KIBÓ: un edificio que nació de un sueño y se hizo realidad en Pergamino
Un edificio que nace del deseo de volver, del sueño de crear y de la búsqueda de calidad y eficiencia en cada detalle. Así es KIBÓ, un proyecto que combina identidad local, diseño contemporáneo y una filosofía muy clara: menos es más.

El nombre del proyecto no fue casualidad. KIBÓ, en japonés, significa “deseo” y “esperanza”. Esa palabra se convirtió en el motor de Nora Jaunarena y Jorge Martínez, profesionales de la arquitectura y fundadores del estudio Nymz Arquitectos, tras vivir años en Andorra, soñaban con regresar a Pergamino para construir algo propio. La ilusión se transformó en proyecto y el nombre quedó como símbolo de esa filosofía: la esperanza materializada en arquitectura.
Eficiencia y simpleza como ejes
KIBÓ se pensó desde la eficiencia. Cada metro cuadrado cuenta, reduciendo al mínimo las circulaciones y servicios para dar protagonismo a los espacios principales, con amplitud, luz y orientación privilegiada.
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La misma lógica se aplicó a los espacios comunes: no hay SUM ni piscina, porque la prioridad fue generar tranquilidad, seguridad y simplicidad, sin gastos extras de mantenimiento. Sí se sumaron cocheras cómodas y circulaciones claras, con foco en la practicidad.
Uno de los grandes diferenciales del edificio es la calidad ambiental interior. Cada departamento ocupa una planta completa, lo que asegura ventilación cruzada y corrientes de aire naturales. Además, un sistema de bloques de hormigón SPIRO permite ventilaciones independientes, preservando la privacidad.
En iluminación, los ventanales amplios inundan de sol los ambientes durante el día, mientras que por la noche se cuidó una luz cálida e indirecta para mantener la misma sensación de confort.
Identidad pergaminense con mirada contemporánea
Pergamino cuenta con un patrimonio arquitectónico valioso, pero gran parte de esa identidad se fue perdiendo en el centro de la ciudad. Con KIBÓ, la idea fue aportar un proyecto que devuelva al corazón urbano el diseño contemporáneo, con propuestas de calidad que acompañen el crecimiento local.
KIBÓ no busca ser masivo: está orientado a un público que valora el diseño, la eficiencia y la calidad constructiva. Es un nicho que demanda algo distinto y encuentra en este edificio una propuesta diferencial en el mercado local.
Detalles que hacen la diferencia
Además de su calidad espacial y constructiva, KIBÓ destaca por la accesibilidad:
No hay escalones desde la vereda hasta el ascensor.
La cabina mide 1,50 x 1,50 m, pensada para todos los usuarios.
Las puertas interiores tienen 80 cm de ancho, garantizando comodidad.
Los baños cuentan con duchas sin escalón, que combinan diseño y funcionalidad.
El verdadero valor de KIBÓ
Los arquitectos detrás de KIBÓ coinciden en que el mayor placer llega al final: ver cómo lo que comenzó como un sueño en papel se convierte en un edificio vivo, habitado por personas que encuentran en él calidad, practicidad y calidez.
Cada detalle pensado, desde la luz hasta la accesibilidad, cobra sentido cuando quienes lo eligen descubren que su día a día se transforma en algo más cómodo y agradable.
En definitiva, KIBÓ no es solo un edificio: es la materialización de un sueño, un aporte a la identidad arquitectónica de Pergamino y una invitación a habitar con calidad, simpleza y calidez.















