Construir el futuro que tanto nos preocupa
El mundo, no solo la Argentina, enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes que impacta en las economías y altera la vida cotidiana de millones de personas. Un patógeno que nadie puede ver a simple vista multiplicó temores y repartió incertidumbres por todas partes. La irrupción de una nueva variante más...

El mundo, no solo la Argentina, enfrenta una crisis sanitaria sin precedentes que impacta en las economías y altera la vida cotidiana de millones de personas. Un patógeno que nadie puede ver a simple vista multiplicó temores y repartió incertidumbres por todas partes. La irrupción de una nueva variante más contagiosa, justo cuando se creía que la pandemia comenzaba a debilitarse, no hizo otra cosa que agravar la falta de certezas. Pero el futuro se construye. Y esa construcción debe comenzar hoy mismo, contagiando esperanza para que los ánimos no decaigan y sumando los mejores esfuerzos para ganar la batalla al virus.
No es la primera vez que la humanidad se enfrenta a una pandemia. En los últimos tiempos, y a raíz de la actual situación epidemiológica, se citó con frecuencia el caso de la gripe española de 1918, que generó más de 30 millones de personas en ocho meses. Pero si se mira con perspectiva la lucha contra los microorganismos que amenazan la salud humana, el resultado es alentador: los avances científicos de los últimos cien años aportaron herramientas que permitieron derrotar a la mayoría de las enfermedades contagiosas que causan una gran cantidad de esos patógenos. Claro que esta vez la diferencia estuvo en la velocidad con la que el Sars Cov 2 se propagó a todos los rincones del planeta. De hecho, el virus que hoy tiene en vilo a la comunidad internacional, es el virus con la propagación más rápida conocida hasta ahora por la humanidad. Eso se debe, fundamentalmente, a que el mundo se transformó en una gran aldea en la que cualquier persona con ingresos medios puede (si lo desea y tiene el suficiente dinero para gastar en la aventura) dar la vuelta al mundo en solo 48 horas. La expedición de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano, que se convirtió en la primera circunnavegación de la Tierra en la historia, demandó tres largos años, en un esfuerzo monumental que costó la vida de la mayoría de los miembros de la tripulación y la del propio Magallanes. Los cinco barcos y 239 hombres que formaron parte de esa epopeya zarparon del puerto de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519. Cinco siglos después, en junio de 2019, el mundo registró la mayor cantidad de vuelos de la historia para un solo día: 202.157 viajes. Esto explica la rápida propagación del Sars Cov 2 a escala global y ayuda a entender las razones por las que el patógeno detectado en diciembre de 2019 en China llegó en marzo de 2020 a la Argentina.
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El inmunólogo Peter Brian Medawar, Premio Nobel de Medicina en 1960, dijo una vez "un virus es un trozo de ácido nucleico rodeado de malas noticias". En la vertiginosa carrera contra el Sars Cov 2, no fueron pocas las noticias que provocaron desánimo en la población. En nuestro país hubo comunicadores que se dedicaron a sembrar desconfianza hacia las vacunas, especialmente hacia la desarrollada en el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya, de Rusia. Alguien llegó a decir que se quería envenenar a los argentinos. El tiempo demostró que todas las vacunas, sin importar el origen, funcionaron. Es decir, cumplieron el objetivo para el que fueron desarrolladas que es aumentar la inmunidad de la población. El pronunciado descenso de contagios, de hospitalizaciones y de casos graves, así lo demostró. La ciencia, una vez más, se impuso a los agoreros.
Pero más allá de los sembradores de malas noticias, que nunca faltan, lo cierto es que los patógenos son agentes infecciosos que pueden provocar enfermedades a su huésped. Cuando esa situación se multiplica a niveles nunca antes vistos, entonces la incertidumbre abre las puertas a nuestras propias fragilidades y vulnerabilidades. Muchas personas hoy están cansadas de la pandemia y sienten angustia. Pero es necesario resistir y apostar a la esperanza. Hay que unir esfuerzos para superar las actuales adversidades que ponen a prueba a toda la comunidad. Los grandes logros de la humanidad, los que en su tiempo y a su modo construyeron futuro, solo fueron posibles gracias al esfuerzo, la cooperación y la fe en un proyecto común, al que muchos acompañaron con iniciativa y decisión.








