Mariano Rajoy fue investido jefe de gobierno en España tras diez meses de bloqueo

El líder conservador de 61 años consiguió 170 votos a favor de su Partido Popular (137), el liberal Ciudadanos (32) y una diputada regionalista de Canarias, y la abstención de 68 diputados de su histórico rival, el Partido Socialista (Psoe).
MADRID, (AFP-NA) - Por Michaela Cancela-Kieffer y Daniel Bosque. España puso fin ayer a diez meses de bloqueo político invistiendo nuevamente presidente del gobierno al conservador Mariano Rajoy, que prometió mantener su rumbo pese a estar en clara minoría en un Congreso fragmentado y beligerante.
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El líder conservador de 61 años consiguió 170 votos a favor de su Partido Popular (137), el liberal Ciudadanos (32) y una diputada regionalista de Canarias, y la abstención de 68 diputados de su histórico rival, el Partido Socialista (Psoe).
Permitir un gobierno conservador dejó quebrado al Psoe e incluso provocó la renuncia al escaño de su exlíder, Pedro Sánchez, desbancado por una rebelión interna por su firme oposición a Rajoy.
Pero el conservador, en el poder desde 2011, reclamó estabilidad para su futuro gobierno.
España necesita algo más que una simple investidura, necesita un gobierno que esté en condiciones de gobernar, no de ser gobernado, dijo en un discurso ante los diputados.
No estoy dispuesto a derribar lo construido en los cuatro años anteriores, advirtió. Se puede mejorar, sin duda, pero que nadie espere que yo contribuya a su demolición, añadió.
Pero el portavoz socialista, Antonio Hernando, avisó que no piensan convalidar sus odiosas reformas laborales, y se dedicarán a vigilar cada paso que dé.
Intentando erigirse como principal portavoz opositor, el líder de Podemos, Pablo Iglesias, arremetió contra la humillación socialista y aseguró que, al no cambiar su política, Rajoy ha sentado las bases para que tarde o temprano su formación termine gobernando.
Sánchez se va para volver
Poco se esperaba Rajoy llegar a esta situación en diciembre, cuando el Partido Popular (PP) registró el peor resultado desde 1993 y la irrupción de dos nuevos partidos, Ciudadanos (centroderecha) y Podemos (izquierda antiausteridad), que provocaron un Congreso muy fragmentado.
En su propia formación, desgastada por la corrupción y la gestión austera de la crisis, algunos se veían sin remedio en la oposición, pero la falta de acuerdo entre Psoe, Podemos y Ciudadanos provocó una nueva convocatoria electoral en junio.
El panorama se esclareció. El PP se mantuvo como primera fuerza, ganando 14 diputados más, mientras que el Psoe registró su peor resultado histórico con 85 escaños y Ciudadanos terminó apoyándolo como presidente del gobierno.
Sánchez, que tomó por bandera el No a Rajoy, era el último escollo. Pero una rebelión interna en su partido, temeroso de que el bloqueo llevara a unas perjudiciales terceras elecciones, forzó su salida y la abstención de sus diputados.
En la encrucijada, entre fallar a su partido o faltar a su compromiso con los votantes, Sánchez optó ayer por renunciar a su escaño de diputado y empezar a trabajar para recuperar un Psoe autónomo y alejado del PP.
Una quincena de diputados fieles al antiguo líder desacataron la disciplina de partido y votaron No a Rajoy.
Pero, Rajoy no lo tendrá fácil para gobernar con 137 diputados sobre 350.
Nunca un gobierno había tenido tan escaso apoyo parlamentario por lo que se avecina una legislatura más turbulenta de lo que ha sido cualquiera de las anteriores, estima el profesor de Ciencias Políticas Pablo Simón.















