Roberto Carlés aseguró que la “pena perpetua es inhumana”

Para algunos teólogos es ilógico pensar que sea punido con la eternidad un hecho cometido en el espacio y en el tiempo. Yo opino que por más grave que haya sido la conducta, después de 20 años del hecho, la persona ya no es la misma dijo el abogado.
Buenos Aires, (NA) - El candidato propuesto por el Poder Ejecutivo para integrar la Corte Suprema de Justicia, Roberto Carlés, aseguró ayer que la pena perpetua es inhumana, ante lo cual consideró que tendría que ser abolida.
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Para algunos teólogos es ilógico pensar que sea punido con la eternidad un hecho cometido en el espacio y en el tiempo. Yo opino que por más grave que haya sido la conducta, después de 20 años del hecho, la persona ya no es la misma. Creo que la pena perpetua es inhumana, tendría que ser abolida, sostuvo el abogado penalista.
Tras reunirse con el Papa Francisco en el Vaticano, el candidato a ocupar la vacante que dejó el exjuez Eugenio Zaffaroni señaló que el Sumo Pontífice ha lanzado un mensaje muy fuerte y valiente que, ojalá, pueda ayudar para acelerar el debate público acerca de la abolición de la pena perpetua.
En declaraciones al periódico papal LOsservatore Romano, el letrado se refirió también a la pena de muerte y afirmó que a pesar de su disminución en todo el mundo los números todavía son muy altos.
En los países en los que aún está vigente la pena capital, hay serios problemas acerca del respeto de las normas y estándares internacionales, en especial por la limitación de la pena de muerte únicamente para los delitos más graves, la inaplicabilidad para los menores de edad y la garantías para un justo proceso, subrayó.
Y agregó: La pena capital es incompatible con el respeto de los derechos humanos, desvaloriza la dignidad humana y el derecho de no ser sujeto a tortura y otros tratamientos crueles, inhumanos o degradantes.
Asimismo, Carlés indicó que el carácter irreversible de la pena de muerte no permite revisión de las sentencias, llegando, en algunos casos, a la ejecución de personas inocentes. Esto sólo alcanza para quitarle cualquier legitimidad.
La pena capital no impide la comisión de los delitos, no garantiza mayor seguridad, no realiza justicia ni compensa a la sociedad en su conjunto ni a las familias de las víctimas de un crimen, concluyó.












