Unión en clave urbana: la gran obra que transformará las Plazas Dávila y 9 de Julio
Las plazas lúdicas cumplen un rol fundamental: promueven el desarrollo físico, social y emocional de los niños, fomentando el juego, la creatividad, la interacción y el movimiento en un ambiente seguro y estimulante. Pero además, fortalecen el tejido social de la comunidad al ser espacios de encuentro para familias y...
Las plazas lúdicas cumplen un rol fundamental: promueven el desarrollo físico, social y emocional de los niños, fomentando el juego, la creatividad, la interacción y el movimiento en un ambiente seguro y estimulante. Pero además, fortalecen el tejido social de la comunidad al ser espacios de encuentro para familias y vecinos, mejorando el bienestar y la salud mental de las personas de todas las edades.
Con la idea de iniciar un plan integral de modernización y puesta en valor de la mayor plaza lúdica de la ciudad, la Secretaría de Desarrollo Urbano puso en marcha un ambicioso proyecto de unificación de las Plazas Dávila y 9 de Julio.
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El plan busca recuperar el diseño original, devolviendo protagonismo al eje central que atraviesa longitudinalmente ambos espacios y transformándolo en una gran plaza blanda que se extenderá desde calle Pueyrredón hasta Pinto.
Además de esta plaza blanda de 100 metros de longitud, el proyecto contempla zonas de encuentro y descanso, la renovación del mobiliario urbano, la modernización de la iluminación y hasta un paseo gastronómico sobre la avenida Rocha, pensado como un atractivo adicional que invite a prolongar la permanencia de las familias.
El objetivo no es solo proveer un espacio atractivo y seguro para el juego, sino también generar un entorno que permita a los más pequeños desarrollar habilidades fundamentales de manera natural y divertida. Uno de los principales beneficios será el fortalecimiento de las habilidades sociales, a través de la interacción espontánea con otros niños.
En un mundo cada vez más digitalizado, el juego en la plaza adquiere una importancia renovada. A diferencia de las pantallas, que muchas veces limitan la creatividad y reducen la actividad física, correr, trepar, hamacarse o deslizarse en los juegos fomenta la exploración activa, la coordinación motora y la resolución de problemas, además de enseñar valores como el trabajo en equipo, la empatía y la convivencia. Las plazas son verdaderos microcosmos donde los niños aprenden a compartir reglas, esperar turnos y gestionar frustraciones: aprendizajes esenciales para la vida en comunidad.
El vínculo entre ambas plazas se resolverá mediante un cruce a nivel, donde se priorizará al peatón. La propuesta se destaca por su simplicidad en el uso de materiales -hormigón coloreado y adoquines articulados- y por la incorporación de un eje central de superficie blanda de caucho volcado in situ, donde se instalarán los juegos para los más pequeños.
Sobre la Plaza 9 de Julio, la gran atracción será una fuente de luz conformada por un juego lumínico con ambición de escultura. Se trata de una intervención artística que propone un auténtico debate entre lo concreto y lo abstracto, entre luz y materia, y que convertirá al espacio en un punto de referencia urbano.
En definitiva, se trata de una apuesta ambiciosa que busca rescatar la esencia histórica de estas plazas, modernizar sus instalaciones y proyectarlas hacia el futuro. Una obra que no solo revitaliza un punto estratégico de la ciudad, sino que además reafirma a los espacios públicos como motores de integración, cultura y desarrollo para las próximas generaciones.












