Angustia y desinformación, un combo que hay que evitar
Ayer comenzó a llover suavemente y los pergaminenses miramos el cielo con una mezcla de preocupación y angustia; es que apenas estamos asomando al día después, tanto o más doloroso que el momento mismo en que el agua bajo techo supera las rodillas porque lo que ven los ojos son los despojos de lo que hasta hace días era un hogar, con todo el esfuerzo de años de trabajo. Y es mucho el camino por delante que queda para volver a la normalidad, lleno de incertidumbres, pero con la certeza de que nada será igual.
Porque una gran inundación es eso, primero tratar de salvarse y salvar lo que se pueda y después las pérdidas, la desesperación y una lucha que comienza el día después para poder, paulatinamente, pasar página.
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Y en estos momentos difíciles las reacciones son diversas; algunos enfurecidos terminan discutiendo hasta con quienes están distribuyendo la ayuda más elemental, otros, entre resignados y abrumados, aun no parecen conscientes de tanta pérdida y se quedan con la mirada perdida cuando les entregan el cloro o el agua embotellada. Todos están sensibles y es lógico, por eso son momentos en los cuales la comunicación de parte de quienes tienen responsabilidades sobre la recuperación, pero sobre todo la cabeza en frío, se vuelve tan importante como la lavandina para limpiar pisos y paredes. Informar correcta y profusamente es clave en estos momentos difíciles porque la confusión reinante agrega complicaciones a las que ya tenemos.
Cuando en nuestro editorial del martes hablábamos de la necesidad de profesionalizar la asistencia en catástrofes también nos referíamos a esto de comunicar, antes, durante y después de los siniestros.
En esta tarea, a diferencia de 1995, hoy son clave las redes sociales. Sumamente útiles e importantes a la hora de difundir alertas, lugares de distribución de elementos, de centros de evacuación, pero también el punto de origen de la mala información y consecuente confusión.
En las últimas horas Whatsapp y Facebook fueron el espacio donde confluyeron verdades y mentiras, con igual intensidad y rango de credibilidad. En ausencia de una voz unívoca de difusión, aparecieron muchas que con ingenuidad o con intención aviesa trasmitieron información errónea, o al menos contradictoria.
Whatsapp y Facebook se transformaron en retransmisores de verdades, medias verdades, mentiras y alertas falsas. Se habló de un muerto en barrio Güemes que no fue, producto de una confusión con una persona fallecida en un distrito vecino. También se difundió que toda el agua de Pergamino se había contaminado, que no quedaban napas utilizables y aunque hay una desmentida oficial, la noticia se sigue difundiendo por la desconfianza de muchos vecinos. Circularon mensajes sobre distribución de agua embotellada vencida, que en realidad fue sustraída de donde no se debía, y que había 50 chicos con diarrea que nunca pudieron ser localizados, en ningún CAP, clínica ni Hospital. Hasta se habló de una inminente nueva crecida del Arroyo que los bomberos, muy agobiados por estas horas con cosas realmente importantes, tuvieron que salir a desmentir.
Los ciudadanos tenemos que ser responsables de lo que retransmitimos, verificando el origen de los datos. Si se quiere, de buena voluntad, contribuir a la comunicación, hay que asumir el rol seriamente, como lo hacen los medios periodísticos, que verificamos todo antes de difundir. Porque por más buena intención que haya, el efecto de un acto reflejo de este tipo puede ser altamente nocivo. Para ciudadanos en particular y para la sociedad en general, que camina mal informada por la vida y comienza a descreer de todo.
Aquel dicho popular de que lo que abunda no daña no cabe en estos casos. Es todo lo contrario. Es muy común ver en las redes a gente que replica cosas admitiendo que no sabe si es verdad, pero lo postea por las dudas.
Verificar antes de replicar información y sacar de circulación los posteos que se confirmaron como falsos, que quedaron desactualizados o que pertenecen a otra ciudad es parte de este rol de ser solidarios transmitiendo datos para los damnificados.
