Moscú, Teherán y Ankara mostraron su unidad para el fin de la guerra en Siria

Los ministros de Exteriores ruso, iraní y turco concretaron una cumbre para intentar encontrar una salida al conflicto bélico. Destacaron la importancia del proceso de Astaná lanzado en mayo de 2017 y que estableció cuatro zonas de distensión en Siria.
MOSCU, (AFP-NA) - Reunidos ayer en Moscú en una cumbre para intentar encontrar una salida a la guerra en Siria, los ministros de Exteriores ruso, iraní y turco mostraron su unidad y recalcaron la importancia del proceso de Astaná. El ministro ruso, Serguéi Lavrov, el turco, Mevlüt Cavusoglu, y el iraní, Mohamad Javad Zarif se reunieron para debatir soluciones al conflicto que asola desde hace más de siete años a Siria, donde los tres países se impusieron como actores claves del conflicto.
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Después de las discusiones bilaterales y trilaterales que no han durado en total más que un puñado de horas, los tres jefes de la diplomacia han mostrado su unidad y destacado la importancia del proceso de Astaná. Lanzado en mayo de 2017 por Ankara, Moscú y Teherán, éste ha permitido establecer cuatro “zonas de distensión” en Siria. “Para el diálogo político, Astaná ha hecho más” que los otros procesos de negociación, declaró Lavrov, asegurando que “se mantiene firme sobre sus piernas” gracias a la “cooperación única” entre los tres países. “Los que critican el proceso de Astaná deben tener sus propios objetivos, como intentar mostrar al mundo que deciden todos los asuntos del planeta, pero esta etapa ha terminado”, añadió.
Moscú y Teherán son los aliados de Damasco, mientras que Ankara apoya a los rebeldes sirios pero a pesar de estos “matices, Turquía, Rusia e Irán tienen la misma preocupación, ayudar a los sirios”, aseguró Lavrov. La última cumbre entre los tres países se remonta a los primeros días de este mes en Ankara. Los presidentes de los tres países, Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Hasan Rohani, se comprometieron entonces a cooperar para lograr “un alto el fuego duradero” en Siria.
Desde entonces, su unidad fue dañada hace tres semanas tras un presunto ataque químico contra el bastión rebelde de Duma, el 7 de este mes, que los países occidentales atribuyeron al régimen de Bashar Al Asad. Turquía consideró “apropiada” la respuesta de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, que bombardearon objetivos sirios como represalia por lo ocurrido en Duma, mientras que Rusia e Irán defendieron al gobierno de Damasco. Ayer, Lavrov criticó implícitamente al régimen sirio al llamarlo a ser más “flexible”, tras ser bloqueado por Damasco un convoy humanitario de la ONU en dirección a Duma.









