Alfonsín: “El problema de Cambiemos es que la hegemonía la tiene un partido liberal”

Muy crítico con la conducta del Comité Nacional de la UCR, al que acusó de callar la boca frente a decisiones políticas del Gobierno que considera erradas, el hijo del expresidente recalcó que el partido centenario debería volver al espacio de donde nació, de centroizquierda y socialdemócrata. También lamentó que no hayan hecho un acuerdo programático.
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Buenos Aires, (NA) - El diputado radical Ricardo Alfonsín cuestionó ayer a su partido por no hacer valer su voz dentro de la alianza de gobierno y conformarse con ser “convidado de piedra”, en tanto que consideró que el “problema” de Cambiemos es que “la hegemonía la tiene un partido liberal”.
- ¿Qué balance realiza sobre el funcionamiento interno de Cambiemos?
- Es un frente que reunió fuerzas que piensan diferente porque era necesario aventar los riesgos que se cernían sobre valores fundamentales de la República. De no haber sido por esas circunstancias históricas, en lugar de reunirnos en un frente, hubiéramos competido. Cambiemos era importante en la medida en que la UCR se pudiera expresar. No ha hecho eso el partido. Si ese espacio existiera, algunos errores de Gobierno no se hubieran cometido, y no solamente las que se rectificaron. Cambiemos tiene un problema: la hegemonía es de un partido liberal y no hay un acuerdo programático.
- ¿Siente que la UCR es un actor de reparto en Cambiemos?
- No le puedo reprochar eso al PRO. Eso se lo puedo reprochar a mi partido, que creyó equivocadamente que el hecho de no haber ganado las Paso nos colocaba en la situación de convidado de piedra. En las decisiones que se toman desde el Congreso sí podemos participar, pero en las que toma el Poder Ejecutivo, la UCR no ha expresado su voluntad de participar.
- El kirchnerismo fue derrotado en 2015. ¿Se justifica sostener ese frente?
- Habrá que ver si esas amenazas desaparecen o no. Cuando desaparezcan las amenazas que justificaron la construcción de una experiencia políticas como ésta, habrá que repensar en la UCR qué es lo que hacemos. No ahora, porque todavía subsisten esas circunstancias históricas que hicieron que gran parte de la sociedad pidiera que se juntaran incluso los que piensan distinto. Pero creo que debemos volver al espacio de donde nacimos, y ensayar un espacio de centroizquierda y socialdemócrata, que en la Argentina está vacante.
- ¿Usted se mantiene dentro de Cambiemos?
- Soy uno de los pocos que cumple con el compromiso que asumimos en (la Convención de) Gualeguaychú. Se dijo en ese momento que si no nos tocaba ganar las Paso, haríamos valer los recursos políticos partidarios para influir en las decisiones para impedir que se cometan errores. Lamentablemente, eso no ocurre. La mayor responsabilidad yo la atribuyo a mi propio partido.
- En este marco, ¿cómo evalúa el rol de Ernesto Sanz y José Corral?
- Yo no me puedo hacer cargo del Comité Nacional. Corral es el presidente, lo eligieron radicales. No me hago cargo de la interlocución que pueda tener Sanz hacia adentro de Cambiemos. A él lo designó el PRO para ocupar ese rol. Ahora bien, evidentemente Corral y Sanz comparten una visión acerca de cuál es la actitud más responsable del partido, que es callando la boca. Yo discrepo muchísimo con eso.
- En Provincia de Buenos Aires todo parece indicar que habrá lista unificada con Esteban Bullrich encabezando. ¿Qué opina?
- Lo mejor era que en estas Paso los candidatos, en lugar de ser elegidos por algunos dirigentes, fueran elegidos por el electorado de Cambiemos a través de una interna abierta entre un ala más liberal, que es el PRO; un ala más de centro, que es la Coalición Cívica; y un ala más de centroizquierda, que es la UCR. Si en 2015 se hubiera hecho Paso en la provincia, la UCR habría obtenido un resultado mucho mejor y no hubiéramos quedado reducidos a la mínima expresión. El electorado de centroizquierda quiere mandar señales en el sentido de que le falta centroizquierda al Gobierno, pero si no le dejan porque no hay interna va a terminar votando por afuera de Cambiemos.
- Si le ofrecen una candidatura en la lista unificada, ¿podría considerarlo?
- No, para nada. Para hacer lo que viene haciendo el Comité Nacional de no marcar diferencias frente a decisiones que se tomaron hay otros que lo pueden hacer mucho mejor que yo.
- Desde marzo, el Gobierno profundizó la polarización con el kirchnerismo. ¿Cuál es su impresión?
- Me parece imprudente y aunque pueda resultar victoriosa desde el punto de vista electoral, resultará pírrica la victoria si no somos capaces de terminar con la grieta en el país. Si se polariza la sociedad, a esta gestión le va a costar mucho lograr consensos en el Congreso, porque van a entrar más legisladores del Frente para la Victoria.
- ¿Cómo ve la situación de Lousteau y la negativa del PRO de permitirle competir en internas?
- Es un elemento que hace dudar de la sinceridad cuando hablaban del diálogo, apertura y búsqueda de acuerdos. No entiendo esa actitud del PRO. En la Provincia han salido a invitar a dirigentes del FpV o del Frente Renovador a que se integren a Cambiemos y han tenido éxito. ¿Por qué en la Ciudad le dicen que no a la UCR, que lleva como candidato extrapartidario a Lousteau? Hay una razón: ese argumento de ampliar tiene un límite. El límite es que esa ampliación ponga en riesgo la hegemonía del PRO hacia dentro de Cambiemos. Es poner el carro delante del caballo, no tiene nada de nueva política.
- El Gobierno viene denunciando acciones desestabilizadoras de los sindicatos. ¿Está de acuerdo?
- Más que las posiciones que han tenido los sindicatos en los últimos dos meses, lo que complica mucho más la gestión son ciertos sectores del empresariado que tienen posiciones dominantes y han abusado de los precios. Además, las grandes empresas se habían comprometido a no despedir y lo hicieron.
Se habían comprometido a invertir y no lo hicieron. El Gobierno fue muy pasivo con eso a partir de una idea fuerte que existe en el PRO que es que la política no debe meterse en los mercados. Hay razones para que la sociedad salga a reclamar, si bien no todo es responsabilidad de este Gobierno. Pero esto no quiere decir que el actual Gobierno pueda eximirse de la responsabilidad de resolver esos problemas diciendo que los generó otro.
- Un foco de conflicto es el docente. ¿El Gobierno debería convocar a una paritaria nacional como reclaman los gremios?
-Sí, porque si se lee la ley, hay que convocar a una paritaria nacional. No sólo para discutir salarios sino también condiciones laborales, estado de las escuelas, currículas, planes de estudio.
- ¿Cuáles fueron los principales errores del Gobierno en estos 16 meses de gestión?
- Al principio de la gestión se prometió una reactivación en el segundo semestre del año pasado. Fue un error ingenuo. Jamás pensé que eso iba a suceder, ya que por lo que había que hacer en el primer semestre, que era ordenar la macroeconomía, no se podía esperar un repunte y mucho menos la lluvia de inversiones. Después se tomaron decisiones como la designación de jueces de la Corte por decreto. Eso no lo hizo ni el kirchnerismo. Fue un error la decisión que se tomó en relación a las tarifas. No vi declaraciones del Comité nacional. Yo dije que no se había hecho la audiencia, que no era sostenible pedirle un esfuerzo tan grande a la sociedad. Fue un error el manejo que tuvieron con los precios.


















