A diez años del regreso de Douglas Haig al Torneo Federal A

El 2 de junio de 2010 el rojinegro alcanzaba el ascenso a la tercera categoría del fútbol argentino luego de pasar por el Argentino B. Ese día, en el estadio Miguel Morales, el conjunto dirigido por Sergio Lippi derrotó 2 a 1 a La Emilia con goles de Ferrara y Defrancesco.
Con el triunfo de 2 a 1 sobre La Emilia y la caída de Sportivo las Parejas ante Atenas de Río Cuarto, hace diez años Douglas Haig lograba el ascenso directo al torneo Argentino A. Los goles del 2 de junio de 2010 fueron anotados por Lorenzo Ferrara y Lucas Defrancesco, ante una multitud en el “Miguel Morales”. Tras el partido se desató la fiesta del pueblo rojinegro
Las mas leidas de Deportes
Douglas Haig empató y quedó a un paso de la clasificación

Julia Riera campeona de dobles en Alemania junto a Lourdes Carlé

Julia Riera arrancó con una sólida victoria en el W50 de Stuttgart

Force Up se destacó en el Nacional de Powerlifting WRPF en Castelar

El Rally de Pergamino tendrá su 15ª edición del 17 al 19 de julio

La nota del 3 de junio de 2010
La de ayer se convirtió en otra tarde inolvidable para la parcialidad de Douglas Haig. El estadio “Miguel Morales” vivió su fiesta con esplendor para festejar el ascenso al Argentino A de fútbol, meta que estaba en los corazones fogoneros. Fue una jornada plena de emociones ya que más allá del triunfo sobre La Emilia de San Nicolás, se dio la derrota de Sportivo Las Parejas, por lo que el “Rojinegro” alcanzó el ascenso directo sin pasar por la promoción. Los últimos minutos en ambas canchas fueron no aptos para cardíacos y ni hablar cuando en Las Parejas terminó ganando Atenas de Río Cuarto. Douglas Haig mereció el triunfo y demostró que es un plantel unido, con tremenda garra y un temple muy especial para esta clase de confrontaciones.
Un equipo de labor dispar
Todos eran conscientes de que con la clasificación hasta ese momento asegurada, La Emilia vendría a buscar un resultado porque el empate le servía, mientras que Douglas Haig corría con todo el peso anímico y futbolístico. La visita presentó un 4-4-1-1 mientras que los de Sergio Lippi se plantaron con el clásico 4-4-2, aun cuando ganar era la premisa, pero el técnico entendió que así el elenco mantendría la clásica estructura. Al no estar el “Bibi” González, Lippi hizo algunos retoques, como el regreso de Guillermo Narbiloni como lateral izquierdo, formando la cuarteta con Carlos Marcolongo, un joven en pleno ascenso, Alejandro Arébalo, Darío Palavecino y Narbiloni. En la zona media fueron los hermanos Levato, Mauricio y Diego, más Juan “Lagarto” Sosa por izquierda, reapareciendo Luis “Popi” Quiroga para jugar como enganche y dos puntas gravitantes: Lorenzo Ferrara y Lucas Defrancesco.

Primer tiempo opaco
En los primeros 45 minutos el fútbol estuvo poco menos que ausente. Douglas Haig no encontró su fútbol con mucho nerviosismo y fuerte viento en contra, que hacía que la pelota no llegara a destino. No funcionaba el toque de primera y en profundidad. Hubo dos jugadas de gol para el local: una espectacular volada del arquero ante un cabezazo de Defrancesco y luego, tras una serie de jugadas dentro del área, el balón dio en el poste izquierdo del arco defendido por Ozafrán. Por el lado de los “pañeros” las tuvo Berardi, la segunda y solo y con el arco a su disposición disparó afuera.
El silencio de la hinchada, el sufrimiento por un equipo que no aparecía y la confianza en que durante el complemento, con viento a favor, todo podría cambiar porque lo observado en el primer tiempo no era propio de un Douglas Haig con aspiraciones al ascenso.

Todo cambió
El segundo tiempo se puso en marcha con una variante en Douglas Haig; el técnico sacó a un defensor, Narbiloni y puso a un volante ofensivo “Manteca” Martínez, porque no tenía otra alternativa que ganar. Desde el vamos apareció un Douglas Haig distinto, con otra dinámica y fuerza, ganando en el anticipo, cosa que no había ocurrido hasta entonces. Todos trataron de cargarse el equipo al hombro y ésto entusiasmó a la hinchada.
El “Popi” Quiroga pasó a ser el dueño de la pelota y arriba Ferrara inquietaba a toda la defensa rival con potentes penetraciones por afuera primero y luego buscando estar en contacto con Defrancesco y Quiroga, a lo que se sumaban los que llegaban desde otros sectores de la cancha. Se jugaban sólo nueve minutos y Ferrara, asomando por el corredor del ocho, penetró en el área y le llegó el balón que empalmó con singular violencia para “fusilar” a Ozafrán con disparo alto. Fue una rápida jugada de “Manteca” Martínez y Quiroga, y éste hizo la perfecta asistencia.
Enloqueció el estadio
Ese gol enloqueció al estadio, Douglas Haig al menos estaba promocionando. Los “fogoneros” eran un vendaval, La Emilia no encontraba la fórmula para tapar las llegadas que se producían por distintos sectores, siendo los tres zagueros dueños del sector defensivo. Era un equipo distinto al del primer tiempo, temple y fútbol se unieron para generar este juego. Y llegó el segundo de los rojinegros: toques en profundidad, pelota de Ferrara para Defrancesco que define con su habitual calidad. Dos por cero y el triunfo estaba cada vez más cerca.

Un final emocionante
La Emilia comenzó a reaccionar, llegaba más armado hasta el área de Olivero y a los 28’ concretó el descuento. Una infracción fuera del área douglista que ejecutó Pontieri y el ba
lón se coló en el ángulo del palo derecho de Olivero. Dos por uno y el match se tornaba tenso. En La Emilia ingresó Mansilla por Ledesma y en el local Paganelli por Ferrara lesionado. Más tarde Musso reemplazó a Gorosito y Ramírez a Quiroga. Sólo quienes estaban en el “Miguel Morales” pudieron vivir emotivos momentos, teniendo en cuenta lo que sucedía en la cancha y lo que ocurría en Las Parejas, con triunfo parcial ante Atenas que tuvo un penal y lo malogró, pero con goles a los 41’ y 47’ los cordobeses se pusieron dos a uno y así Douglas Haig ascendía directamente. Cuando todo estuvo definido, explotó el estadio, miles de gargantas coreaban el nombre del equipo campeón que recuperó la categoría, mientras otros iban sobre los jugadores, buscando una camiseta, un pantalón, un recuerdo. Cuánta emoción contenida y final que jamás podrá olvidarse. Douglas Haig es del torneo Argentino A.
















