Bajas expectativas en soja en la zona núcleo

Por la falta de lluvias y las altas temperaturas la pérdida de potencial ya es un hecho, aseguraron los especialistas de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) al describir el estado complicado de muchos cultivos.
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DE LA REDACCION. Las expectativas en soja y la calificación de regular a mala ya abarca al 16% del área de la oleaginosa de primera por el estrés hídrico en gran parte de la zona núcleo, según la Guía Estratégica para el Agro (GEA).
La pérdida de potencial ya es un hecho, agregaron los especialistas de GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) al describir el estado deplorable de muchos cultivos.
Marchitamiento, baja altura de planta, pérdida de vainas, reducción del tamaño del grano, trips y arañuelas encienden la alarma de estrés hídrico en gran parte de la región núcleo, sostuvo el informe.
Agregó que las expectativas de rindes se recortan con el paso de los días y la ausencia de lluvias. La heterogeneidad de la condición del cultivo está marcada por la influencia de la napa, la calidad de suelo y el estadio fenológico.
Los lotes más comprometidos son aquellos grupos de madurez cortos ubicados en las lomas sin contar con la influencia de las napas, apuntaron los técnicos.
El rango de rindes estimados va de 2.500 a 4.500 kilos por hectárea, según explicaron ya que puntualmente, la situación hídrica es realmente crítica en el noreste bonaerense, con expectativas de 2.300 a 3.000 kilos por hectárea en soja de primera.
En tanto, se prevén rendimientos de sólo 5.000 kilos por hectárea en maíz temprano y se comprueba acartuchamiento en maíces tardíos.
El año comenzó con una sensación de resguardo, el fenómeno de El Niño era una supuesta garantía de riego en los momentos claves de los cultivos de verano. Pero los mecanismos regionales no se acoplaron al flujo de humedad a mediados de enero y pusieron en jaque a las reservas, manifestaron.
En tanto, el agobiante calor combinado con lluvias pobres o inexistentes le dio un giro de 180 grados al escenario húmedo. Todo indicaba, en un principio, que la soja de primera superaría los 4.000 kilos por hectárea en promedio. Hoy cae a 3.800 kilos por hectárea y ya hay pisos de 2.000 kilos, precisaron.
Uno de los panoramas que se presentan es que el follaje viró a tonalidades castañas mientras las vainas se debilitan y caen. Pese a ello, los cuadros que presentan sequía superficial pero reservas en profundidad continúan en la lucha y mantiene las buenas perspectivas.
El 47% de los cuadros está fructificando y un 53% en llenado de granos. Las plagas insectiles no protagonizan la campaña, las orugas son escasas y le cedieron un humilde lugar a las chinches, explicaron.
Por su parte, las arañuelas y trips son atraídas por la sequía del noreste bonaerense y la soja de segunda siembra se califica regular en el 24% del área lejos de cerrar el entresurco.
GEA considera que en estas horas podría haber tormentas aisladas, pero el momento clave es el domingo y lunes, con posibilidades de registros superiores a los 50 milímetros, lo que traería alivio al cultivo.














