Con un escenario global complicado, se reduce el margen de maniobra para la economía argentina
La fuerte suba en la tasa de interés que dispuso la Reserva Federal de Estados Unidos para frenar la inflación en ese país suma nuevos riesgos para la economía argentina. En un contexto global que tampoco ayuda demasiado, será necesario definir y mantener un rumbo claro para hacer frente a los vientos que empiezan a soplar en contra. Si bien el aumento que registraron los precios de las materias primas por el conflicto en Europa del Este generó expectativas favorables para la economía local, el problema que podría presentarse en el corto plazo es que esos valores comiencen a caer por el fortalecimiento que experimentará el dólar, lo que hará que los inversores se vuelquen a bonos norteamericanos. En otras palabras, no se descarta que comience a menguar el viento de cola que generó la mejora en la cotización de los productos básicos en el mercado internacional.
El aumento de la tasa de interés de referencia dispuesto ayer por el Banco Central de Estados Unidos fue de 75 puntos básicos, incremento que no se veía desde 1994. Lo inusual de la medida se traducirá en mayores riesgos para los mercados emergentes, entre ellos para la Argentina que ya venía con problemas estructurales nunca resueltos.
Las mas leidas de Opinión
Frigoríficos exportadores temen una catástrofe con los precios de la carne

Inteligencia Artificial: el reto que enfrenta la humanidad
El día en que todo se volvió televisión

Presos de una interna: los bonaerenses bajo la disputa del PJ provincial. El rol de Axel Kiciloff

La contaminación por el uso indiscriminado e irresponsable del plástico
Con un escenario global más complicado, se reduce el margen de maniobra para la economía argentina; por tanto, urge mejorar el diálogo entre distintos sectores a fin de lograr acuerdos básicos que permitan sortear obstáculos cada vez más difíciles de un mundo que experimenta un proceso de reconfiguración geopolítica.
Si el mundo se encamina hacia una desaceleración de la actividad económica, habrá que agudizar el ingenio para controlar un proceso inflacionario que está provocando verdaderos estragos en los sectores más vulnerables de la población. La dinámica inflacionaria hoy es la principal preocupación de la sociedad, de ahí la necesidad de fijar un rumbo claro que permita evitar que se agrave el descontrol de precios.
Otro dato que preocupa es que el Banco central de la República Argentina muestra serias dificultades para acumular dólares, una condición necesaria aunque no suficiente para empezar a tranquilizar a los distintos actores de la economía. Esa debilidad, si no se revierte, se traducirá en la necesidad de avanzar con una devaluación más rápida del peso, especialmente para el bolsillo de la mayoría de la población, que ya viene padeciendo los efectos de los altos índices de inflación.
En el escenario actual, el margen de maniobra que tiene nuestro país es muy reducido, por eso la dirigencia debe comprender que lo mejor que se puede hacer en este momento es devolver la confianza a distintos actores de la economía para no entrar en un régimen inflacionario todavía más preocupante. Si se logra un acuerdo político básico que logre bajar la inflación en nuestro país, el resultado no puede ser otra cosa que una mayor confianza de todos los actores en la economía doméstica.
El problema de la inflación es un asunto que incumbe a toda la dirigencia política, que tiene en sus manos la tarea de promover acuerdos de alto nivel que sirvan de base para el crecimiento económico, el desarrollo con inclusión y la lucha contra la pobreza. Hoy nuestro país permanece al margen del mercado de deuda en dólares, por eso se espera que, en principio, las medidas anunciadas por la Reserva Federal de Estados Unidos no tengan un alto impacto en lo que hace al financiamiento.
Discutir si la inflación forma parte de las tensiones del desarrollo y se explica a partir de los conflictos distributivos que existen en la sociedad o más bien obedece al nivel de emisión monetaria y en el exceso del gasto público parece a esta altura una cuestión menor. Urge ponerse de acuerdo en el rumbo que debe tomar la economía local, que es lo mejor que se puede hacer en este momento para enfrentar los vientos de frente que empiezan a soplar.












