser líquida y todo es transversal. El peronismo tiene dirigentes impresionantes que hay que invitar al poder: Omar Perotti, Randazzo, Julián Domínguez, Bossio, Katopodis o Urtubey, afirmó. Es claro que pretende ampliar su sector peronista dentro del PRO con dirigentes que además conoce de hace años, tanto que Randazzo fue su jefe político, cuando abonaba en el PJ.
Dijo de Durán Barba: Su excesiva vanidad lo lleva a excederse en sus atribuciones y apreciaciones sin el conocimiento como para hacerlo. Durán Barba tiene muy poca idea, y casi nada, de la realidad de la política territorial de la Argentina. Y sentenció que vende más de lo que es. Precisamente Monzó pega donde sabe que hay falencias en el asesor y en el PRO en general, el trabajo territorial que él conoce cómo hacer en territorio bonaerense. Allí donde al macrismo más le cuesta caminar.
No ha sido suave en sus expresiones, ya que el actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación se despachó con fuertes críticas a la situación política que se generó en al Gobierno nacional por las facturas de los servicios y afirmó si seguimos así en vez de timbreo vamos a hacer ring raje.
La crítica es contundente y la elección de la frase no es menor ya que apunta a Marcos Peña, principal impulsor de los timbreos, esa lógica de contacto directo con los vecinos que tiene escaso impacto en el territorio pero que es la vedette del aparato comunicacional del gobierno, no se corresponde con el estilo de Monzó que tiene experiencia en el trabajo puntual en el territorio.
Tuvo sus diferencias también con la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, de quien dijo haber estado distanciado por concepciones políticas diferentes, y reflexionó sobre su relación de idas y vueltas con el mismo presidente Macri. Finalmente, de cara a las elecciones, han limado asperezas en estos días, porque la provincia de Buenos Aires, es sabido, es la madre de todas las batallas y la experiencia de Monzó será muy útil.
Uno de los tips de la cultura política, como dijimos, es la de tirar frases duras públicamente para que te atiendan y si tenés suerte te contengan. El propio presidente Mauricio Macri no puede evitar caer esta trampa típica de la política. Porque necesitará de toda la experiencia posible en el territorio bonaerense, donde aún hay un núcleo duro que mantiene su voto cristinista y donde el peronismo clásico hace pie claramente. Y además porque aunque Monzó está tratando abrirse un lugar en la mesa chica, lo que plantea es cierto.
Las redes sociales son importantes, nadie lo duda, pero ya no son una experiencia nueva para llegar al poder. Ahora deben enfrentar una elección de medio término que puede definir a favor o en contra, una posible reelección de Macri en 2019. En esta etapa y con un año de gestión, difícil por otra parte en lo que hace al bolsillo de la gente, la estrategia no es la misma y no alcanza con las recetas utilizadas para llegar. Ahora deben plantearse un esquema para quedarse y en este aspecto Monzó sabe que el trabajo territorial en la provincia de Buenos Aires, aún no ha sido superado por otro sistema a la hora de ganar elecciones.
Sin dudas al presidente no le han caído bien las declaraciones de Monzó pero, estratégicamente, no puede enojarse demasiado y mucho menos romper con el hombre que más conoce el paño dentro de su equipo, quien a su vez es el armador en la compleja provincia de Buenos Aires. No puede darse ese lujo.















