Axel Kicillof recibió a opositores y se destrabaría la ley impositiva

El gobernador bonaerense se reunió ayer con 60 intendentes de Juntos por el Cambio y hubo ambiente de distensión. Hoy se reanudarían las negociaciones en la Legislatura. También podrían darle luz verde al proyecto de Presupuesto con cambios. En la reunión no se habló del tema seguridad en la provincia.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, recibió ayer al mediodía en la residencia oficial ubicada en la ciudad de La Plata a los intendentes de Juntos por el Cambio, entre ellos el mandatario de Pergamino, Javier Martínez. Si bien no hubo definiciones concretas sobre qué sucederá con el tratamiento de la ley impositiva, los representantes de la oposición destacaron el gesto del mandatario provincial y aseguraron que se abrió un tiempo de diálogo para llegar a un consenso.
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El tema de la ley impositiva, se sobrevoló sin evitarse, aunque para garantizar el quórum y su aprobación aún restan reuniones y negociaciones en la Legislatura que se dan en paralelo mientras Kicillof intentaba que María Eugenia Vidal, desde París, lo ayudara a hacer cambiar de opinión a los resistentes opositores. Hoy, autoridades de ambas cámaras y de los respectivos bloques retomarán las charlas que podrían modificar el proyecto y destrabar su tratamiento.
Convocados para las 11:30, los invitados empezaron a llegar un rato antes y se anunciaron en el portón de ingreso de la Gobernación. Kicillof los saludó uno por uno. A las 11:50 se tomaron la foto conjunta, a las 12:05 arrancó la reunión con todos sentados a la mesa.
Varios agradecieron que se los haya llamado para hablar y se los haya escuchado, incluso los que no emitieron palabra. Y destacaron una promesa de Kicillof: “Quiero trabajar junto con los municipios de manera equitativa”. La frase tendrá su costo: "Los propios le van a pedir que los ayude más que a nosotros, como nosotros le pedíamos a María Eugenia Vidal”, se oyó en susurros. Uno de los participantes, que pidió mantener bajo perfil, destacó que “podría no haber dicho eso, pero lo dijo”.
Javier Martínez, que llegó a la reunión junto a su par de Vicente López, Jorge Macri, señaló tras el encuentro que “nuestra voluntad es siempre sumar y lograr una mejor calidad de vida para nuestros vecinos. Planteamos inquietudes y preocupaciones sobre el contexto en el que se plantea este nuevo año”.
Jorge Macri, en tanto, dijo que “fue una reunión positiva, en la que el gobernador hizo una exposición de cómo siente que recibió la provincia y cuáles son los principales ejes en los que va a trabajar en los próximos meses. Manifestó su preocupación respecto a los recursos de la provincia y hubo una mención a la reforma impositiva, pero no fue el eje de la reunión que se debe dar en el marco legislativo. El eje estuvo en la gestión y no en la política ni en las discusiones legislativas”, remarcó. Lo mismo dijeron del otro lado.
Una vez sentados a la mesa, dispuesta como un rectángulo gigante, Kicillof dio la bienvenida y se tomó su tiempo para hablar: una hora y media para dar su diagnóstico de la provincia de Buenos Aires. Destacaron, desde Juntos por el Cambio, que puso especial énfasis en los últimos cuatro años de gestión y que, en cambio, no hizo mención a problemas estructurales y mucho menos a la gestión de ocho años de Daniel Scioli. Después tomó la palabra su ministra de Gobierno, María Teresa García, a quien ponderó. En tercer lugar, en representación de los invitados, arrancó Macri, como presidente del Foro de Intendentes del PRO, y lo siguió Miguel Fernández, de Trenque Lauquen, su par en el Foro de los radicales.
Cuando tomó la palabra Gustavo Posse, de San Isidro, pidió expresamente que se revise la suba del 75% a una parte de los contribuyentes inmobiliarios. Kicillof respondió que los impuestos ya son progresivos, pero no pareció tan determinante como días atrás.
Macri se mostró “diplomático”, como lo describieron, y también apuntó que será en el ámbito legislativo donde se continuará con la discusión. Eso sí, en representación de lo que la mayoría opina entre los jefes comunales, prometió que el Foro acompañará el presupuesto que Kicillof enviará en marzo a la Legislatura y probablemente la Ley Tributaria si se avanza en las conversaciones sobre algunos cambios. Todos, taxativamente de uno y otro lado, remarcaron que la reforma no era el motivo de la megareunión sino el inicio de un vínculo institucional entre gobernación y municipios.
“Coincidimos en que tiene que haber ley y una ley de consenso que recoja los puntos de vista de todos, entendiendo que la provincia necesita funcionar”, respondió Valenzuela antes de destacar: “La reunión sirvió para conocernos y entender las prioridades del gobernador y empezar un trabajo en conjunto”.
Los intendentes opositores percibieron a un Kicillof con convicción, pero esta vez moderado. Enumeraron sus prioridades, muchas de las cuales comparten, como poner el foco en salud, en educación, en generar empleo y en la reactivación productiva, todas promesas bien intencionadas que nadie pudo rechazar.
El gobernador repitió, como en su discurso de asunción, que el Banco Provincia debe tener como eje la reactivación productiva y apuntó que unas 600 escuelas tienen problemas edilicios. Los convocó, sin eufemismos, a ayudar. “Lo venimos haciendo”, destacaron algunos que el año pasado destinaron parte de sus partidas presupuestarias para mejoras en las escuelas. Valenzuela recordó: “Treinta millones dispuse el año pasada para obras como patios y gas, entre otras”.
Durante los 85 minutos que duró el monólogo de Kicillof, también habló de la reestructuración voluntaria de la deuda junto con Nación, del déficit fiscal y del Bapro. A nadie tomó por sorpresa, conocedores de los números del distrito. “Fue el discurso de un economista, bien intencionado pero con más énfasis en los últimos años y no en los problemas estructurales” reiteró otro intendente que, de todos modos, agregó que el espíritu común es respetar la agenda del gobernador que acaba de asumir. Eso sí, le pareció una rareza que, excepto por una mención al Operativo Sol, no se haya tocado una de las principales preocupaciones de los bonaerenses: la seguridad.
Uno de los que lideró la resistencia a una parte de la Ley de Impuestos del Frente de Todos (la suba hasta 75% del inmobiliario) fue Néstor Grindetti, de Lanús, ausente por un viaje al exterior. En su reemplazo fue Diego Kravetz, su jefe de gabinete. Sí estuvieron, en cambio, otras figuras fuertes como el reelegido intendente de La Plata, Julio Garro; el de Pinamar, Martín Yeza, y el debutante Guillermo Montenegro, de General Pueyrredón.
Una pregunta de los intendentes fue respecto a la continuidad de obras. Kicillof, tras ponderarla, indicó que el nexo con ellos será Teresa García.
Finalmente se acordó una segunda reunión, ya con presencia de varios ministros y equipos técnicos, en febrero. Se supone que, para entonces, la pelea por la Ley de Infraestructura habrá quedado lejos.
















