D’Ottavio: “Estaba preparado para aguantar en el agua todo el tiempo que fuese necesario”

Este lunes se cumplen 20 años del día en el que el nadador de aguas abiertas pergaminense cruzó el mítico Canal de la Mancha. Luego de 12h. 17m. 30s. en las frías aguas alcanzó su objetivo y se convirtió en el octavo argentino en lograrlo. Dos décadas después, entrevistado por LA OPINION, rememoró ese gran desafío que lo marcó para siempre.
Este lunes se cumplen 20 años de una de las páginas más importantes de la historia del deporte de Pergamino: el cruce a nado del mítico Canal de la Mancha concretado por Patricio D’Ottavio. A las 6:30 del 24 de agosto de 2000 inició su recorrido desde los acantilados de Dover (Inglaterra) para arribar a la costa francesa luego de 12h. 17m. 30s. tras nadar 50 kilómetros. De esta manera cerraba un círculo que había comenzado a dibujar primero con el cruce del Río de la Plata en 1997 y luego en el Estrecho de Gibraltar al año siguiente. Para dimensionar lo que alcanzó al conquistar esa “triple corona” basta decir que solo cuatro nadadores lograron los tres cruces: los argentinos Antonio Abertondo, Gustavo Oriozabala, D’Ottavio y el peruano nacionalizado argentino Daniel Carpio.
Las mas leidas de Deportes
Douglas Haig empató y quedó a un paso de la clasificación

Julia Riera campeona de dobles en Alemania junto a Lourdes Carlé

Julia Riera arrancó con una sólida victoria en el W50 de Stuttgart

Force Up se destacó en el Nacional de Powerlifting WRPF en Castelar

El Rally de Pergamino tendrá su 15ª edición del 17 al 19 de julio

“Es como el Everest para un alpinista”, grafica el pergaminense sobre el significado del cruce que realizó dos décadas atrás para los nadadores de aguas abiertas. Aquel día D´Ottavio se convirtió en el octavo nadador argentino en inscribir su nombre en el listado de los que vencieron al Canal de la Mancha desde 1875, cuando el inglés Mathew Webb se convirtió en el primero en lograrlo. Y de los 70 nadadores de todo el mundo que lo intentaron en 2000 solo 12 lo consiguieron, siendo el de “Pato” D’Ottavio el sexto mejor tiempo.
Para recordar aquella hazaña deportiva, LA OPINION entrevistó al protagonista, quien afirmó que “estaba preparado para aguantar 24 horas en el agua, todo el tiempo que fuese necesario”. Estas palabras no dejan dudas del nivel de convencimiento que tenía para alcanzar su objetivo.
- ¿Qué sensaciones tenés luego de 20 años?
- A medida que pasa el tiempo lo voy dimensionando, a lo mejor cuando estás ahí en el día a día no te das cuenta, después vas dimensionando el logro, el esfuerzo, el objetivo. Es increíble cómo pasa el tiempo, a veces lo siento tan cerca y otras algo muy lejano.
- Ya habías cruzado el Río de La Plata y el Estrecho de Gibraltar. ¿Cómo te preparaste para lograr este cruce, el más importante?
- El entrenamiento específico comenzó a fines de octubre de 1999 con entrenamientos en agua fría en Mar del Plata, en marzo y en abril de 2000 después de todas las carreras de la temporada del circuito mundial fui otra vez a Mar del Plata a entrenar. A partir de mayo comencé a ganar un poco de peso con entrenamiento para soportar el agua fría, le agregaba duchas con agua fría, inmersión en una bañera con agua y hielos para trabajar la parte mental. Y la puesta a punto la realicé en el Canal, viajamos 10 días antes para buscar la adaptación al agua fría.
Luego del primer cruce en 1875, se creó la Asociación del Cruce a Nado del Canal de la Mancha, la que organiza y fiscaliza los intentos para cruzarlo. “La organización te asigna una embarcación con un capitán y un marinero además de un fiscal que va controlando el cruce. Y en lo estrictamente deportivo solo se puede nadar con slip de natación y un solo gorro, no están permitidas las nuevas mallas y mucho menos los trajes de neoprene”, explica sobre el reglamento que rige los cruces del Canal de la Mancha. “Por eso es tan mítico y difícil”, agrega el pergaminense.
“No podía volver sin intentarlo”
Mientras D`Ottavio avanzaba en las frías aguas del Canal, en la embarcación asignada para acompañarlo (Mary Mane), además de la tripulación mencionada, seguían de cerca cada brazada Jorge Omar “Coqui” Hannún -transmitió el cruce para LT 35 Radio Mon-, el entrenador Claudio Plit (N. de la R: fue cuatro veces campeón mundial de aguas abiertas) y María Inés Mato, quien había logrado ese cruce tres años antes.
- ¿Cómo fue el inicio del cruce?
- La marea que me correspondía era del 20 al 24 de agosto, los tres primeros días hubo mucho viento y era muy peligroso nadar por el gran oleaje. El 24 antes que yo fueron largando otros nadadores que también tenían turno en esa marea. La idea de ellos era tirarme, que nade dos o tres horas y dar por finalizado el cruce porque tampoco era un buen día, pero mi idea era cruzarlo y el último día presioné porque no podía volver a Argentina sin intentarlo.
“El 23 a la noche el capitán me dijo ‘mañana a las 4:30 salimos hacia el punto de largada’ en Dover, desde el barco me tiré al agua, tuve que ir hasta la playa porque el cruce se considera válido largando con todo el cuerpo desde afuera del agua y en la llegada también, se convalida cuando todo el cuerpo pisa tierra firme”, explica.

