Cristina volvió y los gremios esperan ser atendidos
La presidenta retomó su agenda oficial con un acto en el hotel Sheraton, invitada por la Cámara Argentina de la Construcción. Del mismo acto participó antes Mauricio Macri, pero no se vieron las caras: el jefe de PRO y candidato a presidente abrió por la mañana el seminario, Cristina lo cerró, a la tarde.
Todos esperaban que en ese discurso final la presidenta hiciera un anuncio secreto que ni el Gabinete completo conocía por lo que se pensaba que sería una especie de as en la manga respecto del sector en cuestión, extensible a otras áreas. Concretamente la expectativa giraba en torno a lo que los gremios esperan: mínimamente algún tipo de retoque en el impuesto a las Ganancias o que se lo exceptúe en el medio aguinaldo de diciembre. Se suponía que al estar el jefe del sindicato de la Uocra, Gerardo Martínez junto a ella en el acto, lo convertía en una ocasión propicia.
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También en la Cámara de la Construcción tenían esperanzas de que se anuncie algún refuerzo para el plan Procrear, el programa de créditos para la construcción de viviendas, porque en realidad es lo único que ha movido a este sector en los últimos tiempos. Su continuidad, pero con actualización, es fundamental.
Finalmente, nada de esto sucedió y el discurso de la presidenta giró en torno a lo habitual: resaltar logros, descalificar al resto, omitir hablar de problemas y mucho menos sobre el futuro.
Pero a partir de esta reunión y de un encuentro con los gremios, del que luego analizaremos detalles, hay previstos varios viajes internacionales en diciembre: 3 y 4 de diciembre irá a Guayaquil, Ecuador, para una nueva cumbre de la Unasur, que contará con la presencia de Luiz Inacio Lula da Silva como disertante. El 5 de diciembre Cristina irá a Quito para la inauguración formal de la nueva sede de la Unasur, que llevará el nombre de Néstor Kirchner, que fue secretario general de ese organismo. El 7 volará a Guadalajara, en México, para inaugurar la Feria del Libro, que este año tendrá a la Argentina como el país invitado de honor y el 8 y 9 de diciembre participará de la Cumbre Iberoamericana, que se realizará en la ciudad mexicana de Veracruz. Ya de regreso, el 10, se presentará en un megafestival en la Plaza de Mayo y el 17 y 18 irá a Paraná, Entre Ríos, para una nueva cumbre del Mercosur.
Mientras cumple con esta agenda internacional, queda pendiente en Argentina la cuestión gremial que, a medida que se acerca fin de año, toma más temperatura. El reclamo de un bono y la omisión del cobro de Ganancias son las pretensiones de los representantes de los trabajadores, de todos, con mayor o menor efervescencia, porque la CGT oficialista que conduce Antonio Caló va tras los mismos objetivos. Con este grupo está pactada una audiencia, que aún no tiene fecha. La idea de Caló es que sea esta semana, antes de que la presidenta parta y también antes de que las bases se recalienten.
Obviamente que aunque se trate de gremios cercanos al Gobierno, los temas a tratar son los de todos los trabajadores: la inflación (por eso el pedido de un bono para compensar el deterioro de lo acordado en paritarias, impuesto a las Ganancias y la parálisis de la creación de puestos de trabajo.
De todos los temas a tratar, si Cristina les perdona el impuesto a las Ganancias en el medio aguinaldo se irán con algo, poco, pero algo al fin. Se estima que es eso lo más que conseguirán.
Las pretensiones iniciales eran la eliminación del impuesto o la sanción de una nueva ley tributaria a través de los proyectos que ya se ventilan en el Congreso de la Nación. Luego plantearon una suba periódica del mínimo no imponible, cambiar las escalas de los que pagan este tributo, pero como nada de eso tuvo eco en el Gobierno, ahora y como pedido urgente es exclusivamente por el medio aguinaldo.
En realidad la presidenta en este caso no estaría haciendo un favor a los sindicatos sino que no pagando impuesto a las Ganancias el medio aguinaldo, se asegura unas Fiestas con más dinero circulando, en momentos en que la canasta navideña está muy lejos de la de 43,50 pesos que anuncia el Gobierno, y todos lo sabemos. Este tipo de anuncios, lejos de ser bien recibidos, generan más bronca en la sociedad por irrisorios. Es más, nos preguntamos: si en ningún lugar está escrito que el Gobierno deba publicar un precio, ¿para qué lo hacen? En estos momentos, y para decir que lo que se dijo, hubiera sido mejor la omisión del tema.
Como en toda negociación, hay que llevar algo a la mesa de diálogo. Y como el Gobierno ha hecho del sostenimiento del impuesto a las Ganancias su bandera, se estima que se mantendrá en sus siete y sorprenderá a los gremios con otra cosa, que tampoco sería el bono salarial (que ya pateó a la cancha de los empresarios, dejando a su criterio darlo o no). Lo que ofrecería para contener las demandas sería vinculado a las obras sociales sindicales; con la anuencia de la Superintendencia de Salud, se establecería algún sistema que mejore el reparto de fondos para facilitar los reintegros por la fertilización asistida y a los afiliados con diabetes.
Obviamente que los gremios oficialistas que irán a ver a la presidenta y los que están en la vereda de enfrente tienen su punto máximo de reclamo en la inflación, así que contentos no saldrán y será la negociación política la que evite que el descontento no pase a mayores. Es decir que, algo, por lo bajo, deberán prometer además de lo que se anuncie oficialmente si es que todo se circunscribe a las obras sociales.













