Bullrich habló sobre el caso Maldonado, las fuerzas de seguridad y Cambiemos

En un almuerzo, la funcionaria aseguró que durante su gestión se dignificó a las fuerzas de seguridad, que no están más sometidas a la Justicia y al poder político. Por otro lado exhortó a los socios de Cambiemos a estar unidos en momentos difíciles.
Buenos Aires, (NA) - La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, aseguró participó ayer de un almuerzo del Rotary Club en el Hotel Sheraton Libertador. Luego del encuentro abordó diferentes temas: se refirió al funcionamiento de la fuerza de seguridad, al caso Maldonado y también se explayó sobre Cambiemos.
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Fuerzas dignificadas
Primeramente, la funcionaria aseguró que durante su gestión se “dignificó” a las fuerzas de seguridad, que no están más “sometidas” a la Justicia y al poder político.
“Hay una dignificación de las fuerzas de seguridad en el sentido de una relación diferente con la política y la Justicia en la que los miembros de las fuerzas tienen que cumplir órdenes pero también tienen voz y profesionalismo. No hay sometimiento de las fuerzas a la Justicia ni a la política”, sostuvo la ministra.
Sostuvo además que al asumir encontró “un malestar muy importante en las fuerzas por una situación de uso y maltrato” y agregó que hoy “se sienten parte de un equipo” y “hay verticalidad en las decisiones tácticas, pero horizontalidad en la construcción de las estrategias”.
Incluso, la ministra remarcó que en su gestión están “llevando adelante un cambio de paradigma”, ya que durante el gobierno kirchnerista “el victimario parecía el centro de la atención de todo el sistema judicial, policial, penal y gubernamental”, mientras que ahora estamos ante “un sistema donde la víctima, aquel que sufre las consecuencias, es el protegido por el Estado nacional”.
Policía Federal
En su discurso, Bulrich también aseguró que “la Policía Federal Argentina se va a convertir en un FBI”, ya que “al no tener ya un anclaje territorial en las comisarías, su tarea es fundamentalmente de investigación y de inteligencia criminal”, que servirá para “entender el mapa de las organizaciones complejas y el delito organizado”.
La ministra también mencionó el “orden” como uno de los principales desafíos de su gestión y, al respecto, advirtió que “se ha logrado avanzar mucho en el sur del país contra grupos que generaban niveles amplios de violencia”, mientras que también se refirió a las manifestaciones y piquetes en las grandes ciudades y admitió al respecto que “hay problemas” para controlarlos.
“La Argentina se está encaminando a una política de seguridad que paso a paso está dando mejores resultados”, apuntó tras remarcar la baja del 21.5 de la tasa de homicidios y del 12 por ciento a los robos a nivel nacional.
Caso Maldonado
En cuanto al caso de Santiago Maldonado, la ministra señaló que fue “un punto de inflexión” para un “cambio de paradigma” en su cartera respecto a la actuación de las fuerzas de seguridad y volvió a defender el rol de Gendarmería, al señalar que si los efectivos hubieran detectado que el joven se estaba ahogando “lo hubieran ayudado”.
“Yo hablé con los gendarmes y ellos me contestaban de una manera tan distinta a cómo hablaban muchos sobre la desaparición forzada. Me decían que si hubieran tenido una persona detenida lo hubieran hecho constar en actas; que si hubiera habido una persona golpeada, la hubieran curado; que si hubiera habido una persona que se estaba por ahogar, la hubieran tratado de ayudar. Es decir, eran unos gendarmes con una cabeza totalmente distinta a la cabeza que le querían pintar aquellos que querían presentarlos como asesinos”, sostuvo la ministra.
Por otro lado aclaró que lo más duro de su gestión fue en realidad la muerte de 43 gendarmes en un accidente en Salta a dos días de asumir en el cargo.
Momento de unidad
La ministra de Seguridad, exhortó a los socios de Cambiemos a estar “unidos” en momentos difíciles y advirtió que “la división sería el triunfo de una profecía autocumplida que viene de 1930” con una serie de gobiernos no peronistas que no concluyeron sus mandatos.
Al disertar en un almuerzo del Club Rotary de Buenos Aires, la ministra señaló que “el gran desafío estratégico de la Argentina es romper la profecía autocumplida de que el único que puede gobernar es el movimiento que maneja el poder como si fuera propio, al que le podemos decir peronismo o la lógica de un poder corporativo autoritario”.
“Cambiemos tenemos que entender que acá no estamos discutiendo la política, las tarifas o la economía... ¡Estamos discutiendo el poder! Y si el poder cambia, cambia también la Argentina”, sostuvo.
Y completó: “Nosotros tenemos que romper esa regularidad y lo haremos animándonos a jugar en un equipo sólido, que no se deje penetrar por la coyuntura y el minuto a minuto. Tenemos que jugarnos por lo que hacemos, estar convencidos por más de que nos machaquen. A mí con lo de Maldonado me machacaron 78 días y lo bancamos. ¡Hay que bancarla! ¡Eso es lo que tenemos que hacer como Gobierno, bancarla!””.

















