Quince muertos en un atentado suicida de los talibanes contra un centro antipolio en Pakistán

La mayoría de las víctimas de este cruel ataque cometido en Quetta son policías. Un periodista vio gorras y zapatos desperdigados por el lugar mientras los investigadores buscaban indicios e introducían restos humanos en bolsas de plástico.
Quetta, Pakistan, (AFP-NA) - Un suicida mató ayer a quince personas frente a un centro de lucha contra la poliomielitis en el sudoeste de Pakistán, un ataque reivindicado por los talibanes en el comienzo de una campaña de vacunación contra esta enfermedad endémica en el país.
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La mayoría de las víctimas de este atentado cometido en Quetta son policías. Un periodista vio gorras y zapatos desperdigados por el lugar del atentado mientras los investigadores buscaban indicios e introducían restos humanos en bolsas de plástico.
Los agentes debían acompañar a los vacunadores en el tercer día de la campaña en Baluchistán, una provincia inestable cuya capital es Quetta.
Según un oficial de la policía local, hay 15 muertos, entre ellos 12 policías, un balance confirmado por un médico del hospital Sandeman de la ciudad.
Puedo confirmar que se trata de un atentado suicida, informó el ministro provincial de asuntos internos de Baluchistán, Sarfaraz Bugti, que dio cuenta además de 15 heridos, de los cuales siete en estado grave.
El atentado fue reivindicado por los talibanes paquistaníes, que lideran una insurrección contra el gobierno desde 2007. Somos responsables del ataque contra las fuerzas de seguridad en Quetta, escribieron en su página de Facebook.
Se oyó un bum muy fuerte, me caí, luego oí a la gente gritar y las sirenas de las ambulancias, describió Shabir Ahmed, un policía de 32 años hospitalizado.
Intenté dar con mis colegas, pero se habían dispersado, algunos estaban muertos y otros pedían ayuda, añadió este policía herido por metralla en el vientre y las piernas.
Pakistán y el vecino Afganistán son los dos últimos países del mundo en los que la poliomielitis sigue siendo endémica, y en los que cada año decenas de niños enfermos de ella quedan paralíticos. Los equipos de vacunación suelen ser blanco de ataques sangrientos, pocas veces reivindicados.
Varios grupos islamistas militan contra la vacuna. Hacen circular rumores diciendo que contiene cerdo o está encaminada a esterilizar a la población musulmana.
También acusan a los vacunadores de espiar para Occidente, sobre todo desde que la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) organizó una campaña de vacunación falsa para intentar confirmar la presencia de Osama ben Laden en Abotabad, en el norte de Pakistán. El jefe de Al-Qaeda murió finalmente a manos de un comando estadounidense en 2011.














