Los acreedores están en Grecia para cerrar el nuevo rescate en medio de tensiones

En sólo tres semanas deben acordar las reformas prioritarias a efectuar, fijar el calendario de pagos, lograr los objetivos fiscales, obtener la aprobación de las tres instituciones acreedoras y someter a voto en el Parlamento heleno las decisiones adoptadas.
Atenas, (AFP-NA) - Grecia recibió ayer a los representantes de sus acreedores, la UE y el FMI, con los que empezó a negociar con el objetivo de cerrar en tres semanas un tercer plan de rescate que mantenga a flote al país, en medio de tensiones internas.
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La relación entre las dos partes es tirante y prueba de ello las informaciones no coincidentes sobre la fecha de inicio de las negociaciones.
El gobierno griego decía que abriría hoy las conversaciones con los equipos técnicos de los acreedores, mientras que en Bruselas, una portavoz de la Comisión dijo que los representantes llegaron ayer y que los trabajos comenzarían de inmediato.
Grecia, que tiene las arcas vacías, espera recibir antes de esa fecha un primer pago para reembolsarle más de 3.000 millones de euros al BCE el 20 de agosto.
Eso implica definir en sólo tres semanas las reformas prioritarias a efectuar, fijar el calendario de pagos, encontrar un acuerdo sobre los objetivos fiscales de Grecia, obtener la aprobación de las tres instituciones acreedoras y de varios parlamentos que deben pronunciarse, y someter a voto en el Parlamento griego las decisiones adoptadas.
Todo un desafío, a juzgar por lo tortuoso de las negociaciones entre los acreedores y el gobierno griego de izquierda, en el poder desde finales de enero.
De momento, ninguna de las partes ha precisado si en este estadio de las negociaciones se abordará una posible reestructuración de la deuda pública griega, en torno al 180% del PBI.
El gobierno griego debe además hacer frente al frente interno abierto por los 30 parlamentarios de su partido de izquierda Syriza, hostiles a los términos de este nuevo rescate y que han dejado al gobierno sin mayoría en el Parlamento.
Ayer Tsipras llamó a revisar los logros y los errores de los seis meses que llevan en el poder y a responder con sinceridad a la cuestión de si había una solución alternativa realista a firmar el acuerdo del 13 de este mes.
El primer ministro reconoció que existen diferentes orientaciones en el seno de su partido y planteó que va a haber que planificar lo antes posible un congreso para resolverlas.
El gobierno se ha abstenido por otro lado de reaccionar a la controversia surgida este fin de semana, a propósito de unos artículos de prensa confirmados en parte por el exministro de Finanzas Yanis Varoufakis, que dimitió el 6 de este mes, al día siguiente de la victoria del no en el referendo, pero sigue siendo un influyente diputado.
Varoufakis reconoció que tenía un plan para introducir una moneda paralela, pirateando las cuentas bancarias de los contribuyentes griegos, con la ayuda de un amigo de infancia ahora profesor de informática en Estados Unidos.
Nunca se ha discutido sobre el plan Varoufakis, son historias, se defendió en varios medios el viceministro griego de Finanzas Dimitris Mardas.
En tanto, la secretaria general de cuentas públicas, que tiene los datos fiscales de los contribuyentes, anunció ayer que abriría una encuesta para detectar si hubo operaciones sospechosas.















