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Aumento de la luz: ¿por una vez, podríamos vernos favorecidos los usuarios del interior del país?

02 de febrero de 2017 a las 12:00 a. m.

Como se dice vulgarmente: hay una noticia mala y una buena. La mala es que el Gobierno puso en marcha la segunda tanda de aumentos en los servicios públicos, la decisión política que más dolores de cabeza le trajo al presidente Mauricio Macri en su primer año de gestión y que reactualiza apenas comienza el año electoral. La buena (poco consuelo) es que según indicó el presidente de la Oceba Jorge Arce, en nuestra región que incluye Pergamino, aun no se estableció el porcentaje de modo que hasta abril no veremos el incremento.

Se puede coincidir en la necesidad de sincerar tarifas a fin de ir bajando subsidios para achicar un déficit fiscal que, aunque se hayan hecho grandes ajustes, aún no baja. Sin embargo la realidad sigue diciendo que el interior continúa  “subsidiando” a la Ciudad de Buenos Aires y al Conurbano; en eso nada ha cambiado. Lo que es muy sencillo de ver, cuando se analizan los valores de las tarifas ya con aumentos en el distrito metropolitano, es que siguen siendo realmente bajísimos, mientras el interior bonaerense y otras provincias sangran para pagar boletas de hasta veinte veces superiores. Esta situación se arrastra desde hace décadas y la verdad es que el momento para blanquear la situación era ahora, poniendo un punto de justicia en el pago de los servicios energéticos. ¿Hasta cuándo vamos a seguir beneficiando a los capitalinos que pagan facturas de juguete, tienen los salarios más altos del país y son los más subsidiados desde el transporte hasta el gas, con el padecimiento del interior?

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Desde ayer hay nuevas tarifas de luz en las zonas de concesión de Edenor y de Edesur, con subas que van del 60 al 148 por ciento en la factura final de los usuarios de la Capital y el Conurbano, superiores a las que se preveían en diciembre. Además, regirá un nuevo precio mayorista de la energía, que implicará aumentos en distinta medida para los consumidores de todo el país y es ahí donde entramos nosotros los pergaminenses a partir de abril.

Según los ejemplos oficiales, un usuario de bajo consumo en el área metropolitana (hasta 150 kwh por mes, un detalle que se encuentra en las facturas) pagaba hasta el mes pasado 131 pesos por mes. A esa cifra se le sumarán 22 en febrero y 58 pesos en marzo, por lo que desde el tercer mes del año pagará un 60 por ciento más, algo que se notará en la factura que recibirá en abril. El 83 por ciento de los usuarios en la Capital Federal y el Conurbano bonaerense pagará una suba máxima de 183 pesos por mes, ejemplificó muy suelto de cuerpo el ministro Aranguren, como si el país terminara en la General Paz.

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El lector no se equivoca y nosotros tampoco respecto al párrafo anterior, estos pocos pesos es lo que representa el incremento para los porteños. Imagínese mirando su boleta local el impacto que los mismos porcentajes tendrán en Pergamino.  Además, para que no se sientan “apretados” se armó un rompecabezas tarifario, la primera sorpresa es que el aumento dispuesto para las distribuidoras Edenor y Edesur será desdoblado entre febrero y marzo (con doble peso en este último), para repartir entre estos dos meses su impacto en el índice de precios al consumidor. En nuestra ciudad, huelga decirlo pero lo vamos a recordar igual, tenemos los incrementos en nuestras boletas mensuales y no hay vuelta.

La relativa buena noticia de que el aumento lo vamos a padecer los pergaminenses recién a partir de abril, se complica porque se superpondrán con los incrementos ya previstos para el gas natural. De modo que no se van a cumplir las metas de inflación previstas por el Gobierno de no pasar el 18 por ciento, todas las consultoras hablan de no menos del 25, y precisamente los incrementos de los servicios serán la punta de lanza de la catarata de aumentos que se esperan: prepagas, celulares, TV por cable, alquileres, alimentos e indumentaria, porque los servicios y las naftas que también aumentaron un ocho por ciento apenas comenzó el año, arrastran a todos los precios. 

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El objetivo oficial, aunque aplicado en forma abrupta, es que, con los ajustes de este año, las tarifas residenciales cubran el 47 por ciento del precio mayorista y que el 53 subsidiado vaya reduciéndose gradualmente hasta 2021. Y decimos “abrupta” porque en el caso de la energía tendremos otro aumento de 19 por ciento en noviembre, al que se le podría sumar un incremento adicional para remunerar a la generación de energía. De esa manera, este año terminaría con tres incrementos en la prestación eléctrica.

En fin, nos espera otro año dificultoso en cuanto a los ajustes, sobre todo en el interior donde, insistimos, hace muchos años que pagamos veinte veces más que en la Ciudad de Buenos Aires a la que por una misteriosa razón toda la Argentina termina favoreciendo y subsidiando, mientras abonamos facturas carísimas de luz y de gas. 

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La pregunta es: ¿por una vez, podríamos vernos favorecidos los usuarios del interior del país?

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