Colegios privados mantendrán el valor de la cuota con el riesgo de que un tercio cierre

La morosidad, que alcanza el 80 por ciento en algunos casos, asfixia a las instituciones educativas. Aseguran que el regreso a las aulas tampoco es una garantía de que se regularice la facturación de los establecimientos.
Mientras la agenda educativa del Gobierno se centra en la vuelta a las clases presenciales y los protocolos de prevención que las escuelas deben incorporar, los colegios privados piden auxilio para sobrevivir.
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Los números que esgrimen son alarmantes. Dicen que la falta de ingresos por la morosidad que provocó la pandemia asfixia a las instituciones educativas. La recaudación cayó hasta un 80 por ciento y se estima que un tercio de los colegios privados podría desaparecer en los próximos meses. Al menos 30 jardines maternales de distintos puntos del país ya cerraron sus puertas y no volverán a abrir.
El regreso a las aulas tampoco es una garantía de que se regularizará la facturación de los colegios. Las perspectivas no son alentadoras. Las cámaras que integran el sector acordaron con los ministerios de cada jurisdicción que no habrá un aumento de las cuotas hasta que se discutan las paritarias, por lo que los colegios no vislumbran una pronta recuperación.
"Este año, ninguna escuela se salvará de la pérdida de ingresos. A medida que se extiende la cuarentena, persiste la incertidumbre y se vuelve más crítico su estado. Muchos padres incumplieron con los pagos desde el inicio del aislamiento y la recaudación se redujo desde un 30 por ciento hasta un 80 por ciento", asegura Rodolfo De Vincenzi, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Institutos de Educación Privada (Caiep).
"Cada vez más desisten de pagar las cuotas, sobre todo, en los niveles socioeconómicos bajos, a causa del complejo contexto. En estos colegios, el panorama es realmente preocupante. Aunque la intención es asegurar la continuidad pedagógica, un tercio corre peligro de cierre y la situación es insostenible", detalla.
Demora de ATP
Otro inconveniente es la demora para acceder al Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP). Según el vicepresidente de Caiep, 3.600 colegios lo solicitaron en abril, mientras que en mayo fueron 4.600. Pero quienes lo pidieron en junio aún no lo recibieron, por lo que todavía no pudieron abonar los sueldos de julio. "El proceso es muy engorroso y lento. Esperamos que el pago se acredite la semana próxima", señala.
“No hay otra salida que la ayuda del Gobierno. No podemos pedirles a los
padres, que ya hacen un esfuerzo enorme en esta coyuntura, que paguen las
cuotas como si nada pasara. Hace más de 120 días que muchos no facturan", plantean desde una institución ubicada en la zona sur del Conurbano con más de 30 años de trayectoria, 140 empleados y 850 alumnos de los niveles Inicial, Primario y Secundario. "Cuando incrementen los aranceles, vamos a tener muchas bajas", vaticinan.
Desde otro establecimiento del barrio porteño de Flores, con 1.100 alumnos entre primaria y secundaria, reconocen que desde abril solo recaudaron el 20 por ciento del monto habitual. "Seguimos dando clases de forma virtual, pero para muchos padres no es lo mismo. Algunos valoran nuestra enseñanza a la distancia, pero consideran que el nivel educativo es inferior y las prestaciones no son las mismas. Entonces, no quieren pagar hasta que no se reanude el ciclo lectivo. Y es lógico. Otros son dueños de negocios y debieron despedir personal o recortar sueldos. ¿Cómo hacen entonces para sostener el pago de las cuotas?", reflexionan.
"Accedimos al ATP en abril y mayo. En junio también lo pedimos, pero aún no lo recibimos. Esto hace que la cadena de pagos se corte. Si seguimos así, nos queda poco tiempo de vida", anticipan, y añaden: "Estamos dándolo todo. No se puede hacer más nada".
Préstamo bonaerense
Hace unos días, Axel Kicillof anunció un préstamo de 340 millones de pesos para 4.000 colegios privados que reciben subsidio estatal. El crédito deberá retribuirse desde septiembre, en un plazo de tres meses. Asimismo, se espera que el Senado bonaerense trate esta semana el proyecto "Salvataje a la educación privada", una propuesta de Juntos por el Cambio que incluye a los jardines maternales. Entre los puntos sobresalientes, se encuentra un subsidio extraordinario para el pago de salarios y la condonación de las deudas por los intereses generados a partir de la postergación de los aportes previsionales.
En el país, hay 17.000 instituciones educativas privadas. La provincia de
Buenos Aires concentra el 45 por ciento de la matrícula privada nacional en
6000 establecimientos. Aunque el escenario es dispar, los sueldos de los docentes representan el 80 por ciento de la estructura de los costos de los colegios. "Se necesita recaudar al menos ese porcentaje para cubrir este gasto fijo mensual. Pero los ingresos se encuentran significativamente por debajo de ese nivel", describe De Vincenzi.
"Deseamos que se aborde la problemática de forma colaborativa. En este momento, la alianza colegios-familias debe ser más fuerte que nunca. Por eso, les pedimos a las familias que están en condiciones de abonar que por favor lo hagan", sostienen desde la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la provincia de Buenos Aires (Aiepba), y destacan que cuantos más sean los que abonen, los colegios podrán dar más mecanismos de ayuda, como reducción de aranceles, retrasos sin cobro de intereses, planes de pago, becas y asistencia financiera.
Traspaso estatal
Ante esta situación, se espera un traspaso a la educación estatal, una tendencia que se observa desde antes del aislamiento. Incluso, el salto podría ser mayor al de la crisis de 2001, cuando se dio este fenómeno.
Una encuesta de la ONG Defendamos Buenos Aires reveló que, por motivos económicos, 250.000 estudiantes primarios y secundarios de Capital Federal y provincia de Buenos Aires dejaron los colegios privados y se pasaron a la enseñanza pública y gratuita a comienzos de este año. Alrededor de 150.000 alumnos en la Ciudad y 100.000 en el primer cordón bonaerense migraron a la educación estatal, lo que equivale a una baja del 22 por ciento del total de matriculados en establecimientos privados.
Cada vez más se torna difícil sostener la continuidad en la educación privada pero a la vez el sistema educativo necesita de esta “pata” porque el subsistema público no alcanza para cubrir las necesidades. Hay que recordar que toda la educación en Argentina es pública, pero es prestada por establecimientos de gestión pública y de gestión privada (que incluye confesionales, parroquiales, parcialmente subsidiados y auto solventados). Si la gestión privada pierde el 30 por ciento de sus plazas, la gestión pública estará en serios problemas.
















