Comenzó la campaña electoral y ya se siente en Pergamino
Apenas comienza la campaña electoral los síntomas terminan siendo claramente visibles, más temprano que tarde. Los dirigentes endurecen sus discursos, comienzan a seguir una suerte de libreto electoral, las críticas se exacerban y los autoelogios también. Después, cuando se va acercando la fecha irremediablemente empieza el juego de carteles, pasacalles, panfletos, el marketing habitual.
Y la verdad es que así como en los niveles más altos de la política el clima ha comenzado a mostrar los signos del inicio del año electoral, también en nuestra ciudad empieza tímidamente a desarrollarse este período de precomicial. Los indicios de los cambios de comportamiento de la dirigencia ya están a la vista, lo que en definitiva no debe generarnos preocupación alguna, más que tener conciencia que en cada elección la conducta de funcionarios, concejales y aspirantes a candidatos se exacerba lo suficiente como para hacer visible que, en poco tiempo, iremos a votar.
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Solo algunos ejemplos, esta semana que dejamos se desarrolló la última sesión extraordinaria del Concejo Deliberante. Duró entre seis y siete horas, los temas se suceden entre problemas vecinales, administrativos y políticos y no faltan los que se enamoran del micrófono y pareciera que nunca se cansan de escucharse a ellos mismos. Los debates se vuelven más agrios y las chicanas se suceden. No faltan quienes con tal de participar con algo terminan fundamentando un proyecto para tapar un bache. Otros invariablemente van detrás de temas políticos, cuyos resultados no dependen de una decisión local, pero sirven para la discusión y los cruces de reproches. Los debates se tornan más agrios y las chicanas de siempre se exponen con más carnadura entre las bancadas políticas. Es que el año electoral genera o más bien acelera estas conductas.
Del mismo modo que los bloques suelen tener más problemas intestinos, sobre todo entre quienes culminan su banca a fin de año y están en plena tensión porque buscan la reelección u ocupar un espacio mayor aún, en relación a aquellos concejales a quienes les restan dos años más de mandato y su situación es muchos más relajada. Y en este sentido, como se renueva la mitad del cuerpo deliberativo, hay diez concejales con mandato que se extiende hasta el 2019 y otros diez que culminan el 10 de diciembre de este año. De modo que la problemática corta transversalmente a todos los signos políticos.
Del mismo modo, el intendente municipal que en la mañana de ayer dio su discurso de apertura de sesiones ordinarias, sorprendió con el estilo desplegado en esta oportunidad, dándole un tinte político, marcando diferencias entre las obras no realizadas en el pasado y que ahora están en marcha, quizá haciendo referencia a la diferencia entre el Gobierno PRO y el kirchnerismo a nivel nacional, que es la línea de polarización que busca el oficialismo en todos los niveles. Sin embargo, en el camino de la crítica también quedó inmersa la gestión radical local que fue la anterior a la actual administración. Sobre todo en materia de deuda ciudadana. Cuando en realidad, esta oportunidad es históricamente para informar lo realizado el año pasado y plantear los planes, obras y programas para el año en curso. Por eso llamó la atención esa suerte de apelación política anticipada del jefe comunal, en un encuentro que, en realidad, tenía otro objetivo.
Ya vendrán, para concejales, funcionarios y dirigentes en general los actos, las cenas, los debates políticos de cara a las elecciones de agosto, las Paso, previas a los comicios generales de octubre. Ese será el momento ideal para que todos expongan a gusto sus propuestas y sus críticas al resto, tratando de que estas elecciones de medio término no compliquen la función que cada uno tiene en lo que hace al gobierno de la ciudad. Porque un comicio de medio término, donde se ponen en juego concejales y legisladores no debe trastocar ni la Municipalidad ni el Concejo Deliberante en términos de la línea gruesa de la tarea que deben realizar.
La verdad es que la política entendida como herramienta de cambio y progreso social debería interesarnos a todos los vecinos, porque con el voto no hacemos más que contribuir a un destino común, ese que nos convoca como habitantes de una ciudad a la que queremos entreñablemente y donde, en muchos casos, han vivido nuestros padres y vivirán nuestros nietos. Aunque es bien cierto que cuando se trata de elecciones de medio término, cuando no se juega ni intendente, ni gobernador, ni presidente hay sectores ciudadanos que pierden el interés en el comicio. Esto se nota claramente cuando se comparan los porcentuales de votantes de los comicios presidenciales y los legislativos, donde vemos que hay entre un veinte y un veinticinco por ciento de ausentismo en las urnas en comparación.
Sin embargo el período que estamos por iniciar donde se recambian concejales y legisladores tiene el efecto de lograr los equilibrios políticos necesarios para la salud de la democracia y la República. Porque los cargos ejecutivos responden invariablemente a un signo político, pero los cuerpos parlamentarios contienen en su seno a todo el arco de representación ciudadana, expresando todas las preferencias de los votantes. Y ese es el valor que tiene una elección de medio término.
En Pergamino ya se respira un clima de inicio de campaña, por ahora se siente con más intensidad en los sectores cercanos a la política, pero en poco más se extenderá a toda la sociedad, a medida que el ritmo comicial se vaya acelerando














