Los ataques en París hicieron realidad una pesadilla temida

Durante las últimas semanas, responsables y expertos había advertido que atentados islamistas de envergadura sin precedentes se estaban preparando contra Francia y que impedirlos sería casi imposible. La modalidad utilizada no pudo ser anticipada.
PARIS, (AFP-NA) - Por Michel Moutot. Ataques simultáneos y una toma de rehenes, perpetrados por varios hombres armados y al menos un kamikaze: el escenario de pesadilla que temían desde hace meses los servicios antiterroristas se volvió realidad ayer en París.
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Durante las últimas semanas, responsables y expertos había advertido que atentados islamistas de envergadura sin precedentes se estaban preparando contra Francia y que impedirlos sería casi imposible.
Al menos 120 personas murieron en los ataques con armas automáticas y explosivos en siete lugares, entre ellos la sala de conciertos el Bataclan y el Stade de France, en el norte de la capital, donde se jugaba un partido amistoso entre Francia y Alemania al que había concurrido Hollande.
En el Bataclan, donde los atacantes abrieron fuego contra la público al grito de Alá Akbar (Dios es grande), la policía lanzó el asalto poco después de medianoche (23:00 GMT).
Cinco ejes muy frecuentados del centro de París fueron además blanco de ataques en barrios cercanos a la Plaza de la República, una zona cercana al semanario Charlie Hebdo, blanco de un sangriento ataque en enero pasado.
Es exactamente lo que temían desde hace meses las autoridades: una copia en la capital francesa, y en versión más dura, del ataque perpetrado en septiembre de 2013 por un comando islamista en el centro comercial Westgate de Nairobi, con saldo de 68 muertos, tras cuatro días de asedio bajo la mirada de las cámaras del mundo entero.
Si se encierran en una gran tienda, resulta una pesadilla dar con ellos, había explicado el responsable. Sólo para saber cuántos atacantes había, y luego hallarlos, neutralizarlos, se necesitaron horas. El día que nos toque un par de veteranos con experiencia de combates en Siria, vamos a estar en problemas.
Desde principios de año, sólo la suerte y la torpeza de los autores de las tentativas de atentado contra un tren Thalys entre Amsterdam y París, o en una iglesia de Villejuif (suburbio de París), habían permitido evitar una carnicería.
El peligro radica en un equipo más o menos importante de tipos aguerridos, procedentes del teatro de operaciones, tal vez de Siria, tal vez de Libia o Yemen, que disponen de armas en Francia y que pasan a la acción, confiaba recientemente a la prensa Yves Trotignon, exmiembro de los servicios antiterroristas franceses.
Tipos determinados, dispuestos a morir, que estudiaron sus blancos y sólidos desde un punto de vista operacional, pueden causar mucho daño. El número de yihadistas veteranos aumenta día a día. Frente a eso, hay que decirlo, los servicios están desbordados, agregó.
Tras los ataques contra Charlie Hebdo y el supermercado kósher en enero pasado, los servicios antiterroristas, de inteligencia, policiales y de socorros se preparaban para la eventualidad de un ataque simultáneo. Ensayaron respuestas, modos operativos y de cooperación para hacer frente.
Los atentados de Bombay, en noviembre de 2008, cuando diez atacantes causaron 173 muertos en cinco puntos diferentes, habían sido cuidadosamente estudiados por todos los servicios antiterroristas del mundo.
Sin embargo, los responsables interrogados admitían que era inevitable que, llegado el día, el modo operativo de los atacantes incluiría detalles que no habían anticipado.