Los preparativos del pergaminense a bordo de la embarcación “Mary Mane’. (PATRICIO D’OTTAVIO)
Sobre las dificultades que caracterizan el cruce a nado del Canal de la Mancha, Patricio enumeró: “Las mareas, las corrientes transversales y el clima inestable propio del lugar. En línea recta son 38 kilómetros, pero nadando son cerca de 50 kilómetros porque describís una ‘S’ por las corrientes transversales del Canal”.
-¿Qué recuerdos tenés del transcurso del cruce?
- Recuerdo que era tanto el viento de costado que prácticamente no describí una “S”, fui en línea recta y a las ocho horas estaba a cinco kilómetros del punto de llegada, que en condiciones normales hubiera sido una hora más de nado con un tiempazo, pero en ese último tramo la corriente transversal empezó a correrme del punto óptimo de llegada, entonces me fui alejando y terminé llegando más cerca de Boulogne Sur Mer que de Cap Gris-Nez (Calais). Esos últimos cinco kilómetros me demandaron cuatro horas, la corriente transversal no me dejaba llegar a tierra y me iba desplazando de costado.
- ¿En algún momento se te cruzó por la cabeza abandonar?
- Estaba mentalizado para llegar, además estaba bien entrenado, no sufrí en ningún momento el frío en el agua, el objetivo era llegar o me tenían que sacar por una cuestión de seguridad pero no porque estaba flaqueando, estaba preparado para estar 24 horas en el agua, el tiempo que sea necesario porque en estos cruces el objetivo es llegar, después si tenés un buen día y las condiciones son favorables mejor, pero de nada sirve no poder completarlo.
La temperatura promedio del agua del Canal de la Mancha ronda los 15ºC. “De la canilla sale a 19ºC. En Mar del Plata en los veranos frescos está a 20º C y puede llegar a 23ºC cuando está más calentita”, grafica para dimensionar las condiciones que soportó su cuerpo por más de 12 horas.
- ¿Qué sentiste cuando llegaste?
- Sentí una gran emoción por haber logrado el objetivo, recuerdo que me saqué el gorro, los antiparras y los revoleé al aire, escuchaba la bocina del barco que estaba a unos 200 metros de la costa. Esperé que venga el bote a remo para subirme y volvimos a Inglaterra. Tenía 10 minutos para volver al bote porque si no podía ser considerado como ilegal en tierra francesa.

De regreso a Inglaterra luego de haber cumplido el desafío. (PATRICIO D''''OTTAVIO)
La Bandera Argentina flameó
en una embarcación inglesa
“A las dos horas del cruce alcanzamos a otro nadador que había largado bastante antes, después pasé a una posta americana y cuando vio mi ritmo de nado el capitán inglés del ‘Mary Mane’, Duncan Taylor, se empezó a compenetrar para lograr el objetivo”, recuerda D`Ottavio. En un gesto inédito “cuando salimos de las aguas inglesas pidió la Bandera Argentina y la colgó en el barco, era la primera vez desde la Guerra de Malvinas que en un barco inglés se colgaba nuestra Bandera”, destacó el pergaminense.
El mismo capitán, después de finalizado el cruce de manera exitosa, le confesó a D´Ottavio que no pensaba que lograría llegar a territorio francés: “Me comentó que su idea era que me tirara al agua dos o tres horas, cobrar y me traía de vuelva, pero finalmente se comprometió y ‘se puso la camiseta’”.
Por aquellos días la fragata ARA Libertad se encontraba en Boulogne Sur Mer, rindiéndole homenaje al general San Martín. Y en otra acción que ratifica que el capitán de la embarcación se convirtió en uno más del equipo fue que se comunicó con la emblemática nave argentina “para darle aviso que un nadador argentino estaba intentando cruzar el Canal”.

















