Cosechas récord no es igual a ganancias récord
En las próximas semanas se develará si se cumple la expectativa de una cosecha récord de más de 110 millones de toneladas de granos.
Incluso cabe la posibilidad, según como se desenvuelva el clima en esta fase final de los cultivos, de que esa cifra pueda ser sobrepasada cómodamente.
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Hay otras buenas noticias que se suman y que benefician a nuestra región y a otras productivas: los incrementos en la producción de carne porcina y aviar desde 2003 a 2014, en la Argentina se pasó de faenar 1,86 a 5,11 millones de cerdos, con un crecimiento de 281 por ciento; y de 276 a 728 millones de pollos, con un aumento de 263 por ciento. En cambio, en el sector vacuno los datos no son tan auspiciosos.
El precio de la soja en los próximos meses, cuando ingrese a los mercados una cosecha extraordinaria de la región, será la causa de mayor desvelo para los agricultores, pero habrá que convencerse que la tendencia es a la baja.
El mercado de granos, y en especial el referido a la comercialización de la soja, no está fácil, en parte por la súper producción mundial de trigo, maíz y soja, que suma 2.000 millones de toneladas.
Es decir, en el planeta abunda la oferta y se registra la mejor situación de reserva de la historia, por lo que la demanda será baja y bien distribuida, pasando a ser nuestros commodities un bien no tan preciado ni apreciado.
Esta situación explica la tendencia bajista para el precio de la oleaginosa, que ahora se encuentra en 330 dólares la tonelada y supo llegar a los 500 y más en 2012. Por la acumulación histórica de reservas, se proyecta que los 500 dólares por tonelada no volverán, al menos los próximos dos años, según coinciden los analistas
La lógica es: si hay soja, el precio baja y ante la súper cosecha en EE.UU. que se ubica en los 108 millones de toneladas y a la que seguirá en la región, que sumará 160 millones de toneladas, no hay nada más para agregar.
En este panorama de precios hay que considerar las retenciones que aplica el Estado, que se queda con alrededor de 128 dólares por tonelada. Dada la experiencia con el trigo, los pequeños productores estiman esa deducción ya que no confían en que se cumpla lo anunciado días atrás por la presidenta de una devolución del 20 por ciento de las retenciones a quienes produzcan hasta 700 toneladas, que son unas 46 mil personas o empresas. Es decir que el ingreso que tendrán los chacareros será del orden de los 200 dólares por tonelada.
Hay que tener en cuenta que hasta este momento de la trilla, el productor lleva invertido cierto dinero que sufrió los avatares de la inflación por lo que ahora, con este cuadro de precios, sólo se puede hablar de cosecha récord pero no de ganancias récord. El único aliciente de esta campaña, además del rinde extraordinario, ha sido la caída del precio del petróleo, porque bajan los valores de la energía y este factor los costos de producción.
En síntesis, la cosecha récord más el precio del petróleo en baja, más el dólar firme, más el accionar de los fondos especulativos, da como resultado materias primas en baja. Encima China, que es el principal comprador de soja del mundo, si bien no dejará de comer, su economía crecerá menos este año.
Hoy será un día clave para la oleaginosa y no precisamente por el paro: hoy el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda, por su sigla en inglés) divulgará la primera información sobre las intenciones de siembra correspondiente al ejercicio agrícola 2015/2016. Se empieza a jugar otro partido, las cartas se barajarán nuevamente.
Si anuncia que la superficie de la oleaginosa se mantendrá como la zafra pasada, la soja volverá a abundar y los precios no repuntarán por dos años, aunque la demanda de China se mantenga.
Hace 10 años las cosechas en Argentina se encontraban estancadas en torno de los 68 millones de toneladas. Es decir que el crecimiento exponencial denota un gran esfuerzo de parte de los productores que se vería mejor coronado en el futuro si se logran los desafíos de avanzar en la transformación de la proteína vegetal en proteína animal, agregando valor a la producción en origen.
Habrá que mejorar también la logística del transporte de la producción lo que constituye una de las piezas clave en los costos. La revitalización del sector ferroviario para el traslado de los granos sería la mejor contribución en este aspecto. Y a la seguridad vial, también.
Volviendo sobre el valor monetario de la cosecha, es posible que resulte unos 8.000 millones de dólares inferior a la de las últimas dos campañas. Estaríamos ante un recorte sustancial de la oferta esperada de divisas. Por lo que esta cuestión que parece tan propia de un sector de la economía, afectará a todos. Especialmente al Estado, a la hora de cumplir con sus compromisos de deuda y compra de energía al exterior, principal vía de escape de las divisas.
Por eso planteamos la cara y la contracara de la producción de granos. Cosechas récord como nunca, pero precios que se van desplomando y el resultado, al fin, no es el esperado para los productores y las arcas del Estado.















