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Aprender y retomar la senda del cuidado

19 de agosto de 2022 a las 12:00 a. m.

En términos formales la pandemia de Covid-19 no ha terminado. Sin embargo, las dinámicas de funcionamiento del mundo han retomando su dinámica habitual y con algunos cuidados va consolidando lo que ha sido definido como "la nueva normalidad".

Aunque los casos continúan y las variantes del virus Sars-COV 2 mantienen en alerta a los sistemas sanitarios del mundo, la pandemia se ha internalizado en la vida cotidiana de la población que regresó a sus rutinas. Pero esta percepción de "normalidad" lejos de instalar el concepto de "aquí no ha pasado nada", lo que debe habilitar es la posibilidad de reflexión sobre lo que ha ocurrido desde la irrupción del nuevo coronavirus y estar atentos a lo que los especialistas aseguran serán las "futuras pandemias".

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Un artículo publicado por la agencia Telam reprodujo la voz de especialistas de distintas disciplinas que reflexionaron sobre las enseñanzas que dejó la pandemia- en rigor hubiera sido más prudente referir, que va dejando, porque a diario se producen nuevos conocimientos y se modifican escenarios que construyen nuevos saberes y por lo tanto posibilitan otros aprendizajes-. Pero más allá de esta consideración semántica, lo cierto es que el testimonio de estos expertos, aportan interesantes conceptos que abarcan desde las cuestiones médicas, hasta los aspectos sociológicos que deben atenderse en una pandemia. Tomar esas enseñanzas y transformarlas en aprendizajes aplicables a la vida cotidiana es una gran tarea colectiva.

En línea con esas definiciones, las cuestiones más relevantes que ha mostrado la pandemia es que las enfermedades zoonóticas pueden poner en jaque al mundo; que los virus respiratorios se transmiten por aire; que las pandemias son fenómenos sociológicos; que el uso de barbijo debería sostenerse en la pospandemia en situaciones de riesgo; y que vacunar no alcanza si no se instrumentan también otras estrategias de prevención y se mantiene activo el sistema de vigilancia.

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Respecto de las zoonosis, lo que debe prevalecer es que hay un aumento en la emergencia de enfermedades zoonóticas, es decir que los saltos entre los patógenos que están circulando entre los animales hacia humanos, los animales domésticos y ganado definitivamente han tomado dinámicas que deben atenderse. Esto se debe a diversas causas; una de ellas, el cambio climático, además de las modificaciones de uso de la tierra y las actividades económicas.

En torno a esto existen aún muchas incógnitas y cuestiones que resolver para prevenir futuras pandemias y eventos emergentes. Una acción que señalan conveniente es incrementar la vigilancia para detectar cuáles son los reservorios y poder determinar por qué está habiendo una desconexión entre el lugar donde se dan los saltos (de los patógenos de los animales a las personas) y donde se producen los brotes. Los expertos aseguran que uno de los aprendizajes que esperan pueda dejar la pandemia es crear y sostener sistemas de vigilancia más efectivos para no llegar tarde a la detección y anticipar potenciales emergencias. Asimismo, entienden que de la mano de ello deberían mejorar sustancialmente los sistemas de atención primaria de la salud.

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Por otra parte, consideran que deberían repensarse formas de producción y contemplar el impacto ambiental sobre la salud.

En otro plano, y atendiendo a los debates que se generaron en torno a la transmisión del coronavirus desde el comienzo de la pandemia, otro de los aprendizajes es el reconocimiento de la importancia de los aerosoles como mecanismo de transmisión. Esta definición no resultó menor porque cambió las principales medidas de prevención radicalmente y acercó conceptos que resultan útiles no solo para evitar el contagio de esta enfermedad sino de casi todas las patologías respiratorias.

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Otra importante lección es comprender que las pandemias son cuestiones médicas, pero eminentemente sociológicas. Este es un saber no aprendido, quizás porque cuesta entender que la propagación de la enfermedad o la posibilidad de su control dependen enteramente de actividades humanas. Y esto impone una conciencia de responsabilidad superlativa en términos individuales y colectivos.

Del mismo modo, otra importante enseñanza que dejó la pandemia recae sobre los elementos de cuidado. En este sentido, el barbijo mostró ser altamente efectivo y aunque ya nadie lo emplea en lo cotidiano, su utilización está llamada a sostenerse en ciertos ámbitos considerados de riesgo.

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Con el mismo espíritu, especialistas consideran imperioso implementar de manera urgente campañas de información y prevención de contagio de enfermedades respiratorias incluyendo la Covid-19. Y de la mano de ello, instan a modificar conceptos que se instalaron en torno a que las infecciones no pueden prevenirse, cuando en verdad sí pueden hacerlo si se toman las medidas adecuadas, no una, sino todas en un concierto armonioso de política sanitaria y conducta social de apego al cuidado. No alcanza con que la autoridad política señale que ya no importa enfermar porque se ha desarrollado la vacuna para evitar internaciones y muestras. Hay que insistir en la importancia del cuidado para promoverlo más allá de la vacunación- que resulta sumamente necesaria-. Las nuevas variantes que son capaces de seguir produciendo grandes olas de contagio implica que el problema sigue presente y que hay que sostener vigentes todos los mecanismos de prevención para que el máximo esfuerzo esté puesto al servicio de evitar la mayor cantidad de infecciones. El viejo refrán que reza que es más conveniente "prevenir que curar" es la base medular del mensaje que debería volver a instalarse. Y no alcanza que este lema sea utilizado solo para promover la vacunación.

Por cuestiones psicológicas, de necesidad económica y de propia supervivencia el mundo ha elegido creer que la pandemia "ha terminado". Sin embargo, los indicadores sanitarios aún no muestran eso. Quizás es tiempo de retomar la senda del cuidado, recuperar los pilares del sanitarismo y aplicarlos frente a un virus que cambia, se adapta y vuelve a sorprender a una humanidad que, por agobio o por el enorme dolor social que causó a escala planetaria, se empeña en ignorar. Medias sencillas, si son tomadas como aprendizajes, muestran claramente el camino.

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