Murió Reynaldo “El Vasco” Uribe, un poeta de fuste
Reynaldo “El Vasco” Uribe nació en Pergamino el 27 de mayo de 1951 y residió en Rosario desde 1970, época en que se fue a estudiar a la localidad santafesina, en la que se recibió de arquitecto. Pero antes, en su adolescencia, ya había sentado bases en esta ciudad con sus poemas y su particular forma de difundirlos mimeografiándolos y pasando las hojas bajo la puerta; en párrafos impresos en sobrecitos de azúcar, señaladores, hojas con ambición revisteril, etcétera.
Fue uno de los jóvenes que leyeron sus textos en la Escuela de Bellas Artes bajo la atenta mirada de la inolvidable Cora Zamora de Palermo para pasar a integrar luego ese conjunto de valerosos adolescentes que transformaron su palabra en poesía y le iban dando un perfil a los difíciles años iniciales de los 70. También anduvo por los pasillos de la Escuela de Teatro de la avenida que era Roca, disfrutando de ese grupo de gente que se conmovía para emerger en cultura e identidad.
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“El Vasco” se fue a Rosario y allí desarrolló su intelecto acompañando la cultura de esa ciudad y escribiendo maravillosas poesías que plasmó en libros y revistas. Instaló sin concesiones su generosidad y bonhomía; su inteligente humor y su estatura de buena persona. Hace unos días nos dejó (muy joven aún) y para aquellos que no lo conocieron lo suficiente en la ciudad, les recordamos que Reynaldo “El Vasco” Uribe era pergaminense y que su tarea en Rosario fue circunstancial, pero su poesía clama por lo universal. “Tuve una infancia sencilla y muy pero muy feliz, una buena familia, excelentes amigos, mujeres inolvidables”, decía “El Vasco” recordando sus años de ruta y vereda.
Sus libros fueron: La cuna de tu sombra (1980). Premiado por el Departamento de Expresiones Artísticas de la Universidad de Panamá. Poesía; Resistencia; Rito de la ausencia (1984); De espejos, poemas y suicidios (1ª edición: 1989; 2ª edición: 1992); Quien conspira (1993); Ciudad sin sueño (1996); Riberas del exilio (1999); Palabras para Silvia (2001); Casa de vidrio (2002); Poemas de amor en blanco y negro (2003); Juegos de la memoria (2005); Los elegidos (2007); De los laberintos no se sale por arriba (2007) y Constelación de los días (2011).
Fue jefe del Area Cultural del Departamento de Extensión Universitaria, Universidad Nacional de Rosario (1977-1978); delegado en la provincia de Santa Fe del Prondec, Programa Nacional de Democratización de la Cultura, dependiente de Presidencia de la Nación, por contrato con Pnud (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) (1987-1988); director general del Centro Cultural Bernardino Rivadavia, Subsecretaría de Cultura, Municipalidad de Rosario (1989-1993); coordinador general del Centro de Investigación y Capacitación Cultural, Secretaría de Cultura y Educación, Municipalidad de Rosario y coordinador de Casa de la Poesía, Secretaría de Cultura y Educación, Municipalidad de Rosario. Y tantos lugares ocupados, sustentados e imaginados para el intenso movimiento de la cultura.
No lo olvidaremos; quedará en nosotros ese “Vasco” de la sonrisa infantil que inventaba con humor la forma de llegar al lector. Mientras revolvemos un café e imaginamos su palabra estampada en el sobrecito de azúcar. Chau, Vasco, hasta la eternidad; como los grandes poetas estarás a la espera.









