Lázaro Báez denunció ante la Cámara Federal que el juez Casanello no es “imparcial”

El titular de Austral Construcciones mantuvo un encuentro de poco más de veinte minutos con los jueces de la sala II del Tribunal, la que se llevó a cabo a puertas cerradas, ni siquiera con la presencia de los abogados del empresario detenido hace casi dos meses.
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Buenos Aires, (NA) - El empresario Lázaro Báez planteó ayer ante la Cámara Federal que el juez federal Sebastián Casanello, que lleva adelante la investigación en su contra por presunto lavado de dinero, no es imparcial y cuestionó el hecho de permanecer detenido por esta causa.
En el segundo piso de los tribunales de Comodoro Py Báez mantuvo un encuentro de poco más de veinte minutos con los jueces de la sala II del Tribunal, la que se llevó a cabo a puertas cerradas, ni siquiera con la presencia de los abogados del empresario detenido hace casi dos meses en el penal de Ezeiza.
Ante los jueces Eduardo Farah, Horacio Cattani y Martín Irurzun, el empresario dijo que era inocente y no entendía por qué estaba detenido en esta causa, en la que está procesado por presunto lavado dinero de fondos públicos.
En ese sentido, dijo que el juez Casanello no realizó todas las medidas de prueba que él solicitó a través de su defensa: en la causa, Báez aseguró que parte del dinero que recibió su firma Austral Construcciones era para la conformación de una Unión Transitoria de Empresas (UTE) con Iecsa, de Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri.
Lázaro Báez había reclamado investigar este hecho, como argumento de que no fue su empresa una de las firmas más favorecidas con la concesión de obra pública, sino que antes había muchas otras, entre ellas Iecsa de Calcaterra.
Al ser consultado por los camaristas sobre sus condiciones de detención, el empresario se quejó de que no veía a su familia por la distancia, ya que son oriundos de la ciudad de Río Gallegos, en Santa Cruz.
De hecho, su hijo Martín -que también se encuentra procesado en esta causa por lavado pero sin prisión preventiva- se acercó a la Alcaldía de los Tribunales de Comodoro Py para intentar mantener un encuentro con su padre, pero finalmente no fue autorizado.
Los camaristas Irurzun, Cattani y Farah -que controlan la labor del juez Casanello, por ser el tribunal de alzada de los jueces federales- recibieron a Báez tras un pedido solicitado por el propio dueño de la empresa Austral Construcciones en una carta de puño y letra: el empresario llegó a Tribunales junto a varios custodios, con chaleco antibalas y acompañado por sus dos abogados, Daniel Rubinovich y Rafael Sal Lari.
Báez había pedido que la reunión sea sin periodistas ni abogados en la sala: en su reclamo, consideró que la presencia de otras partes distorsionaría la intención de exponer cuestiones sobre su situación personal vinculada al trámite de la causa.
La audiencia se produjo en momentos en que la Sala II tiene para resolver si confirma el procesamiento contra Báez y su hijo Martín, entre otros, a raíz de los más de 5 millones de dólares que se contaron en la financiera SGI más conocida como La Rosadita.













