Rousseff partió a Nueva York en campaña contra “el golpe”

La mandataria de izquierda dirigirá hoy a los signatarios del acuerdo de París sobre el clima un discurso de jefa de Estado, ampliamente centrado en el cambio climático, pero que incluirá una frase de referencia a la crisis política de su país.
Brasilia, (AFP-NA) - La presidenta brasileña Dilma Rousseff, amenazada por un proceso de destitución, partió ayer rumbo a Nueva York, dejando al mando del país a su vicepresidente Michel Temer, a quien denuncia como cabecilla de un golpe de estado.
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El avión de la mandataria partió hacia las 10:20 (13:20 GMT), con casi una hora de retraso respecto al horario previsto, indicó la presidencia.
La agenda oficial prevé que llegue a Nueva York a las 18:55 local (14:55 GMT). Aún se ignora si emprenderá el regreso hoy por la noche o mañana a la mañana.
La mandataria de izquierda dirigirá hoy a los signatarios del acuerdo de París sobre el clima un discurso de jefa de Estado, ampliamente centrado en el cambio climático, pero que incluirá una frase de referencia a la crisis política de su país, indicaron a la prensa fuentes gubernamentales.
La oposición criticó duramente la decisión de la mandataria de ir a presentar su versión de la crisis ante un foro internacional. El senador Cassio Cunha Lima, del partido Psdb (del expresidente Fernando Henrique Cardoso), la calificó de crimen de lesa patria.
En su ausencia, queda al mando de Brasil el vicepresidente centrista Temer, que la reemplazaría si el Senado aprueba hacia mediados de mayo abrirle un juicio de destitución (impeachment), ya aprobado por la Cámara de Diputados, por presunta manipulación de las cuentas públicas.
Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), denuncia una tentativa de golpe de Estado, liderado por Temer y por el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha.
La crisis le había impedido a Rousseff asistir el mes pasado a la cumbre sobre seguridad nuclear que se llevó a cabo en Washington, pero esta vez decidió acudir a la ceremonia de Nueva York.
Desistió en cambio de ir a Atenas, donde ayer se llevó a cabo el encendido de la llama olímpica de los juegos de Río de Janeiro de agosto próximo, un acontecimiento que debía marcar la consagración de Brasil como potencia emergente.
Pero desde entonces el panorama del gigante sudamericano se degradó considerablemente, con una recesión que entra en su segundo año y una crisis política que paraliza al país.
Poco antes del encendido de la llama olímpica, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Thomas Bach, evocó la situación del país huésped. A pesar de las dificultades que Brasil enfrenta actualmente, la llama es un permanente recordatorio de que todos somos parte de la misma humanidad, declaró.