Paralelamente a esta anarquía informativa que se produce en las redes, en algunos casos incluso de manera intencional, lamentablemente, hay una ausencia de una comunicación oficial fuerte, que neutralice todo lo que se cuela por Facebook, Twitter y Whatsapp, verdades y mentiras, en un coctel variopinto, que a veces termina por desinformar y complicar más la situación. La Municipalidad debe ponerse al frente de una información oficial concreta, rotunda y profusa. No es necesario que todos los funcionarios anden con botas y baldes por las calles sino que debe haber gente que se abstenga de poner el cuerpo para poner la cabeza y plasmar una mirada más desde arriba, panorámica, estratégica, tanto para coordinar los pasos a seguir como para emitir una comunicación unánime, certera, profusa y con llegada simultánea, para que no haya ambigüedades ni distintas versiones. Si es necesario, recurrir al muchas veces criticado avión con bocina publicitaria y sobrevolar la ciudad dando indicaciones porque llevar tranquilidad y orden en el caos de las versiones es un costado importante de la cuestión, ayuda a bajar la tensión de los más exaltados, que los hay y que han protagonizado escenas incluso de violencia para con quienes están distribuyendo la ayuda. No son momentos fáciles, todos lo sabemos y la confusión contribuye a que se vivan situaciones difíciles.
Lo que fue interesante y es para destacar es ver la cantidad de jóvenes de distintas entidades intermedias locales y grupos sueltos que se han volcado a la ayuda solidaria. Los hemos visto cargando bultos, ayudando a sacar agua, a limpiar. Chicos a los que a veces se los mira con desconfianza porque dada su edad existe el prejuicio de que como son jóvenes no tienen responsabilidad. Ellos nos han enseñado lo contrario y esta es una muy buena noticia, porque habla de una generación nueva que ya tiene los valores de la solidaridad. Cada uno encontró su lugar, ya sea en su club, en su parroquia, en la comisión de fomento de su barrio. Y el que no sabía dónde pero quería, encontró la propuesta del Municipio, que los convocó al Museo de la Ciudad para de allí salir en cuadrillas.
Por lo demás la ayuda oficial nunca es suficiente, porque para quien perdió todo aun cuando el Municipio se organice de la mejor manera que puede, tenga funcionando el Comité de Crisis que es al fin el órgano de donde deben salir las estrategias para ir resolviendo las cuestiones en los barrios anegados, es difícil dejar conformes a los vecinos, muchos de los cuales lograron salir de la vivienda con lo puesto. El cloro, la lavandina, el agua embotellada y la ropa seca ayuda, pero la realidad es muy dura y lamentablemente la angustia los supera. Es inevitable que esto suceda, no son momentos fáciles para nadie y el día después es tanto o más amargo que la inundación misma.
Decimos esto porque atravesamos la etapa en que nada alcanza, que muchos vecinos están enojados con las autoridades y en algunos casos tendrán razón y en otros están culpando a los funcionarios porque al fin, alguien se lleva las responsabilidades en este caso.
Sabemos que hacen falta obras hidráulicas a encarar en el menor plazo posible, que toda ayuda es poca en la desgracia de una gran inundación y también que en el desorden que se genera al no tener una defensa civil profesionalizada como la que venimos reclamando, unos reciben más ayuda que otros, unos antes que otros y eso termina por generar conflictos permanentes. Ahora, junto con el apoyo concreto a los inundados, es el momento de informar en forma correcta y permanentemente sobre los pasos que se van dando, para evitar que gente bien intencionada y de la otra, que nunca falta, saturen con versiones las redes sociales, creando más confusión.
Y a los ciudadanos, por favor, mayor responsabilidad en el uso de estas fantásticas herramientas. No replicar mensajes y posteos porque me llegó o por las dudas. Si se quiere colaborar, chequear los datos antes. De lo contrario, abstenerse, porque lejos de ayudar, pueden provocar un daño mayor.
















